Redacción del Avance de Morelos

La remodelación del Mercado Adolfo López Mateos (ALM), el principal centro de abasto de Cuernavaca, se ha convertido en un caso emblemático de mala gestión pública durante la administración de Cuauhtémoc Blanco. A pesar de que se anunciaron recursos por más de 119 millones de pesos, la obra apenas alcanzó un 20% de avance antes de ser suspendida, y hoy permanece inconclusa.

El proyecto ejecutivo fue elaborado por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), y su ejecución fue encomendada a la empresa Grupo de Técnicas de Estudio para la Construcción S.A. de C.V., bajo la supervisión de la Secretaría de Desarrollo Económico y del Trabajo (SDEyT), dirigida por Ana Cecilia Rodríguez González. Los recursos fueron gestionados a través del Fideicomiso Ejecutivo del Fondo de Competitividad y Promoción del Empleo (Fidecomp).

Sin embargo, diversos problemas estructurales, como daños en las redes de drenaje, agua potable y electricidad, así como dificultades para la reubicación de locatarios, detuvieron el avance de las obras. Tras detectar irregularidades en la ejecución, el Fidecomp rescindió el contrato con la empresa constructora y se promovió una auditoría para evaluar el uso de los recursos públicos.

Además, la administración actual de la gobernadora Margarita González Saravia presentó una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción por las fallas en la planeación y ejecución del proyecto. Se confirmó que, pese al bajo avance, ya se habían ejercido más de 30 millones de pesos en la primera etapa, sin que existieran resultados tangibles ni garantías estructurales.

Aunque las obras están suspendidas, los fondos asignados no se han perdido. El gobierno estatal ha anunciado que el proyecto no está cancelado, pero requiere un nuevo plan ejecutivo integral que corrija los vicios técnicos y garantice la seguridad de los comerciantes y usuarios del mercado.

Los locatarios, por su parte, siguen operando en condiciones precarias y han exigido transparencia y rapidez para la reanudación del proyecto. La expectativa es que una nueva propuesta, con una mejor planeación y fiscalización, permita rescatar esta obra clave para la economía y el tejido social del centro de Cuernavaca.

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