*Colaborará en el robot  de exploración planetaria «Taladro de Plasma»

Con el apoyo económico del alcalde Antonio Villalobos Adán, secretarios y regidores del Ayuntamiento, Luis Diego Hernández López, joven genio nativo del poblado de San Lorenzo Chamilpa, colaborará con la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, por sus siglas en inglés).

Luis Diego intervendrá en la construcción del «taladro de plasma», un mecanismo robot que perforará superficies en los polos congelados de Marte y en las lunas de Júpiter, Urano y Saturno, explicó el joven científico.

De padre obrero en una empresa refresquera y madre vendedora de zapatos por catálogo, el talentoso estudiante de 21 años es becario de un reconocido tecnológico de Morelos y fue seleccionado de entre 500 estudiantes de la carrera de Mecatrónica.

Al enterarse de la necesidad del estudiante, el Alcalde Antonio Villalobos Adán, lo contactó y al término de una reunión de trabajo con secretarios y directores del Ayuntamiento expresó el compromiso de la administración municipal con la juventud de Cuernavaca de fomentar la educación, respaldo a las jóvenes promesas y el trabajo en equipo.

Diego Hernández López agradeció el apoyo del edil capitalino, Villalobos Adán, ya que con el dinero de la colecta y la solidaridad de la ciudadanía, empresarios y asociaciones altruistas, pretende reunir los 240 mil pesos -12 mil dólares- para una estadía de cinco meses en los laboratorios de la NASA

Luis Diego cursa el séptimo semestre en Mecatrónica; por su especialización en el desarrollo de programas electrónicos,  fabricación de sensores y comunicación remota, fue líder de equipo Mate Rov International Competition, que representó a México y América Latina; su equipo fabricó un robot submarino para realizar investigaciones en los océanos en el 2018 y 2019.

Hoy, con el apoyo del gobierno municipal a cargo de Antonio Villalobos Adán, Diego quiere prepararse en Pasadena, California, en el programa Nasa Human Exploration Challenger, como líder del área de Telemetría.

*Externa su respaldo y apoyo a la regidora de Tetela del Volcán, Susana Isabel Herrera Rodríguez, quien ha sido víctima de violencia política en razón de género.

La diputada Tania Valentina Rodríguez Ruiz, externó su respaldo a la regidora de Tetela del Volcán, Susana Isabel Herrera Rodríguez, quien denunció ser víctima de violencia política en razón de género por parte del alcalde de dicho municipio, sobre lo que la legisladora recalcó que es necesario continuar impulsando en todo el estado y desde el Congreso la lucha por que se hagan valer los avances y las conquistas para que las mujeres participen en la vida política.

Señaló que de igual manera en el Legislativo estatal se libra una batalla contra la violencia política ejercida contra el grupo de diputadas que conforman el Frente Progresista de Mujeres, quienes de igual manera han interpuesto una serie de denuncias debido a que se les ha  despojado de sus comisiones, despidieron a su personal entre otras violaciones, intentando con ello acallar sus voces e imponer mediante una votación ilegal decisiones que podrían dañar al estado al no contar con el sustento jurídico adecuado.

Tania Valentina, externó su indignación por los hechos de que está siendo víctima también la regidora de Educación, a quien como lo hizo constar en la denuncia que presentó ante el Tribunal Electoral del Estado, le han suspendido el pago, así como los recursos de gestoría social y la contratación de personal, llegando al punto de incumplir medidas cautelares.

Asimismo, señaló que no se puede permitir que ni en el Congreso, en los ayuntamientos, ni en ningún otro espacio político conquistado por las mujeres, que merecen y por lo que han luchado, sean violentadas llegando incluso a intentar impedir su participación en la toma de decisiones, tal es el caso del sufrido recientemente por la regidora Susana Herrera quien también denunció no haber sido convocada a la sesión solemne de cabildo en donde el pasado 15 de diciembre de 2019, se rindió el primer informe de gobierno.

LA LEY DE HERODES

INSABI: Retos y Oportunidades

Por Miguel Ángel Isidro

Después de un periodo de ausencia, regresamos a este espacio dedicado esencialmente a temas políticos.

Hace algunos días expliqué en redes sociales que uno de los motivos para poner ésta columna en receso, es debido a la escasez de temas relevantes en la agenda. Pero no es porque no haya cosas que comentar. Al contrario.

Se debe, sustancialmente a que el diálogo político entre el actual régimen y sus opositores se encuentra estancado, en un alud de demostraciones sin mayor posibilidad de mediación. Y sobre todo, porque la mediocridad ahoga a ambos extremos del ambiente político mexicano.

Sin embargo, existe un tema que merece una reflexión en primera instancia: la creación del Instituto de Salud para el Bienestar.

Pero vayamos por partes. Primero, hay que reconocer que a pesar de los notables esfuerzos de médicos, especialistas, enfermeras y enfermeros, personal operativo y de apoyo, el sistema de Salud en México está a años luz de cubrir los estándares internacionales en materia de calidad, cobertura y calidez.

Y no es porque no haya recursos humanos e infraestructura de primer nivel; de hecho lo hay.

