LA LEY DE HERODES

Por Miguel Ángel Isidro

Al momento de escribir estas líneas, repasaba algunas de las notas periodísticas del cierre de año, y entre ellas sobresale el anuncio realizado por la dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, en el sentido de que Luis Miguel Barbosa Huerta será postulado nuevamente como candidato a la gubernatura de Puebla.

Como se recordará, en pasado julio los poblanos concurrieron a las urnas para elegir gobernador, 217 alcaldías y renovar el congreso local. El proceso fue sumamente controvertido y sus resultados finales, en el caso exclusivo de la gubernatura, fueron indignados por Morena hasta la última instancia. Finalmente el tribunal electoral del estado resolvió que el triunfo electoral correspondió a la panista Martha Erika Alonso.

Puebla es un ejemplo de lo complicada que se ha vuelto la agenda electoral mexicana. Luis Miguel Barbosa Huerta, candidato a la gubernatura poblana por Morena exhibió pruebas y argumentos de lo que a su juicio fue un fraude electoral. Y fue más allá, al acusar a integrantes del organismo electoral poblano y del tribunal en la materia de haberse vendido al gobernador saliente Rafael Moreno Valle, a la postre, cónyuge de la candidata panista

La inesperada muerte de Rafael Moreno Valle y Martha Ericka Alonso, el pasado 24 de diciembre en un accidente aéreo, ha agregado un componente adicional de polémica al panorama político poblano.

De acuerdo a la norma constitucional, el congreso del estado de Puebla -cuya mayoría ganó Morena- deberá designar a un gobernador sustituto, y posteriormente convocar a elecciones extraordinarias en un plazo no menor a 3 meses y no mayor a 5.

Sobre el fallecido matrimonio Moreno-Alonso pesan diversas y graves acusaciones por parte de sus opositores. Obvio, dentro de todas ellas se encuentra la de haber orquestado un escandaloso fraude electoral.

Sin embargo, en la queja de Morena hay un par de hechos que no cuadran. Si en efecto se operó un fraude electoral, ¿Cómo explicar que el PAN haya perdido la mayoría del congreso?

¿Cómo fue posible que el agónico PRI haya ganado el mayor número de alcaldías en disputa?

¿Cómo es posible orquestar un fraude de manera tan selectiva? ¿Cómo se entiende que Morena acepte el resultado en la eleccion de diputados, donde ganó mayoría y decir que la de gobernador fue manipulado?

¿A qué político le pasaría por la cabeza la estupidez de gastar millones de pesos para ganar una gubernatura, pero descuidar el congreso? ¿Qué caso tendría ganar una gubernatura teniendo a un congreso opositor que te va a vigilar a cada paso e incluso bloquear tus iniciativas?

Parte de la explicación podría recaer precisamente en las candidaturas. Y Morena evade reconocer una realidad: Luis Miguel Barbosa fue un pésimo candidato.

Durante los dos ultimas décadas, como miembro prominente del PRD, ha transitado por diversos cargos de representación federal, siempre por la vía plurinominal. Es decir, desde el año 2000, Barbosa Huerta ha pasado por las cámaras de diputados y senadores sin hacer campaña y sin recibir un solo voto.

Como senador, fue importante su participación en la aprobación de iniciativas del gobierno de Enrique Peña Nieto, y participó también en la celebración del llamado “Pacto por México”.

Por efectos de la conveniencia política, Barbosa fue parte de ese grupo de políticos que transitaron sin mayor reparo del PRD a Morena buscando beneficiarse de la popularidad de López Obrador. En Puebla, Morena logró ganar las más importantes alcaldías al impulsar candidatos con reconocimiento local -incluidos algunos ex priistas- y la misma situación se observó en el congreso local.

En el caso de la gubernatura, Barbosa Huerta es un candidato que, pese a ser nativo de la entidad y a haber sido dirigente estatal del PRD en la entidad, ha perdido arraigo entre sus paisanos. Desde el año 2000 se engolosinó con el ambiente confortable de las cámaras de diputados y senadores, y poco se le vio por su entidad natal.

Miguel Barbosa es sin duda persona admirable por su tesón. Pese a sufrir la amputación de la pierna derecha debido a una crisis diabética, supo recuperarse y retomar su carrera política con renovados bríos.

Sin embargo, está lejos de ser un personaje popular en su estado natal. Y eso es un hecho que no la dirigencia nacional de Morena ni el propio candidato han querido reconocer.

No existen evidencias sólidas para presumir que la muerte del matrimonio Moreno- Alonso haya sido producto de una conspiración política, como muchos rumorólogos malintencionados han querido hacer creer. Pero insistir en la candidatura de Miguel Barbosa es un acto de imprudencia que sólo enrarecerá el ambiente político en aquella entidad.

Al expresar sus condolencias por la muerte de la gobernadora electa y su esposo, el Presidente López Obrador cometió un par de deslices al caer en el juego de los provocadores y llamar “neofacistas” a sus críticos. Sin embargo, con una habilidad sorprendente, el mandatario reviró con una jugada maestra: aplicar un golpe táctico al robo de combustibles en Pemex -el coloquialmente llamado “huachicoleo”-, uno de los puntos neurálgicos del gobierno del fallecido Rafael Moreno Valle.

Además de marcar la pauta para recuperar millones de pesos en hidrocarburos que son extraídos ilegalmente de la paraestatal, a ciencia y conciencia de funcionarios de todo nivel, López Obrador pudo mantener en segundo plano la controversia poblana y ganar puntos ante sus detractores.

Sin embargo, todo esto podría dispersarse si se vuelve a enrarecer el proceso poblano. La candidatura de Barbosa podría parecer una afrenta para quienes consideran que la elección se definió con claridad -que no son minoría- e incluso provocar un efecto adverso a la causa del Presidente López Obrador, quien deberá mantener prudente distancia del proceso.

Los hechos siguen corroborando nuestro comentario de la entrega anterior: Puebla será la primera gran prueba para el nuevo régimen y para la aún imperfecta democracia mexicana.

Por el bien de Puebla y de México, deseamos que prevalezca la altura de miras y la prudencia política.

Veremos y observaremos.

Aprovecho el espacio pata desear a nuestros lectores y a los colegas y editores que nos han abierto espacios para la difusión de este ejercicio de reflexión periodística los mejores deseos para este Año Nuevo 2019. ¡Felicidades!

Twitter: @miguelisidro

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Required fields are marked *