Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

No solamente los profesores y directivos del sector público de la educación han sido foco de interés para los partidos y sus líderes. También lo han sido los que pertenecen al sector privado, así como los empresarios del mismo ramo. No todos los empresarios de la educación han estado interesados en la política, pero los que sí, han jugado papeles relevantes en distintos momentos.
Algunos casos sonarán bastante conocidos. Magda Ponce, José Hernández, Karl Ayala y, por supuesto, el que me ocupa hoy, Jorge Arizmendi. El día de ayer formalizó su candidatura al interior del otrora efímeramente poderoso Partido de la Revolución Democrática (PRD).
En el año 2009, bajo el proceso de selección por encuestas, de la dirigencia estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que le llevó a ganar casi carro completo en esa elección, Arizmendi fue uno de los quince candidatos del PRI que ganaron la contienda para una diputación local, en el proceso en que el PRI hizo su mejor papel en 21 años, bajo la dirección de Guillermo del Valle, quien ahora competirá por la presidencia municipal de Cuautla, como siempre, bajo las siglas del PRI.
Luego de la diputación local, en el 2012, Arizmendi intentó ser candidato a presidente municipal por el PRI, pero quien obtuvo la nominación fue Jorge Morales Barud, que también ganó, a pesar de que la ola perredista llevó al triunfo electoral a Graco Ramírez, como gobernador. Pero a la postre, Morales Barud hizo un gobierno de poca trascendencia, entregando la silla en la siguiente elección al hoy gobernador, Cuauhtémoc Blanco.
En el 2015, Jorge Arizmendi fue nuevamente candidato a diputado local, pero ahora por el partido, en ese entonces en el poder, el PRD, hecho que le fue duramente cuestionado por sus antiguos compañeros del PRI. Para el mes de abril de ese año, yo ya había hecho las encuestas que me dieron una clara idea de quiénes tenían posibilidades reales de ganar en las contiendas. Ni Jorge Arizmendi, en la diputación local, ni Jorge Messeguer, para la presidencia municipal, estaban en esa lista.
Sin embargo, Jorge Arizmendi estaba muy echado para adelante y se mostraba seguro de sí mismo, de lo que consideraba sería un triunfo personal y no del PRD o de Graco Ramírez. La única vez que coincidimos personalmente en esos meses fue en un restaurante, famoso en Cuernavaca por su pastelería y sus cuernitos de higo. Ahí, Jorge me aseveró, en el tono de ¡escúchalo bien!, “voy a ganar”, con una seguridad que ya quisieran tener muchos de los que hoy contenderán.
Como suelo hacerlo, no discuto si no es con base en información comprobada, que se base en datos estadísticos. Considero útil la información cualitativa, tanto como la argumentación lógica, pero de ninguna manera las considero definitivas. Para mí los números, tan fríos como puedan ser, son los números. Y en esa ocasión los números no favorecían a Jorge Arizmendi, a quien tenía en buena estima, pero que no por eso le iba a endulzar el oído diciéndole lo contrario.
Como la mayoría de los candidatos del PRD, no pudo ganar la curul. Hoy, ve coronada su aspiración de competir por la “joya de la corona”, por la capital del estado. Y aunque las condiciones en las que llega como partido, el PRD, son adversas, la atomización del voto que producirá la presencia en la boleta de candidatos de 20 ó 21 partidos políticos, seguramente lo anima a considerar posibilidades.
Para el PRD, Arizmendi representa su carta fuerte, una buena decisión, por los votos que atraerá. Para Arizmendi, todo está por verse. Su gran ventaja es que llega con recursos, con experiencia. Habrá que medir qué tantos puntos negativos traigan consigo él y su partido, además de que el equipo del que se rodee, efectivamente le sea de utilidad y, no le vendan espejitos y castillos en el aire.
Y para iniciados…
Parece que los partidos políticos de nueva creación ya están cayendo en la cuenta de que hay mucha diferencia entre esperar el momento oportuno para dar a conocer los nombres de sus candidatos y aletargarse, creyendo que con ello los protegen de un desgaste prematuro. Están bien equivocados. Ésta, será una elección más de nombres que de logotipos y mientras más se tarden, más oportunidades perderán en todos sentidos. Bienestar Ciudadano, Renovación Política Morelense y Progresa, ya van avanzados en sus acuerdos. Veremos quién de ellos da el primer paso. Las máximas, por algo se llaman así, por eso aquella de que “el que pega primero, pega dos veces”.
Excelente martes.
La información es PODER!!!

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