*Intentaba entregar un documento al gobernador; fue insultado y agredido en la plaza

El priista Jorge Meade Ocaranza intentó -sin éxito- entregar al gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo una serie de propuesta para enfrentar la violencia e inseguridad que priva en el estado; sin embargo, se le impidió el acceso al Palacio de Gobierno, mientras que una veintena de personas comenzaron a lanzarle gritos e insultos cuando intentó explicar a los representantes de los medios de comunicación el contenido del documento.

“Lamentablemente al llegar al edificio, que es propiedad de todos los morelenses, se me impidió el paso por los policías y me dijeron que no tenían permitido abrir ‘por cuestiones de seguridad’. El documento, compuesto de tres hojas lo entregaba a los policías, cuando un grupo de 20 personas comenzó a gritarme e insultarme, con el propósito de atemperar mi acción y evidenciarme ante los medios de comunicación”.

El contenido de la carta dice:

La sociedad morelense está viviendo una de las etapas más violentas de su historia moderna. Cuando un gobierno se inclina por las decisiones fáciles y cómodas siempre generará excesos. Estamos viviendo una violencia y criminalidad excesiva, inmerecida, injusta e incontrolable.

La sociedad morelense merece una vida mejor.

Basar la crítica, los señalamientos con respeto y fundamentos, permite una oportunidad al gobierno y a nuestros gobernantes para corregir errores.

El pueblo de Morelos no está pidiendo, ni mucho menos exigiendo paladines.

Está necesitando soluciones verdaderas, atención preventiva, oportuna, eficaz; lo que hubiera evitado las tragedias dolorosas que hemos vivido, llenos de impotencia y zozobra.

Señor Gobernador.

Una tarea y función del Ejecutivo del Estado es sin discusión alguna, unificar criterios y coordinar los sentimientos de los gobernados, a grado tal que la integración social sea la fórmula para enfrentar todas las vicisitudes que a diario  se están presentando.

El resultado de las elecciones de Julio del 2018 en Morelos, le autorizó, le dio el derecho a que nos gobernara. ¿Quiénes entonces debemos pedirle, exigirle buenos resultados?

Se le dio el respaldo suficiente para legitimar su mandato. Se le dio la total confianza para su desempeño. Ahora se requiere con urgencia salir de la inercia con la que se ha actuado.

Su gobierno debe abrirse y permitir una participación pacífica de la sociedad en todos los sentidos.

Se debe trabajar ya con concreción y concisión; no más verbosidad.

Se percibe ya cómo el entusiasmo con el que fue tratado en sus inicios por una parte importante de la comunidad morelense, se está desvaneciendo; está siendo remplazado por el temor, el escepticismo y el nerviosismo social…

Su gobierno está dando la impresión que se encuentra atrapado, limitado por las condiciones y circunstancias sociales que estamos padeciendo.

El arco del aprendizaje ya fue superado. No hay más tiempo que perder.

No lleguemos al extremo de que la tolerancia de ambos, gobierno y sociedad, se agote…

El fanatismo ciega aún más a los marginados, a los verdaderamente necesitados.

El propio gobierno y la sociedad organizada deben lanzar una convocatoria pública donde la voz de la comunidad morelense evite y frene que la confianza otorgada se siga desmoronando día con día…

¿Pero cómo despertar la confianza social?

La respuesta se encuentra en la interacción de lo mejor y más sobresaliente de nuestra sociedad.

Convocar e invitar a nuestros ingenieros, arquitectos, abogados, médicos, historiadores, maestros, catedráticos, biólogos, matemáticos, químicos, contadores, administradores, filósofos, así como a estudiantes de nivel medio superior y superior, entre otros y que se encuentran congregados en colegios, asociaciones, organismos, fundaciones y clubes, para que contribuyan de manera directa en la reconstrucción del tejido social y para la recuperación de los principales valores y principios que deben guardar y preservar las sociedades del Estado de Morelos. Sin ese requisito no habrá progreso, ni desarrollo.

Solo así, en unidad e integración social podremos combatir y acabar con la violencia, la criminalidad, el desorden, los abusos, las injusticias, la corrupción y la impunidad. Solo así podremos en un corto plazo, limpiar el rostro manchado de sangre, a causa del desprestigio en el que fuimos metidos por los distintos grupos delictivos a los que se les permitió sentar sus reales y pactar inconfesables intereses ocultos.

Bien lo señaló José Vasconcelos: “No se puede enseñar a leer sin dar qué leer.” Luego entonces deberá convocarse a los expertos, a los estudiosos, a los profesionales con oficio y experiencia probada.

Ellos podrán contribuir enormemente en la creación y elaboración de la mejor estrategia para combatir la inseguridad pública.

Señalemos solo como un ejemplo:

Es imperativo recurrir, acudir a la tecnología en materia de seguridad pública.

Es la seguridad que requieren nuestras calles, la seguridad de los de a pie, la seguridad diaria.

La mejor tecnología y estrategia deberá estar ligada a los criterios apegados a nuestra realidad en Morelos. Debe impedirse la intromisión y manipulación de las simpatías o la aceptación social…

Deberá ampliarse la capacidad de acción de los mandos, apoyados por la tecnología cibernética. Contar con bancos de información y datos. Que se despliegue una gran coordinación e interacción automatizada. Recurrir a la técnica criptográfica.

Llevar a cabo análisis e informes de avances de manera permanente.

La pregunta sería:

¿Si todo lo anteriormente enunciado ya existe y opera, por qué no está rindiendo resultados efectivos y positivos?

Señor Gobernador.

Todos los morelenses deseamos, requerimos, necesitamos ya un cuerpo policial efectivo, digno, suficiente y que sobre todo se dé a respetar.

No puede seguir transcurriendo el tiempo lleno de peligro e incertidumbre donde todos los ciudadanos sin excepción, nos veamos y nos sintamos con temor fundado, a ser agredidos las 24 horas, de día y de noche.

La estabilidad social, económica, política y de seguridad del Estado de Morelos depende principalmente de la confianza que todos tenemos sobre el derecho de vivir con paz y tranquilidad.

El correr del tiempo no va a anular, a desaparecer los eventos que se han vivido

por la tragedia y el dolor familiar. Siempre habrá responsables a quien juzgar.

‘Al margen de la ley, nada. Por encima de la ley, nadie’.

Atentamente

Jorge Meade Ocaranza”l

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