Perspectiva

Por Marcos Pineda

Primero hay que dejar claro el concepto de falacia aplicable al caso que tratamos hoy. Una falacia es en concreto un razonamiento falso con apariencia de verdadero. Aplicado al análisis de hoy, podríamos decir que consideramos al sistema estatal anticorrupción una falacia, que se está construyendo con una pasmosa lentitud y bajo severos señalamientos de opacidad y discrecionalidad, como un instrumento que se nos presenta como capaz de combatir la corrupción en el estado pero no lo es.

Al principio de la administración del gobernador en la práctica, José Manuel Sanz Rivera, mientras al “El Cuau” difícilmente se le podía ver en público o bien se filtraban fotografías de sus vacaciones en el extranjero, el asesor anticorrupción, Gerardo Becerra Chávez Hita, trabajaba arduamente para seleccionar a los miembros del Comité de Participación Ciudadana que se supone lo acompañaría al frente del sistema. Pasaron los meses y el proyecto se fue aplazando por motivos presupuestales y jurídicos.

En lo presupuestal, el retraso en la aprobación de los recursos económicos para 2019 fue clave. No tenían dineros de los cuales pudieran disponer. Una vez desatorado el presupuesto, las normas impidieron a Becerra ocupar la titularidad de la secretaría técnica del nuevo organismo anticorrupción, por carecer de título profesional. Así que tuvieron que replantear el proyecto. Pusieron al frente a Roberto Coranguez y a ciudadanos que nos presentaron como paladines de la rectitud y la transparencia.

Poco nos duró el gusto, cuando comenzamos a ver la forma opaca, sigilosa y misteriosa de Coranguez para tratar el tema de la aprobación de una terna de entre la cual se designaría al secretario técnico. Al menos tres veces, Coranguez suspendió las ruedas de prensa que había convocado para informar a los medios sobre el empantanamiento de la aprobación que pretendía hacerse en sobre cerrado y sin que se conocieran los nombres que figuraban en ella.

Recibió severas críticas públicas sobre ese procedimiento, pero finalmente logró el voto de uno más de los miembros del comité que necesitaba para seguir adelante con el proceso. Cuando se conocieron los nombres de los propuestos, de nuevo recrudecieron las críticas y los señalamientos.

De seguir por esa ruta, de seguir generando opacidad, de no convertirse el sistema anticorrupción en un verdadero ejemplo de transparencia y rectitud, estaría condenado a ser una falacia más en esta administración, tan ya de suya fallida. Tienen que demostrar que efectivamente velarán por combatir la corrupción prevaleciente y no haber servido solamente como agencia de colocaciones para amigos serviles a los intereses gubernamentales. Sin embargo, dice el refrán, árbol que crece torcido jamás su rama endereza. Así que ojalá no sigan encorvando al sistema anticorrupción en su nacimiento, porque después ya no habrá manera de enderezarlo.

Para iniciados

En todo este asunto, tras todos los señalamientos, evidencias, balconeadas presidenciales y el más que público enfrentamiento por el poder entre Sanz y el hermano de “El Cuau”, Ulises, por el control de los negocios que se hacen al amparo del poder público, qué pensará Gerardo Becerra Chávez Hita. ¿Estará ya pensando en salvar su nombre y dejar una administración que se está dando a conocer por nepotismo, ejercicio abusivo del poder, preferencia al contratar personas ajenas al estado de Morelos y demás linduras que están saliendo a la vista?. Porque todo eso habla de corrupción y él es asesor en la materia.

Excelente día y recuerde que…

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