Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

Concluyó el período, incluso con la extensión otorgada por el IMPEPAC, para el registro de candidatos a puestos de elección popular en Morelos. Según los datos presentados por el Organismo Público Electoral Local (OPLE), en lo general los partidos políticos no cubrieron la totalidad de las postulaciones que tenían derecho a registrar. Se quedaron en el 79 por ciento. Pero ese dato todavía no es definitivo, pues falta la revisión de los documentos de cada una de las 8,694 personas que fueron registradas, el señalamiento sobre los faltantes de documentación y/o sustitución de documentos que comprueben que cumplen con los requisitos establecidos.
Estamos hablando de 12 diputaciones de mayoría relativa, 8 de representación proporcional y 33 ayuntamientos, con sus respectivas sindicaturas y regidurías. Cada uno de los puestos con sus correspondientes suplentes. Si multiplicamos esas cifras por los 23 partidos políticos con registro vigente en Morelos, obtendremos el histórico número de 10,994 posibles registros de ciudadanos ante el órgano electoral en una sola elección.
Los partidos, como ya se anticipaba, no lograron cubrirlos en su totalidad. No encontraron candidatos suficientes. Alcanzaron a cumplir con el 79%. Los datos precisos sobre qué partidos tendrán candidatos y para qué puestos, los tendremos hasta que las autoridades electorales los den a conocer oficialmente. Dicho sea de paso, estas autoridades deberían aprovechar para poner al día su página Web, pues en muchos rubros está francamente desactualizada, lo que no cuadra con los principios de máxima publicidad y transparencia que están teóricamente obligadas a cumplir.
Los registros de mujeres y hombres no son exactamente paritarios, pero son muy cercanos a ello. Sería absurdo pretender que fueran exactamente la misma cantidad de hombres que de mujeres, dado que, además, muy pocos partidos al final habrán podido cumplir con el total de las postulaciones.
Por lo que toca a las diputaciones fueron 246 hombres y 259 mujeres, por el principio de mayoría relativa. Y para los ayuntamientos 3,992 hombres y 3,926 mujeres, a los diferentes cargos y bajo los distintos principios de elección, mayoría y asignación proporcional, según el caso. Lo que sí tuvo un fuerte retroceso fue el registro de candidaturas independientes. Solamente presentaron documentación 18 hombres y 12 mujeres.
Resulta claro que, al menos al momento de presentar la documentación, no se logró una representación exactamente paritaria de ambos géneros, pero se acerca mucho más que en procesos electorales anteriores. Todavía falta para saber sobre los registros definitivos, ya incluyendo el análisis del cumplimiento de las normas para la inclusión de los electores de autoidentificación indígena y de los pertenecientes a la diversidad sexual.
Lo que podemos concluir, de entrada, es que los partidos que no lograron postular candidatos tampoco podrán contar con representantes de casilla, ni estructura electoral y mucho menos con votos.
Y para iniciados.
Un partido que lleva por nombre Progresa y que está presentando como líderes y candidatos a quienes representan un pasado reciente de sumisión, opacidad y señalamientos de corrupción deja mucho que desear. En lugar de progresar pareciera que su participación electoral conduciría al retroceso. Su pecado político fue ser muy cercanos y, en varios casos, abyectos graquistas. Lo más curioso no es que lo hayan sido en lo individual, sino que en conjunto vuelvan a la escena pública, pensando que tienen posibilidades de ganar. Ya veremos qué tal les va en las urnas y qué tanto son capaces de en verdad deslindarse de ese pasado reciente que los dejó marcados.
Excelente inicio de semana.
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Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

