Al darse a conocer que a nivel nacional, la Auditoría Superior de la Federación sólo ha conseguido 14 sentencias condenatorias durante dos décadas de existencia, la presidenta de la Federación de Colegios y Asociaciones de Profesionistas del Estado de Morelos (FCAP), doctora Carlota Olivia de las Casas Vega, analizó la situación de la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización (ESAF), que tanto en su denominación actual, como en las anteriores -de Auditoría Superior de Fiscalización (ASF) y Auditoría Superior Gubernamental (ASG)-, prácticamente ha registrado cero resultados.

Entrevistada en relación a lo publicado el pasado lunes por el diario Milenio, donde se da a conocer que a lo largo de sus veinte años de existencia, la Auditoría Superior de la Federación ha presentado mil 35 denuncias ante la Fiscalía General de la República -por daños patrimoniales a la Hacienda Pública-, de las cuales sólo 22 han terminado en sentencias y de ellas únicamente 14 fueron condenatorias, la también catedrática lamentó que en Morelos la situación sea peor, pues mientras la eficacia del ente fiscalizador federal es del 2 por ciento del total de casos, aquí no se llega ni siquiera a ese mínimo porcentaje. Esto es así pues si bien aquí se han presentado diversas denuncias, éstas no han terminado en juicios sólidos y mucho menos en condenas a los malos servidores públicos.

Destacó que desde que se creó el ente fiscalizador del estado de Morelos, éste se ha distinguido más por los escándalos que por su eficacia, pues ha existido una lucha de grupos políticos por apoderarse del mismo, los hechos así demuestran. Así, cuando en el año 2003 se instituyó como Auditoría Superior Gubernamental, se impuso a la ex diputada Diana Áurea Recio Téllez por un periodo de cuatro años (a partir del 1° de septiembre de dicha anualidad), pero ésta ni siquiera pudo asumir sus funciones, pues se descubrió que no tenía título ni cédula profesional que la respaldara para ocupar el cargo de Auditora Superior, de allí que se designó como emergente a Gerardo Casamata Gómez.

Luego y en medio del escándalo, Casamata Gómez fue destituido e inhabilitado por 8 años como servidor público, tal y como se asentó en el periódico oficial Tierra Libertad número 5162, de fecha 12 de febrero de 2014, siendo relevado por el licenciado Luis Manuel González Velázquez, quien al revelar los desvíos en los onerosos préstamos aprobados al ex gobernador Graco Ramírez Garrido Abreu, fue obligado por el congreso a dejar el cargo.

Posteriormente -cuando se creó la ESAF-, se designó a José Vicente Loredo Méndez como titular, quien no pudo terminar el periodo para el que fue electo e igualmente se fue entre cuestionamientos al haber cambiado las observaciones resarcitorias hechas por el anterior Auditor, a los préstamos obtenidos por Graco Ramírez, mismas que quedaron en simples e inofensivas observaciones administrativas.

Después de la renuncia de Loredo Méndez, lo sucedieron en ese orden los interinos Uriel González Sotelo, quien al dejar el cargo se negó a hacer la entrega recepción y la actual América López Rodríguez, cuenta actualmente con una carpeta de investigación de la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción. Así, la presidenta de la Federación de Colegios y Asociaciones de Profesionistas del Estado de Morelos (FCAP), urgió a los diputados a cambiar la situación de la ESAF y que cuando designen al próximo titular de la institución, consideren un perfil ético, independiente y profesional (preferentemente certificado) y no opten por políticos o recomendados.

Francisco Hurtado Delgado
Desde el año de 1988 encontramos el primer precedente y se constituiría como una tendencia para que los partidos políticos de México puedan formar coaliciones de diferentes tipos, como sucedió con los cuatro partidos de aquellos años: PARM, PPS, PFCRN y PMS, que apoyaran en su momento la candidatura presidencial del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, pero cabe aclarar: ¿Qué es una coalición electoral y cuantos tipos existen?
De acuerdo a la Real Academia Española, se entiende como una Coalición Electoral a la unión de fuerzas políticas, que formalizan un acuerdo para concurrir mediante una única lista a una elección, especificando que las coaliciones electorales se constituyen solo para cada proceso electoral, es decir, solo subsisten hasta el término del mandato a cuya formación concurrieron; en otras palabras, una coalición es la acción en la que dos o más partidos se pueden unir para postular a las y los mismos candidatos, los cuales se deben registrar en un convenio ante el Instituto Nacional Electoral (INE) para elecciones federales, o ante los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE´s) para elecciones locales.
Con base en el acuerdo del Consejo General del Instituto Nacional Electoral, por el que se aprueba el instructivo que deberán observar los partidos políticos nacionales que busquen formar coaliciones para la elección de diputaciones por el principio de mayoría relativa, en sus diversas modalidades, para el Proceso Electoral Federal 2020-2021; se establecen tres tipos de coaliciones: las totales que implica el 100 por ciento, las parciales de al menos el 50 por ciento y las flexibles al menos el 25 por ciento de sus candidat@s, en donde cada partido debe aparecer con su propio emblema en la boleta electoral.
En teoría, deberían de aliarse los partidos políticos con base a su ideología, principios y doctrinas; sin embargo, esto ha quedado rebasado por los intereses de ganar ganar, sin importar las bases de origen partidista y menos a la ciudadanía, en realidad es contra natura y sin importarles lo anteriormente citado, me parece que afectan a nuestra democracia.
Las y los candidatos electos al Congreso, quedarán en el grupo parlamentario del partido especificado en el convenio de coalición, situación que en la práctica no siempre es así. Pero, ¿por qué los partidos políticos tienen la necesidad de coaligarse?, Me parece que la respuesta es clara, en los hechos son partidos débiles con una raquítica afiliación y carencia ideológica en sus estructuras, de sus militantes y que buscan mantener su registro como partidos políticos, llegando a la conclusión que son instituciones pragmáticas que solo buscan el poder.
Todo parece indicar que las coaliciones son un síntoma de la descomposición política y democrática en nuestro país, esta alerta debe ocuparnos en ser responsables de corregir nuestro rumbo político con racionalidad en beneficio de la sociedad y particularmente, de heredar a las nuevas generaciones un sistema político transparente y esencialmente democrático.