Por Jorge Meade

Cuauhtémoc:

Con la autoridad moral que me concede ser ciento por ciento morelense, un actor social que acredita a través de hechos y resultados, mis aportaciones e interés en la sociedad en la que vivo, y por ser un político en activo legítimo, con más de 40 años de actividad ininterrumpida, te escribo esta carta que es, también, la segura misiva que cientos de miles de habitantes del Estado quisieran hacerte llegar.

Cuauhtémoc, llegaste a Morelos en medio de la trampa y la ilegalidad; llegaste al poder revestido de sospechas y prepotencias que eternamente te perseguirán: torciste la Ley para gobernar una ciudad y un estado que no conoces y que no te importan.

Es cierto, tu popularidad como ídolo del fútbol fue enorme, pero nunca fueron tus acciones como persona de honor, las que te caracterizaron, (y mucho menos ahora).
En la cancha fuiste trascendente, pero también inmoral y cobarde; tirabas la piedra y escondías la mano; eras bravucón y abusivo, porque nadie, ninguno, te puso en tu lugar. En tu vida personal son conocidos tus excesos, tu misoginia y no es un secreto para todos la forma deleznable en que te conduces, principalmente con las mujeres que fueron tus parejas. Aún así, fuiste beneficiario de la esperanza de los cuernavacenses y los morelenses, que esperaban un cambio radical en las condiciones en las que vivían. Es decir, creyeron en ti, y te burlaste de ellos, los traicionaste y continúas permitiendo que el crimen los hostigue, los lacere y los asesine.

A cambio de la confianza que te otorgaron miles de morelenses, convertiste tus gobiernos en emporios de la corrupción; el negocio, la negligencia y la omisión los capitalizaste en arcas de beneficio para tus familiares y tus amigos en agencias de colocaciones y también en buró de negocios ilegales que te han hecho rico, al igual que a tu representante, José Manuel Sanz susceptible de estar bajo investigación federal por el dinero público que fue desviado a bancos en el extranjero.

Hoy, Morelos es una tragedia completa contigo en el gobierno. Morelos es primer lugar en secuestros y se encuentra en los principales lugares en feminicidios y homicidios dolosos. Tan solo en lo que va de tu gobierno, han sido asesinadas más de dos mil personas, por una cantidad igual de personas desaparecidas, sin que tu gobierno mueva un dedo para sacarnos de la terror y la barbarie.

Tu gobierno es una simulación y una vergüenza. No puede ser posible que un jefe de gobierno no sepa usar el español, no sepa hablar y peor aún, no sepa sumar.

Cuando pensamos que peor gobernador y persona no podías ser, se presentó la pandemia por COVID-19 y dejaste solos a los morelenses. Preferiste refugiarte en tu casa, ausentarte de tus actividades por miedo a infectarte, mientras los morelenses se las arreglaban para sortear el miedo y una incertidumbre terrible para enfrentar la crisis económica y la pérdida de la decepcionante cifra de más de 11 mil empleos durante la contingencia.

Morelos no puede aguantar cuatro años más bajo tu supuesta dirección. Ten dignidad y reconoce que Morelos te quedó grande, que los morelenses nunca han sido tu prioridad y que el gobernar para ti es adjudicarte los recursos públicos, hacer negocios y dejar que los hagan tu hermano, a quien quieres hacer diputado federal.

Cuauhtémoc, ten dignidad y renuncia al cargo. Permite que alguien con capacidad, conocimiento, interés y dignidad conduzca al estado, que gobierne con entereza, firmeza e idea. Tú NO lo puedes hacer, por lo que públicamente te exijo que renuncies porque, de lo contrario, un gran movimiento social terminará por sacarte del estado. Y lo digo de manera muy puntual: las cosas no pueden permanecer como están. Morelos NO aguanta más.

Lejos de una circunstancia política o hasta electoral, mi impulso como el de otros morelenses, es generar las condiciones, para que al fin te vayas de Morelos y dejes la causa de corrupción, pobreza, muerte, dolor, violencia y crimen que has recrudecido y que han agravado tus omisiones, negligencias y desprecio por los morelenses.

Jorge Meade Ocaranza