Por Miguel Arenas Solis
• María de los Ángeles murió después de ser atacada frente a una iglesia de Tepalcingo.
•Tepalcingo vuelve a preguntarle a Morelos qué está haciendo para prevenir la violencia contra las mujeres.
• El caso recuerda a Margarita Ceceña, asesinada en 2022 después de sufrir un ataque similar en Cuautla.
• ALertas y protocolos existen, la pregunta sigue siendo si están llegando a tiempo para evitar que la violencia escale hasta el feminicidio.

Hay crímenes que no solamente dejan una víctima y una familia destrozada. Hay hechos que, por la forma en que ocurren, obligan a una sociedad entera a detenerse y preguntarse qué está fallando.

El feminicidio de María de los Ángeles Jiménez Martínez, en Tepalcingo, es uno de ellos.

La tarde del sábado 26 de septiembre, María de los Ángeles se encontraba frente a la iglesia de San Martín cuando una mujer se aproximó y, de acuerdo con testimonios difundidos por familiares y habitantes, le arrojó combustible y posteriormente inició el fuego. La víctima fue trasladada para recibir atención médica y murió durante la madrugada del lunes 28 de septiembre.

La Fiscalía General del Estado de Morelos emitió una ficha de búsqueda para localizar a Yamilet “N”, señalada como probable responsable. La investigación deberá establecer qué ocurrió, cuál fue el móvil y las responsabilidades que correspondan. Mientras tanto, familiares y habitantes de Tepalcingo han salido a las calles para exigir justicia y reclamar mayor seguridad y prevención.

Y hay una razón por la que este caso resulta especialmente difícil de ignorar.

En julio de 2022, El Avance de Morelos documentó el caso de Margarita Ceceña, una mujer de 30 años que murió después de permanecer 24 días hospitalizada a consecuencia de las graves lesiones sufridas durante un ataque ocurrido en su tienda, en la colonia Ex Hacienda El Hospital, en Cuautla.

En aquel momento escribimos sobre una violencia que no podía entenderse solamente como un hecho individual, sino como una expresión de violencia extrema contra una mujer.

Margarita fue atacada con combustible y el hecho ocurrió frente a integrantes de su familia. La Fiscalía reclasificó entonces el caso como feminicidio y el Instituto de la Mujer en Morelos exigió la detención de los responsables y la actuación coordinada de las autoridades para garantizar justicia y protección a las víctimas.

Cuatro años después, otro nombre se incorpora a esa memoria dolorosa: María de los Ángeles.

Dos mujeres, dos municipios del oriente de Morelos, dos ataques mediante una forma de violencia extraordinariamente agresiva, y una pregunta que no puede responderse solamente con otro comunicado de condena, ¿qué se está haciendo para impedir que una situación de violencia llegue a este nivel?**

Morelos cuenta desde hace años con mecanismos específicos para atender la violencia contra las mujeres,
la Alerta de Violencia de Género permanece vigente en ocho municipios del estado y actualmente las autoridades reportan una estrategia que incluye módulos de atención inmediata, coordinación con Fiscalía y seguridad pública, campañas de prevención, atención psicológica, recuperación de espacios públicos , entre otras cosas; el propio Gobierno estatal reporta además la operación de 16 Centros LIBRE, una red de espacios seguros mediante Código violeta, servicios de Salud en Morelos también mantiene un Programa de Prevención y Atención de la violencia familiar y de Género, con acciones de identificación de conductas violentas y atención a víctimas. Es decir, programas existen la cuestión que deja nuevamente sobre la mesa el asesinato de María de los Ángeles es …¿qué tan eficaces están siendo para contener la violencia antes de que alcance niveles irreversibles?

Porque una política pública no puede medirse únicamente por el número de talleres, módulos y campañas, debe servir para proteger a las mujeres oportunamente, y detectar casos antes de escalar a agresiones.

La prevención también es responsabilidad municipal, donde la seguridad pública no es una responsabilidad que pueda trasladarse exclusivamente al Gobierno estatal o a la Fiscalía después de que ocurre un crimen.

El marco constitucional establece responsabilidades concretas para los municipios en materia de seguridad pública y prevención. La policía preventiva municipal tiene entre sus fines salvaguardar la vida, las libertades y la integridad de las personas; además, la policía preventiva se encuentra bajo el mando del presidente municipal en el ámbito correspondiente.

La legislación municipal contempla también acciones de prevención del delito, campañas de información, sistemas de monitoreo de la incidencia delictiva y la aplicación de programas preventivos de seguridad pública, asi que debemos someter a la lupa estas acciones que necesaria y forzosamente deben realizar los alcaldes. Por eso, la exigencia de los habitantes de Tepalcingo no debe reducirse a pedir que se capture a quien resulte responsable, sera necesario preguntar al Ayuntamiento y todos los del Estado, ¿Qué mecanismos de prevención están funcionando? ¿Cómo se detectan situaciones de riesgo? ¿Cómo se coordinan las autoridades municipales con las estatales? ¿Qué información sobre violencia contra las mujeres existe en el municipio? ¿Qué acciones concretas se realizan en las comunidades y colonias donde pueden presentarse factores de riesgo?

La prevención comienza mucho antes de una carpeta de investigación.

Los feminicidios no son únicamente la privación de la vida de una mujer. Cuando la violencia alcanza niveles extremos y ocurre en espacios públicos, también genera un efecto que trasciende a la víctima y a su familia, produce conmoción y una sensación de vulnerabilidad colectiva. Por eso resulta especialmente preocupante que una agresión de esta naturaleza ocurra en un espacio público y frente a una iglesia, en un municipio donde habitantes y familiares ahora tienen que salir a las calles para exigir justicia, y que las instituciones expliquen qué hicieron antes, durante y después de los hechos.
El caso de María de los Ángeles vuelve a poner frente al espejo una realidad incómoda, pues desde 2022, cuando Margarita Ceceña fue víctima de una agresión que conmocionó a Morelos, han continuado desarrollándose programas destinados a combatir la violencia contra las mujeres, sin embargo, cuatro años después, una mujer vuelve a morir en circunstancias que recuerdan dolorosamente aquel caso, asi que es necesario evaluar sus resultados con datos.

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