Azucena, María, Guadalupe, Yuleismi, Lucero, Guadalupe, Francisco, Heriberto y David celebraron sus XV años con una gran fiesta que les organizó el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Morelos.

Ellas y ellos viven en el Centro de Asistencia Social para Adolescentes (CASA) del albergue del DIF Morelos, en donde han recibido, además de educación, atención médica, apoyo psicológico, alimentación y otros servicios, amor y respeto.

La presidenta del Sistema DIF- Morelos, Elena Cepeda, y su esposo, el gobernador Graco Ramírez, hicieron posible cumplir el sueño de festejar sus primeros 15 años de vida; de ser protagonistas del día y de vida.

La fiesta contó con pastel, dulces, el tradicional vals y hasta mariachis, como cualquier adolescente imagina su fiesta de XV años.

Durante la celebración realizada con el apoyo del Voluntariado, Elena Cepeda reconoció el trabajo de quienes están al frente del albergue y, sobre todo, de aquellos que trabajan directamente con los adolescentes.

Pero también pidió a los festejados, quienes dejarán el CASA al cumplir 18 años, que hagan un esfuerzo mayor y se comprometan a realizar un proyecto de vida.

«Hagan su proyecto de vida para que cuando salgan del albergue tengan una vida mucho mejor la que ustedes tienen derecho», expresó.

El gobernador Graco Ramírez recordó que a cuatro años de haber tomado posesión en el cargo, el modelo de atención cambió de manera importante.

Dijo que para lograr este cambio, el gobierno realizó una inversión sin precedente por más de 88 millones de pesos, tanto en CASA como en el Centro de Atención Morelense para la Infancia (CAMI).

El propósito fue la mejora de la infraestructura, pero sobre todo para cambiar el modelo de atención, subrayó.

“Hay una construcción digna, pero lo más importante es lo que se ha hecho ahí, el alma de ese lugar, un modelo de intervención que es un ejemplo para todos los sistemas DIF del país, porque hay estados donde construyen ciudades para niños muy bonitas, pero son cuartos fríos, son relaciones lejanas, no se construye la convivencia y aquí sí”.

La atención, el cuidado, la paciencia y hasta la celebración la agradeció a nombre de lo festejados Azucena, quien con su vestido verde, sus ojos claros, su sonrisa, y su voz entre cortada por los nervios, dijo:

“De corazón gracias por todo por preocuparse por nosotros, y no sólo por nuestro presente, o nuestro pasado, sino por nuestro futuro y hacer de él algo mejor, hacer de nosotros unas personas con derechos y con valores”.

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