En las democracias consolidadas sólo hay una forma de perder las elecciones: no contar con la mayoría de los votos. En cambio, en los países cuya transición a la democracia ha sido lenta e intrincada, por contar con sistemas políticos ya bien de corte o con mucha involucración castrense, o bien con élites cuasi autoritarias que, a su vez, puede ser laicas o fundamentalistas, la duda sobre la limpieza de las elecciones y el respeto a la voluntad popular persiste, más allá del discurso oficial, que demagógicamente justifica triunfos electorales poco claros y niega, sistemáticamente, la intervención del gobierno para favorecer a uno u otro candidato.
Como sea, la correlación entre desarrollo económico y calidad de vida de los ciudadanos con la calidad de la democracia que se tenga está suficientemente documentada y estudiada, desde diversos ángulos de las ciencias políticas y sociales. En concreto, a mayor calidad de la democracia, mayor calidad de vida. Y esa es una razón más que importante para poner toda la atención necesaria en la manera en que se diseña, se opera y se vive la democracia de una nación.
Bajo esta premisa subsisten otras no menos influyentes, en tanto factores o variables independientes: El ejercicio en la práctica del diseño constitucional, del sistema electoral y del papel del gobierno en las elecciones, que dependen, a la vez, de la voluntad de los actores políticos.
De poco o nada le sirvió a Colombia tomar la delantera en los años ochenta y noventa en el diseño de instituciones basadas en la democracia participativa, cuando su sistema político seguía plagado de corrupción e infiltrado por el crimen organizado.
De poco o nada le ha servido a Venezuela contar con una más extensa división de poderes del Estado, porque allá no son tres, sino cinco los poderes en que se divide, cuando el autoritarismo, disfrazado de la defensa de los derechos del pueblo y de los pobres, ha llevado al exilio, a la prisión o a la muerte a familias enteras; cuando la política del gobierno crea una ilusión de que se va por buen camino, cuando las clases medias y altas se han visto empobrecidas, y los pobres se han hecho todavía más pobres y dependientes de los programas sociales. Eso sí, generando una nueva clase de riqueza y privilegios, al estilo del antiguo politburó soviético, que disfrutan los miembros del gobierno chavista, encabezado por Nicolás Maduro.
En nuestro país, son ejemplo de crecimiento económico, elevación de la calidad de vida y transición a la democracia los estados que van del centro hacia el norte. Y del centro hacia el sur, siguen siendo ejemplo de caciquismo y manipulación de la pobreza, con fines electorales.
¿Tendrá algo que ver la calidad de la democracia con la calidad de los gobernantes? Suponemos que sí. Y no solamente con su nivel de estudios, sino también con su calidad moral, con su sensibilidad y capacidad para solucionar problemas y llegar a acuerdos. Y póngalo en contrario, digamos que, si el gobernante no solamente tiene un bajo nivel de escolaridad, sino además su calidad moral es más que cuestionable y su capacidad para llegar a acuerdos y solucionar problemas deja mucho que desear, ahí tendrá usted la respuesta a por qué las cosas no van bien.
Por todo lo anterior, resulta de fundamental importancia que la participación de los electores con su voto no se limite a emitirlo simplemente porque hay que votar, ni porque un candidato se haga muy conocido pagando publicidad, regalando despensas o ahora sanitizando calles, sino emitir un voto consciente, informado, que sepan quiénes son los candidatos, cuál es su historia y cuáles son sus capacidades. Y voten por la persona que tenga las cualidades necesarias para sacar adelante lo que los que han gobernado han dejado atrás.
Y para iniciados.
Hoy se vence el plazo extendido por acuerdo del IMPEPAC, para que los partidos políticos registren a sus candidatos. Luego habrá otro período para que puedan subsanar la falta de documentación que avale el cumplimiento de los requisitos. Y como lo habíamos previsto, muchos de los partidos políticos, nuevos y viejos, no lograrán postular al 100% de las planillas. Todavía en las siguientes horas estarán afanosamente buscando quiénes les hagan el favor de ser inscritos, aunque después los cambien por otros. Y de los 23 partidos con derecho a postular, por ejemplo, por la “joya de la corona”, Cuernavaca, ya queda claro que los candidatos y la candidata competitivos, se cuentan con los dedos de una mano. Los demás, serán relleno en la boleta electoral.
Excelente fin de semana.
La información es PODER!!!

Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

Ya sólo es cuestión de tiempo para que se consume el registro de los contendientes por “la joya de la corona”, es decir, la alcaldía de Cuernavaca. El mapa estará completo, una vez que el IMPEPAC sesione para validar las candidaturas y así pasar a la siguiente etapa del proceso electoral.
Tres de los aspirantes que causaron revuelo al inicio de las precampañas fueron Sergio Alberto Estrada Cajigal Ramírez, exgobernador y expresidente municipal y Matías Nazario Morales, exdiputado local y exdiputado federal, así como Jorge Argüelles, actual diputado federal.
Los dos primeros tienen una larga carrera en la política. Sergio Estrada es expanista y Matías Nazario es expriista. Jorge Argüelles también es expriista, con mucha menos experiencia, eso sí, y se dice que es gente de Manlio Fabio Beltrones. Pero los tres representan lo que la gente denomina, más de lo mismo.
Por su parte, Sergio Estrada nunca ha estado totalmente fuera de la política. Después de su período como gobernador, tuvo mucha cercanía con el PRI e impulsó a sus allegados para intentar colocarlos en diferentes puestos de elección y cargos en la administración. Pero ninguno de los proyectos de amplio alcance logró cuajar. Ahora tomó la decisión de participar él mismo en la contienda y todos los días se le ve pagando publicidad para aparecer en las redes sociales, bajo el cobijo de un cargo en el partido del líder sindical Pedro Haces, Fuerza México, con quien tuvo mucha relación cuando el ahora incondicional de López Obrador hacía negocios en Morelos, alrededor de veinte años atrás. Quizá los más jóvenes electores aún no lo sepan, pero aquellos que rebasan los cuarenta años y han vivido en el estado de Morelos sí sabrán que es un candidato muy vulnerable, debido a una serie de escándalos y señalamientos de frivolidad en el ejercicio de la función pública.
Por otra parte, Matías Nazario fue formado por la vieja guardia del PRI, su historia en Morelos se remonta a la época de Carrillo Olea, cuando el magisterio todavía formaba parte de la operación política territorial, mayormente en apoyo al priismo. Durante muchos años, su influencia en el sindicato y en el partido formado por Elba Esther Gordillo, Nueva Alianza, fueron clave para el desarrollo de su carrera política. Se ha dedicado en los últimos años a crear una estructura territorial que le permitiera competir, por primera vez, en un cargo de mayoría. Las dos diputaciones que ha ocupado fueron plurinominales. El problema es que esa estructura la construyó con los mismos líderes de siempre, aquellos que le fallaron a otros partidos y candidatos o que de plano se vendieron al mejor postor y que en realidad no fueron un factor que permitiera ganar las elecciones a quienes las compraron. Todo ese dinero en estructuras fue un desperdicio al final de cuentas.
Por el contrario, Jorge Argüelles llegó con el PRI, y tiene muy poco tiempo de haber comenzado actividades políticas en Morelos y de haber sido electo como diputado por el distrito electoral con cabecera en Jojutla. Claro, como bien lo señaló Ricardo Monreal, ganó con los votos de López Obrador. A diferencia de Estrada y Nazario, que tienen una larga historia política en Morelos, por más que su equipo de trabajo se empeñe en hacerlo parecer como arraigado a Morelos, no goza del visto bueno de los oriundos de la capital. En la precampaña resultó evidente que trae muchos recursos económicos, con los que ha logrado hacerse conocido, pero no ha sido suficiente para ser aceptado. Se ha reunido ya con muchísimos actores de la vida pública del estado, de mayor y menor peso, pero con muchos. Y se comenta que muchos de esos con los que se ha reunido han salido convencidos de que tienen que unirse para evitar que llegue a la presidencia, que tienen que hacer un frente común de facto para que quien ocupe la presidencia sea otra persona.
Así las cosas, siendo ellos tres considerados como más de lo mismo, la puerta se abre para que pueda ser una candidatura diferente, que se distinga de ellos, la que gane Cuernavaca. Ya habrá tiempo para analizar a los otros aspirantes y sacar conclusiones sobre quién sí podría ganar las elecciones.
Y para iniciados.
En la incertidumbre, ahí es donde se encuentran varios de los que han buscado ser candidatas o candidatos a algo. Y en medio de esta vorágine de negociaciones, altas y bajas, da mucho gusto saber que Lourdes Riva Palacio Lavín, será candidata a diputada local. Se trata de una mujer transparente, limpia y emprendedora. Bien vista en Cuernavaca. Personalmente tiene mucho a su favor. Sin embargo, su partido no le favorece, pues va por el PRI.
Excelente jueves.
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Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

