Pave Soberanes

Isabel y Cuauhtémoc / II PARTE      

  • La no Firma del Contrato 
  • Dos Gobiernos Espurios  
  • Todo eso Provocó Isabel

Las omisiones personales de Isabel León no constituyen delito electoral alguno y el principal beneficiario de la destitución de la presidenta del Instituto Morelense de Procesos Electorales lo es Javier Arias, son dos de las cuatro conclusiones de la entrega de ayer.

Dos más, que el exgobernador Graco Ramírez haya influido en su ex secretario técnico de la Comisión para a Reforma Política de 2011 en el Senado de la República -de la que Ramírez era presidente y Manlio Fabio Beltrones vicepresidente-, Lorenzo Córdova, para dar una lección -y aviso de lo que vendría- al gobernador Cuauhtémoc Blanco, y que el Consejo General del Instituto Nacional Electoral haya descubierto un servicio político de León a Palacio de Gobierno y a su partido, el PES.

Como sea, la destitución de Isabel León es justa, aunque tardía. La omisión en que incurrió por el tema del Contrato Privado firmado para que Cuauhtémoc Blanco fuera candidato del Partido Socialdemócrata a presidente municipal, es una falta grave. Diez de once consejeros electorales -el único que votó en contra de la destitución democratizó la votación y evitó se consensuara el aplastamiento legal- no sólo mostraron la puerta de salida de León Trueba, sino hasta allá la empujaron. 

Pero, ¿qué pasó en 2015? Un mes antes de anunciarse la candidatura de Blanco, homopolíticus no sólo anticipó su participación en el concurso electoral, sino aseguró de la firma de un contrato por 7.5 millones de pesos, que en realidad fue de siete. Los candidatos a asegurar el registro del PSD con una votación superior al tres por ciento, fueron los exfutbolistas Rafael Márquez y Hugo Sánchez, así como el jugador en activo Cuauhtémoc Blanco, pero quien aceptó la negociación con los hermanos Yáñez, Julio y Roberto, fue el manejador de éste último, José Manuel Sanz.

¿Es cierto que firmaste un contrato por siete y medio millones de pesos?, preguntó el reportero Osvaldo Salazar a Cuauhtémoc, cuando registró su militancia socialdemócrata con una mica electoral de dudosa procedencia «Te pagaron para que me preguntaras esto, ¿verdá?», respondió sonriente y hacia el final del acto político, sudoroso, se pegó a la frente una de dos credenciales en su poder.  

Así como se supo que El 10 sería candidato y que para serlo se firmó un contrato millonario, también se supo que Cuauhtémoc no firmó el documento, sino su manejador, a través de una empresa que lleva el nombre del distinguido futbolista, lo que se ha ocultado hasta ahora, como también que uno de los Yáñez -padre de la Ley de Circo sin animales– hizo perdedizo el contrato privado original. En los desacuerdos con Cuauhtémoc, ese Yáñez declaró que quien había firmado fue Blanco y lo denunció penalmente, al grado de que el ya presidente municipal se pasó media tarde firmando en las oficinas de la Procuraduría de Justicia, para cotejar las firmas. ¿Por qué Cuauhtémoc calló que Sanz había sido quien firmó el contrato? El propio Yáñez lo sabía, pero el objetivo político no era el técnico en Agencias de Turismo de origen español, sino Cuauhtémoc, quien había incumplido los acuerdos políticos no fueron incluidos en las letras chiquitas del documento.

Con estrategia política, el caso fue escalado a la Fiscalía Especializada para las Atención de los Delitos Electorales, a cargo de Santiago Nieto. En su libro Sin filias ni fobias. Memorias de un fiscal incómodo, dice que Gobernación impidió la judicialización de Blanco por perpetrar delito electoral grave. Lo cierto es que la Fepade no tenía elementos probatorios, porque el Contrato Privado original estaba «perdido» en poder de Yáñez. El que Cuauhtémoc haya retado a Nieto, como consigna en ese mismo libro, se funda en que Cuauhtémoc se sabía inocente y Nieto pretendía hacerlo culpable.

Tanto al registro de militancia como de su candidatura, Blanco llegó con documentación irregular. Debió ser declarado inelegible y al PSD prohibirle su participación y perder el registro sin ir a las urnas. Además, Zapote 3 debió denunciar los delitos electorales, pero se puso al lado de la jugosa ilegalidad.

Todo eso sucedió y sin ánimos de cortar con oportunidad lo que puede ser considerado el fraude más grande de la historia, política, electoral y gubernamentalmente. La señora León debió pensar que no sería descubierta y que sus omisiones eran parte de las reglas de reparto del poder, como su designación misma en 2014. Quien hace la ley, hace la trampa.

