Por Redacción del Avance de Morelos

Sin discusión, sin lectura y sin transparencia. Así fue aprobada en la Comisión Permanente de Telecomunicaciones del Senado de México la nueva Ley de Telecomunicaciones. En un alarmante “fast track” legislativo, los senadores dieron luz verde a un documento de 226 páginas que centraliza el control de medios y plataformas digitales en una sola Agencia de Transformación Digital, sin siquiera abrir el debate a la sociedad civil o especialistas.

Lo que hoy se consuma en el Senado representa un atentado directo a la libertad de expresión en México. La ley permite al gobierno bloquear redes sociales, revisar contenidos en radio y televisión, revocar concesiones y controlar la narrativa pública, todo bajo un velo de “transformación digital” que esconde un claro intento por acallar voces críticas y medios independientes.

¿En qué país democrático puede considerarse válido que un medio de comunicación no tenga la libertad de evidenciar errores, corrupción o abusos de poder por parte del gobierno? Esta ley amenaza con convertir al Estado no solo en proveedor de internet, sino en censor supremo de la verdad.

Paradójicamente, fueron las redes sociales las que impulsaron al poder a quienes hoy buscan silenciarlas. Esta nueva ley no es solo un retroceso, es un reflejo de una “dictadura perfecta” que crece a la sombra de la indiferencia y el autoritarismo. Hoy más que nunca, México necesita una prensa libre, ciudadanías activas y voces que se nieguen a callar.

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