Las historias sobre los pecados electorales en el estado de Morelos podrían conformar todo un libro. Por supuesto que quienes han sido sus protagonistas muy difícilmente se animarían a reconocerlas como ciertas, ya que los mitos construidos sobre muchas famas públicas se vendrían abajo. Estas historias, contadas de boca a oído, en tertulias muy cerradas, hablan con mayor claridad de la verdadera historia del poder y de los poderosos, que mil discursos de partido o de campaña.
Una parte de esos inconfesables acuerdos versa sobre la venta de las candidaturas al interior de los partidos políticos. En algunos casos prima la discreción y la negación absoluta. En otros, la petición de que se mantengan bajo resguardo los nombres y las siglas. Pero de que se cuentan se cuentan. Y en la venta de candidaturas, la voracidad de los líderes partidarios ha llegado, en algunos momentos, a niveles que las colocan en una delgada línea que divide a la sorpresa de la risa.
Imagine usted que ha habido no sólo quienes le han puesto precio a una candidatura, sino que han llegado incluso a estandarizar los costos, dependiendo de cuál se trate. Así es, como catálogo de ventas, las presidencias municipales en tanto, las regidurías en tanto y las diputaciones igual, siempre dependiendo de en qué municipio o distrito se trate.
Y el argumento para justificar esos cobros es invariablemente el mismo: se trata de contribuciones para los gastos del partido o de las campañas electorales, cuando en realidad esas maletas de dineros van a parar a los bolsillos de quienes hacen los tratos, jamás son registrados en la contabilidad oficial y por lo regular no media ningún documento, más allá quizá de un simple recibo que en nada compromete legalmente a quien recibió el pago, ni garantiza tampoco nada al que lo otorgó.
Esta ha sido una perfecta manera de autosabotearse al interior de los partidos políticos, porque si bien es cierto que los recursos económicos son necesarios para la ejecución de un plan de campaña, en forma profesional y organizada, tampoco constituyen la fórmula del triunfo electoral. Hemos visto campañas millonarias que aun con todas las expectativas que arman, a través de la compra de espacios, conciencias y voluntades, terminan en estrepitosas derrotas electorales. Lanzan a candidatos con mucho dinero y poco prestigio. Y eso no hace más que autosabotearse. Los que ganaron son quienes las vendieron y los que las compran se la juegan, como si se tratara de una inversión privada y no de una competencia para representar los intereses del pueblo.
¿Y por qué sucede que se siguen vendiendo y comprando las candidaturas? Sencillo, por las leyes de la oferta y la demanda. Mientras haya quien esté dispuesto a comprar una candidatura, habrá quien quiera comprarla. Sin embargo, el mejor postor no necesariamente es el mejor candidato.
Vender las candidaturas se ha convertido ya en todo un arte al interior de los partidos políticos para autosabotearse.
Y para iniciados.
En este sentido, los partidos sobre los que más suenan denuncias informales de venta de candidaturas son Movimiento Ciudadano, Morena y el PRD. En alguno de esos informes de radio pasillo se comenta que llegaron a pedir por la candidatura a la presidencia municipal de Cuernavaca hasta diez millones de pesos. Claro que muchos dijeron que no, pues porque no tienen esa cantidad o no estuvieron dispuestos a jugársela. Y vaya usted a saber, ya en las negociaciones, si lograron algún acuerdo y de a cómo. Eso sólo lo saben ellos y sus finanzas personales.
Excelente mitad de semana.
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La corrupción una amenaza para las elecciones y la democracia
Francisco Hurtado Delgado

Las prácticas de sobornar a los votantes es incurrir en un delito electoral, este persistirá mientras exista un actor que ofrece y otro que recibe. Todo parece indicar que esta tentación no disminuirá en los próximos comicios de procesos electorales y la corrupción seguirá imperando. Entonces es oportuno preguntarse ¿De qué manera se pueden blindar las elecciones?

No cabe duda que, en la actualidad la corrupción es parte de un fenómeno característico de la sociedad, describe el pensador Serra y Soto “que la corrupción política se debe medir y valorar en términos de su impacto económico, porque no existe una visión unitaria sobre este fenómeno, sino algunas controversias de orden conceptual y metodológico en la literatura académica”; por ello la necesidad urgente de vacunar a la democracia contra la pandemia de la corrupción.

Existen infinidad de actos de corrupción a parte del soborno hacia los votantes, como los recursos económicos que se consiguen para las campañas, con el fin de que una vez llegando al poder lo puedan regresar a través de beneficios ilegales como contratos a modo, otro más puede ser el manejo encubierto de los gastos de campaña y de esa manera exceder los límites autorizados.

Se han establecido algunos mecanismos de protección para evitar la corrupción, como el voto secreto que evita el condicionamiento del voto; sin embargo, hemos quedado rebasados con las malas prácticas que han encontrado formas de violar estos candados de seguridad.

No cabe duda que los mejores candados de seguridad y; sobre todo, blindajes de seguridad electoral, se encuentran en la formación de los ciudadanos con una amplia cultura cívica y democrática.

Perspectiva Electoral

Por Marcos Pineda

En otros tiempos, el sistema político ejercía un control vertical infranqueable. Estaba diseñado para que en la práctica pareciera una república, con régimen federal y democrático. Todo bajo un Estado de Derecho. Pero en la realidad funcionaba como una cuasi monarquía, centralista y autoritaria. El empuje de las fuerzas y movimientos sociales, desde adentro y afuera del país, lo obligaron a dar paso a la transición a la democracia. Hoy da brincos agigantados hacia atrás, hacia ese pasado hegemónico y autoritario.

Era cuasi monárquico porque ser presidente de la República era casi como ser rey por seis años. Sus decisiones, proyectos y caprichos tenían que cumplirse así fuera necesario hacer cuanta reforma constitucional e institucional hiciera falta. Se le rendía pleitesía al presidente en turno, había sumisión por parte del pueblo y de su corte de funcionarios, y se pagaba muy cara la osadía de no actuar con una sumisión a la que llamaban lealtad.