Sin embargo, como consecuencia del desigual crecimiento del aparato burocrático en México, nuestro sistema de salud es un intrincado laberinto que durante décadas ha dificultado la aspiración de lograr la instauración de un sistema de salud con acceso universal a todos los sectores de la población.

Las dos principales instituciones públicas del sector, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Servicios y Seguridad Social para los Trabajadores del Estado (ISSSTE), hacen esfuerzos titánicos para dar cobertura y atención a sus respectivos derechohabientes; a la población formalmente inscrita en la base laboral -el primero-, y a la burocracia federal -el segundo-.

Una tercera instancia la conforman los servicios de salud operados por los gobiernos de los estados a través de sus respectivas secretarias del ramo e instituciones asistenciales.

También operan en México una importante cantidad de institutos desconcéntranos de la administración federal, que brindan servicios especializados en distintas ramas; muchos de ellos con reconocimiento internacional en cuanto a la calidad de sus servicios.

El esquema de asignación y reparto del dinero público en materia de salud es sumamente complejo. El Gobierno Federal aparece como el gran proveedor de todas las instituciones del ramo, ya sea a través de asignaciones directas o bien de la mezcla de recursos con el sector privado, como ocurre con el caso del IMSS, cuya operación también es posible gracias a las aportaciones de trabajadores y patrones.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), para que un sistema de salud pública sea sustentable, los gobiernos deben destinar por lo menos el 7% de su Producto Interno Bruto como inversión directa. Obviamente el gasto no sólo implica la construcción y mantenimiento de clínicas y hospitales; está el delicado ramo de la compra y distribución de los medicamentos, recursos humanos y gasto administrativo.

Hasta 2018, el gasto público en Salud en México alcanzaba apenas el 3.4%  del PIB, y la promesa del actual gobierno es incrementarlo en un punto más, pero optimizando recursos. Es decir, se ofrece un mejor manejo del presupuesto, pero aún estaríamos lejos de los parámetros requeridos para garantizar acceso universal a la población, sostenimiento y posibilidades de crecimiento al sector.

Con la creación del INSABI, se pretende mejorar y hacer más equitativo el acceso a los servicios de salud a un universo de más de 50 millones de mexicanos que eran atendidos por el ahora desaparecido Seguro Popular.  Una tarea titánica, sobre todo si consideramos que México es uno de los países con el gasto operativo más alto del ramo de acuerdo con los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Hasta el año que recién terminó, casi el 10% del gasto en salud se destina al manejo administrativo y burocracia.

Sin duda alguna, la salud, la educación y el acceso a los satisfactores básicos constituyen la base de toda política pública en materia de bienestar. Por ello, la creación del INSABI representa uno de los proyectos más ambiciosos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

La meta planteada por el actual gobierno es, según sus propias palabras “brindar servicios de salud gratuitos y de calidad a todas las personas que se encuentren en el país y no cuenten con seguridad social; bajo criterios de universalidad, igualdad e inclusión”.

El propósito es de vital relevancia e implica también un arduo trabajo de conciliación de intereses, donde el gobierno debe sumar fuerzas y recursos con los gobiernos de los estados y de paso, revitalizar a todas las instituciones del ramo, aquejadas por años de corrupción y burocratismo.

Sin embargo, en su fase de arranque, el INSABI, que es una maravillosa idea, no está siendo debidamente comunicada por el gobierno federal. Como que había demasiada prisa por echarlo a andar y ponerle nombre. Primero el qué y después el cómo. Y en este escenario de ruido, es donde se está entrampando lo que podría ser el paso más importante de la 4T en materia de política social durante este 2020.

A decir del propio titular del INSABI, Juan Antonio Ferrer, el gobierno federal ya veía venir que “habría resistencias” a ésta reestructuración del sistema general de salud; y en su propia conferencia “mañanera”, el Presidente López Obrador ya se atrevió a hablar de un “boicot” al nuevo instituto por parte de farmacéuticas y otras partes afectadas por la centralización de decisiones y recursos que implicará el nuevo mecanismo.

Existe tiempo suficiente para que el gobierno federal concilie los intereses necesarios para dar viabilidad al INSABI y lograr su plena operación en el presente año, sobre todo porque la calidad y calidez en los servicios no es algo que mejorará por mero decreto o voluntad presidencial. Mucho se ha comparado el sistema de salud de nuestro país con los que operan en otras naciones; que si el sistema cubano, que sí el de los países europeos… ése es un debate estéril; nuestras condiciones en materia de población, geografía y distribución del ingreso sin radicalmente diferentes a los de cualquier otro país del orbe; eso es lo que hace más grande y preocupante el reto.

La modernización de los servicios de salud pública merece el concurso de todos los niveles de gobierno y salir del escenario retórico de las conferencias “mañaneras” y la verborrea presidencial, pero le corresponde ahora al gobierno federal demostrar que realmente sabe lo que está buscando y sobreponerse a las críticas por el bien de las mayorías.

Es, sin duda, un tema vital que no admite más trivialidades.

Veremos y comentaremos.

Twitter: @miguelisidro