Dos candidaturas espurias y dos cargos espurios, en tan sólo tres años, tienen a Morelos hundido en el infierno gubernativo por las sistemáticas violaciones al constitucionalismo.

letraschiquitas

El juris doctor Hugo Éric Flores no esperó mucho la respuesta a su crítica de que gobernador y gobierno de su creación -y cocreación de Isabel León– , el de Morelos y Cuauhtémoc Blanco, debe saberse comunicar mejor, cuando se envió un telegrama urgente a través de El Universal, en respuesta rápida de José Manuel Sanz, quien maneja la comunicación de su discípulo en funciones de mandatario: «Desde la tierra de Zapata, nos platican que líderes ejidales y grupos sociales opositores a la planta termoeléctrica de Huexca, Morelos, se preparan para pasar la Navidad y recibir el Año Nuevo en ese sitio e impedir la puesta en marcha del proyecto presidencial o cualquier madruguete de la 4T en el lugar. Nos indican que son varios los molestos en el estado, ya que no olvidan que en este conflicto fue el exdelegado federal Hugo Éric Flores Cervantes quien le quedó mal al presidente Andrés Manuel López Obrador, pues le juró que él resolvería el problema y a la mera hora prefirió enfocarse en mantener el registro de sus partidos: Encuentro Social (PES) y Encuentro Solidario (PES). Cada quién sus prioridades». Meterse con el presupuesto de otro no está bien***. Mejor reaparición pública no pudo haber tenido el número 2 del poder Ejecutivo, que en realidad es el número cuatro, Pablo Ojeda. Dice que la salida de Isabel León -qué caballero; es destitución- no traerá inestabilidad al proceso democrático -desde Isabel y Cuauhtémoc hay inestabilidad y no democracia-, que no afecta el proceso electoral -nomás les urge saber quién será el nuevo presidente, para encontrarse con él- y que el despido de León no afecta la imagen de Cuauhtémoc Blanco, cuya imagen no puede afectarse más al ser último lugar nacional y el peor gobernador de la historia***. El lector PI hace una apuesta: «doña Isabel será funcionaria de gobierno nomás que regrese de sus forzadas vacaciones». Vaya premio. 

Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

La palabra ansia suele utilizarse como referencia a una sensación de intenso deseo, un tanto como sinónimo de afán o anhelo. Digamos que el objeto de las ansias puede ser moralmente bueno, malo, justo, injusto, derecho o chueco y, en política, a veces peor, puede ser hasta perverso.
Cuando los deseos de la persona ansiosa no se ven materializados, cuando no los cumple como quiere y en el momento que quiere, pueden producirse sensaciones de congoja o inquietud, producto de la fatiga, física o mental, durante y después de la agitación que le produce la perspectiva de verse frustrada.
Una persona cuya ansiedad se le salga de control, denotará en su comportamiento angustia. Y ese es el momento más riesgoso, porque sus ánimos se mostrarán exaltados. En política, a diferencia de las artes, por ejemplo, la exaltación de los ánimos, la ansiedad porque los resultados que se esperan no parezcan poder cumplirse, invariablemente, es presagio de conflictos y enfrentamientos.
Visto así, en estos tiempos electorales y en víspera de los procesos internos para la selección de los candidatos de los partidos políticos, cobra mucho sentido el llamado de Jonathan Márquez, dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Morelos, a los priistas que ya alzaron la mano, implícita o explícitamente, para ser considerados, de que no coman ansias, que su proceso interno comenzará a mediados de diciembre, así que esperen, porque un paso en falso podría acarrear incluso multas por actos anticipados de campaña.
Pero más allá de las multas, que de suyo vendrían a mermar aún más las deterioradas finanzas del tricolor, producto de las muy descuidadas administraciones de los últimos diez años, parece que la lógica del joven dirigente partidista gira en torno al ya muy repetido escenario de confrontación, encono y división internas que vive el PRI, elección tras elección.
Los priistas ya saben muy bien que las divisiones internas los han desfavorecido y hecho electoralmente vulnerables. Tienen conciencia de que cada vez que salen divididos y enfrentados, pierden si no todo, sí mucho. Saben que las expectativas de triunfo, hasta de quienes pudieran ser sus mejores candidatas y candidatos, se ven afectadas por los rencores y las revanchas. Que no es difícil, sino todo lo contrario, resulta esperable que los frustrados no sólo no colaboren con el proyecto institucional, porque podrían, y seguramente lo harán, venderse, pactar políticamente, con sus adversarios. Encima de no tenerlos a favor, los tendrán jugando a la contra, ya sea púbicamente o de manera encubierta.
Ejemplos recientes de ello los hay en los casos de Juan Salgado Brito y Manuel Martínez Garrigós, que han hecho todo lo posible para pegarse a Andrés Manuel López Obrador, a fin de sobrevivir en la política, hacerse de cargos públicos e impulsar las carreras de sus incondicionales. Matías Nazario Morales, que optó por fundar su propio partido político, aliándose con desencantados de los regímenes anteriores. Y Amado Orihuela Trejo, a quien los mismos priistas acusan de haberse ofrecido para apuntalar la victoria de Cuauhtémoc Blanco, restándole a los pocos votos que de por sí traía consigo el PRI.
La lógica del llamado de Márquez apunta a evitar esos conflictos internos, que una vez más podrían socavar las aspiraciones y las posibilidades tricolores.

Y para iniciados
Ante el estado actual de las preferencias electorales, como lo muestran las encuestas, el PRI tiene muy escasas probabilidades de ganar. Si a ello le sumamos su tradicional división interna, Jonathan Márquez tiene ante sí un verdadero reto. Pero lo más grave que enfrenta es ese cerca de 50% de negativos, de posibles electores que más allá de no simpatizar con el PRI, manifiestan su repudio por el partido fundado por el general Calles. Puede que los priistas entiendan o no, que las estructuras partidarias les pueden dar para llevar a cabo las campañas, pero no les serán suficientes para lograr el triunfo.
Excelente fin de semana.
La información es PODER!!!