Parecía una República porque legalmente había separación de poderes y un congreso en el que supuestamente estaban representados los intereses del pueblo, a través de los partidos políticos. Y parecía federal, pues el diseño de gobierno establecía la operación de administraciones locales, con su propia división de poderes y autonomía para el ejercicio de sus funciones, siempre dentro del marco constitucional. Pero en la realidad, el presidente ejercía control sobre el congreso, los gobernadores, las cortes de justicia y hasta los partidos políticos. Y quien no se sometiera a su poder, corría el riesgo de ser perseguido, acosado, desterrado, encerrado o enterrado. El menor de los riesgos era el de ser marginado de la política y de la administración pública.

Poco a poco, el sistema político tuvo que ir cediendo paso a la democracia y al ejercicio más o menos real de los postulados constitucionales, aunque nunca se terminó del todo el temor a la ira presidencial. Y los gobernadores se fueron convirtiendo en una suerte de virreyes, unos más y otros menos rebeldes al poder central. La construcción de instituciones autónomas, responsables de la organización y vigilancia de los procesos electorales, de la supervisión y sanción del ejercicio del gasto público y de la operación de las políticas públicas, acercó más a México a los ideales plasmados en las leyes, pero seguían subsistiendo tanto la supremacía del poder ejecutivo y de los mecanismos para someter o controlar a las instituciones que debieran ser autónomas e independientes. Y no faltaban posibilidades de generar acuerdos para seguir reformando la ley, a conveniencia de cada proyecto sexenal, de cada presidente.

Y ahí es donde está el problema de fondo. A diferencia de países con democracias consolidadas, en los que las instituciones tienen tal fortaleza que, no importa quién gobierne, siguen funcionando y operando conforme lo mandan las leyes y sus atribuciones, en México todo ha seguido funcionando conforme lo manda el presidente.

En estos tiempos de la autodenominada cuarta transformación, el mayor de los riesgos es el de perder todos esos avances democráticos e institucionales. Y que la voluntad, el capricho y la necedad de un solo hombre, vuelva a imponerse. El acoso, la persecución y el sometimiento de las instituciones a la voluntad del presidente, las reformas a las leyes, a modo de la ideología que pretende convertirse en hegemónica y el control hasta sobre los partidos políticos, es cada día más evidente, disfrazado, que es la peor de las demagogias, del cumplimiento de la voluntad del pueblo. ¿Quién manda en realidad? ¿Ahora ya manda el pueblo o está comenzando a mandar de nuevo un solo hombre al que llaman señor presidente?

Y para iniciados.

Ayer comenzó a correr fuertemente la versión de que el abogado, Cipriano Sotelo Salgado, podría dejar colgado al PRI con la candidatura a presidente municipal de Cuernavaca, pues no está conforme con la designación de Jorge Meade González al frente de la primera regiduría, puesto que quizá sería el único que lograra alcanzar en la comuna capitalina ese partido político. Las condiciones económicas, de fama pública y de actividad profesional de Sotelo Salgado, le permitirían renunciar a la candidatura sin ningún problema para él, porque en realidad él no necesita nada del PRI. El PRI lo necesita a él. Incluso salvaría su nombre de una derrota electoral que se antoja inminente y para el PRI significaría la sepultura de sus aspiraciones electorales. Ya veremos qué deciden en la cúpula.

Excelente inicio de semana.

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Por José Luis Garcitapia

Félix Salgado Macedonio siempre fue el candidato de Andrés Manuel López Obrador al gobierno de Guerrero y nada ni nadie podría siquiera cambiar la decisión personal del quien habita el Palacio Nacional, como el pequeño rey que siempre quiso ser y que hoy disfruta serlo, pues la sumisión de los demás y la subordinación de las instituciones siempre fueron su anhelo, desde que era priista.

Las denuncias por violación de mujeres que existen en contra del político guerrerense -mejor conocido como “El Toro sin tranca” y cuyo apodo lo describe por completo-, la inconformidad de más de 500 mujeres militantes de Morena, de grupos feministas e intelectuales, no iban a modificar la decisión ya tomada.  

Como en el viejo régimen priista, el presidente López Obrador se convirtió en el gran elector, el que decide a su voluntad, conveniencia, intereses y caprichos quiénes deben ser los próximos gobernadores de México, aunque ello represente un agravio a los ciudadanos y a los electores, pero en el caso de Salgado Macedonio a las mujeres de Guerrero y la lucha feminista de México.

El anunció de Morena de reponer el procedimiento de elección de candidato a Gobernador de Guerrero siempre fue una farsa y el nuevo resultado de la encuesta una burla para las mujeres y los ciudadanos de Guerrero; no está en duda que Salgado Macedonio es el más conocido, pero no el más popular y que el acumula más negativos entre los guerrerenses.

La farsa morenista tuvo como objetivo reducir la presión social, feminista y política previo al Día Internacional de las Mujeres, el 8M, para que la convocatoria a la movilización nacional no tuviera como bandera el rostro de Salgado Macedonio. Y el anuncio de la ratificación de El Toro como candidato se dio en la noche del viernes (ayer) en pleno inicio de un Fin de Semana Largo.

Previo a todo esto, el presidente se dio a la tarea de descalificar al movimiento feminista nacional, de menospreciar la capacidad de diserción y decisión de las mujeres que participan en éste, a asegurar que eran manipuladas por los conservadores; y rechazar el uso de la violencia en las manifestaciones, pero sin condenar la violencia en contra de las mujeres.

Incluso, aseguró que el Pacto Patriarcal era una concepto extranjero, importado, y reconoció que no sabía el contenido del concepto sino hasta que Beatriz, su esposa, se lo explicó; es claro que el presidente no entiende la lucha de las mujeres y cree que todo no pasa por él va en su contra y de la Cuarta Transformación.

Peor aún, al ser cuestionado sobre la candidatura de Félix Salgado Macedonio descalificó a las víctimas, al considerar que era un tema por la coyuntura electoral, acusó a los conservadores, como llama a quien no piensa como él, de financiar el movimiento feminista; aseguró que nunca había habido reclamos como esto; y dijo que los medios e intelectuales participan en un linchamiento político, como si él, y la Oficina de la Presidencia, no lo hicieran todas las mañanas.

“Ya chole” dijo el presidente a las mujeres que un día sí y otro día también exigían poner fin a la candidatura de El Toro; y dejó en manos de los electores de Guerrero la decisión final, porque la suya no se iba a mover nunca.

Andrés Manuel López Obrador poco a poco se convierte en lo que dijo odiar en los últimos 30 años, al regresar a México al Régimen Presidencialista, concentrador de poder y decisiones, como lo ejercieron sus mentores políticos Luis Echeverría, José López Portillo y Miguel de la Madrid.

@PepeGarcitapia

Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

El slogan promocional del partido del presidente, Andrés Manuel López Obrador, fue mercadotécnicamente muy bien diseñado. Funcionó. Dice, “Morena: La esperanza de México”. Una parte del electorado se las compró. Fincaron sus esperanzas personales, familiares, sociales, económicas, políticas, culturales y hasta científicas en ese partido político.
En lo personal y lo familiar, una cantidad de electores suficiente para ganar las elecciones del 2018, vieron en AMLO la esperanza de mejorar su situación económica, de dejar de ser tan vulnerables frente a la delincuencia común y al crimen organizado, es decir, tuvieron la esperanza de que pronto vivirían en una sociedad con certeza económica, con paz y seguridad.
Destacadas y destacados miembros de la sociedad mexicana que han dedicado sus vidas a prepararse, a contribuir en las áreas de la ciencia y la cultura, también depositaron su esperanza en lo que pintaba como un régimen que combatiría la corrupción, haría buen uso de los recursos públicos y daría mejores condiciones para el aprovechamiento de los grandes talentos que México ha aportado al mundo.
Salvo a los que se han mantenido como incondicionales del régimen, como apoyadores a ciegas del presidente, de su proyecto y de su persona, a todos los demás les ha fallado. Las críticas, las quejas, los señalamientos sobre los múltiples errores en la distribución de los recursos públicos son desestimados y acallados de manera sistemática. Para eso están las mañaneras, para que prevalezca una sola versión. La versión oficial. Y todas las demás voces son desestimadas, no importa si se trata de profesionistas calificados, de científicos destacados, de intelectuales o artistas consumados. Si no concuerdan con López Obrador de inmediato son fustigados como conservadores y fifís, estigmatizados como beneficiarios del antiguo régimen de corrupción y privilegios. El presidente siembra odio en su contra, por las mañanas, y del resto se encargan sus huestes en las redes sociales.
Treinta millones de electores siguieron a Morena y a su mesías en la aventura de creer que eran diferentes, que no eran iguales a los políticos de siempre. Y en realidad sí, resultó que no eran iguales, sino eran peores. Desde la presidencia de la República, en el púlpito mañanero de adoctrinamiento en redes sociales, se constata día con día, la defensa a ultranza de la polarización, de la división de México. Se vuelven realidad de nuevo las palabras del filósofo liberal, Juan Jacobo Rousseau, cuando afirmaba que no hay peor tiranía que aquella que se disfraza de libertad.
Cuando vamos revisando con seriedad y profundidad la composición de Morena, vemos que tiene tres componentes principales: Una cúpula dirigida y dominada por su jefe máximo, el presidente de la República, todo poderoso y poseedor de verdades absolutas, tomadas como dogmas por todos los demás; un cuerpo de los políticos de siempre, a los que poco les interesa el pueblo y sus necesidades, van por lo suyo y lo de los suyos, así lo han hecho desde que estaban en el PRI o el PRD; y un pueblo, al que endulzan el oído diciéndoles “bueno y sabio”, que no termina de darse cuenta que está siendo utilizado de la misma manera en que lo hizo el PRI, como clientela electoral, como carne de cañón, como pretexto para impulsar un proyecto político centralista, unipersonal y autoritario.
Y para iniciados.
Lo que está sucediendo en el registro de candidatos ante las autoridades electorales, ahora a través de un proceso digitalizado y a distancia, por motivos sanitarios, es inaudito. Y va en dos sentidos. Por un lado, los partidos políticos se están, literalmente, arrebatando a los posibles contendientes. En cuestión de minutos, unos que iban por un partido se bajan y se van por otro. Están ahí, incluso en las filas para obtener la documentación requerida, negociando apoyos y promesas. Con eso queda claro que no tienen lealtad o convencimiento partidario. Y, por otro lado, la fraudulenta elección de Cuauhtémoc Blanco en el 2015 sentó un precedente, cuando con artimañas le fue expedida su constancia de residencia. Como nunca, las autoridades municipales están siendo estrictas para expedir tan indispensable documento. Ahogado el niño, ahora quieren tapar el pozo.
Excelente fin de semana.
La información es PODER!!!

Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

La presentación del día de ayer de Honorina Estrada Macedo como la primera mujer candidata a la presidencia municipal de Cuernavaca causó revuelo en las redes sociales y en los medios de comunicación en general. Horas antes de que Leticia Salgado, presidenta del nuevo partido, Renovación Morelense, presentara de manera formal a la expresidenta de la Coparmex, como su abanderada rumbo a la contienda electoral por “la joya de la corona”, las especulaciones se desataron. Pero todo quedó resuelto y claro en la rueda de prensa, con la que Renovación mostró que va en serio en la contienda electoral por la capital del estado de Morelos.
La incorporación en el proceso electoral de una mujer, con un perfil ciudadano, de reconocida honestidad, trayectoria empresarial y claro arraigo en Cuernavaca viene a reconfigurar el escenario electoral de un golpe y de manera contundente. A partir de ayer, una vez anunciada la candidatura de Honorina, las expectativas sobre lo que sucederá en Cuernavaca ya no serán las mismas.
De entrada, ahora podemos identificar a los aspirantes en tres rubros: los políticos de siempre en los partidos de siempre, los partidos nuevos con políticos viejos y la opción ciudadana que representa Honorina Estrada, proveniente de la cultura del esfuerzo, la dedicación, el profesionalismo, la esperanza, el amor a la familia y a su tierra.
Y no se trata solamente de que la candidata a presidenta municipal sea una mujer cuyo esfuerzo la ha llevado a gozar de un gran prestigio entre el empresariado mexicano, que ha vencido las diferentes adversidades de la vida y nunca se ha dado por vencida, sino que las expectativas de los electores sobre qué tipo de presidente quieren para la ciudad capital concuerdan con el perfil de Honorina.
Estadísticamente, el electorado prefiere que fuera una mujer quien encabece la alcaldía de Cuernavaca. Pero no había mujeres en la contienda, eran puros hombres y, además, los de siempre. Ahora ya, las electoras y los electores tienen una opción diferente, que como dice el nombre de su partido, abre la posibilidad de renovar la forma de hacer política.
El llamado de Honorina, que la distingue de los candidatos varones, es su propuesta de motivar la participación consciente, que la elección de Cuernavaca no se decida por quién da más despensas, apoyos, o promete cosas que, sabemos, no van a cumplir, porque ya los conocemos, tienen una historia que los precede, a ellos y a sus partidos. Que sea entonces la participación, razonada, pensada por los propios ciudadanos, lo que decida quién debe gobernar y no las cúpulas de los políticos de siempre.
A diferencia de los candidatos hombres, sobre quienes pesan ya múltiples reclamos, ella no ha estado envuelta en escándalos de partidos ni disputas por el poder o por las candidaturas. Al contrario, se ha dedicado a trabajar intensamente, ha demostrado saber administrar y poder hacer mucho, con poco. Tiene muy bien ganada una fama a nivel nacional, construida con resultados, siendo eficaz para resolver problemas.
Los candidatos varones tienen ahora enfrente a una contendiente que le ha dado un giro al proceso electoral, cuyo nombre en la boleta, junto con los que la acompañen en la planilla, aunque no lo vayan a reconocer públicamente, ya les movió el piso, y hasta los puso a pensar en si sería mejor ya ni competir contra ella y mejor sumarse a su proyecto ciudadano.
Y para iniciados.
El próximo lunes se vence el plazo para el registro de candidatos en Morelos, varios partidos, como lo anticipamos hace unos meses, están desesperados porque no consiguen cubrir las postulaciones que la ley les exige para participar en la contienda. Están ofreciendo candidaturas, ya no al mejor postor, sino a quien se las acepte hasta de último momento. Y otros, los menos, están subiendo y bajando nombres de las listas que se han ido filtrando. Para el martes, ya sabremos quiénes finalmente sí fueron registrados ante el órgano electoral, mientras tanto todo está en el aire.
Excelente jueves.
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Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

En el proceso para tomar la decisión de por qué partido y por cuáles candidatos habrá, el elector, de emitir su voto, cuentan distintos factores. Uno de los más relevantes se refiere a los atributos o cualidades con los que se les asocian. Entre muchas de las cualidades por las que puede caracterizarse, tanto a los partidos como instituciones, como a los candidatos, en tanto representaciones vivas de esos partidos, destacan la honestidad, la capacidad de trabajo y la eficacia en la solución de problemas.
Sí, hay más cualidades que el elector considera a la hora de hacer su valoración, pero estos tres son los más relevantes en esta elección. Y hay fundados motivos para ello. A lo largo de varias elecciones, al menos en las últimas siete renovaciones de los poderes públicos, se ha manifestado un voto de castigo contra quienes en campaña parecían ser esa opción, esa esperanza, que el pueblo ansiaba encontrar en sus representantes y gobernantes. Al paso del tiempo, uno tras otro gobierno y una tras otra legislatura, decepcionaron a los ciudadanos que otorgaron su confianza en las urnas.
La honestidad cobra mucha relevancia puesto que las noticias sobre desfalcos al erario, el enriquecimiento acelerado de quienes ganaron las elecciones, la frivolidad y el cinismo, que se han vuelto escándalos en los que se involucra a estos personajes, más o menos pasajeros o duraderos, recorre pasillos y comentarios. La gente ya no quiere ver en las boletas a personajes deshonestos y menos en los gobiernos.
La capacidad de trabajo también es muy importante para el elector, pues los pendientes, el rezago y la falta de atención a los problemas que se han ido acumulando, con y sin pandemia, son cada vez más sentidos y evidentes. Y también ahí los políticos de siempre le han fallado al pueblo. No han tenido la capacidad de trabajar que el pueblo esperaba de ellos. Y si es que la tenían, una vez que ganaron las elecciones no lo demostraron.
Va asociada esa capacidad con otra, la de solucionar los problemas, es decir, ser eficaz a la hora de enfrentar las demandas y necesidades de una sociedad, que al paso del tiempo ve cómo unos cuantos políticos resuelven sus vidas y las de sus círculos cercanos de familiares y amigos, pero los problemas de la comunidad, los de interés general, permanecen e incluso se acentúan.
Tal como lo hacemos en las encuestas, puede usted preguntarse de los aspirantes a las candidaturas, si cumplen o no con estas cualidades. Consulte, por ejemplo, con su familia y amigos, si los actuales prospectos le parecen honestos, capaces y eficaces. Pregúntese usted mismo, si José Luis Urióstegui, Sergio Estrada, Matías Nazario, José Alfredo Salgado, Jorge Argüelles y los demás que se sumen son gente honesta, capaz y eficaz.
Además, la imagen pública, la fama, pues, que trae consigo un partido se la construye con el tiempo, la de los candidatos puede también precederles, porque tienen un pasado, una historia. Hoy por hoy, esos antecedentes se volverán elementos fundamentales para que el elector decida su voto. Como nunca, en esta elección habrá un gran porcentaje de electores que todavía no ha decidido por quiénes va a votar y muy probablemente tomen su decisión considerando quiénes son en específico esos candidatos que los partidos presentarán en las boletas electorales.
Y para iniciados.
Los partidos llamados tradicionales y Morena, de reciente creación, pero que está lleno de los políticos de siempre, siguen dando tumbos en la selección de sus candidatos. Al PRI y a otros ya le comenzaron a renunciar a las candidaturas. En el PAN el pleito sigue abierto y la herida supurando, por la negativa de la llamada “Sagrada Familia” a aceptar y sumarse a la campaña del externo Urióstegui. Corren versiones de que el MAS de Matías Nazario enfrenta serios problemas para cubrir varias vacantes. Entre todo ello, hoy se llevará a cabo el anuncio de una candidatura, por el partido Renovación, que vendrá a recomponer y reconfigurar las expectativas sobre lo que podría ocurrir en la elección de Cuernavaca. Sin duda, a partir de hoy, cambiará el escenario en la contienda por la “Joya de la Corona.”
Excelente mitad de semana.
La información es PODER!!!