Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

La reciente resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) obligó al Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (IMPEPAC) a registrar como un partido político local, adicional, al denominado “Armonía”. No se trata de una graciosa concesión de parte de la autoridad local ni del otorgamiento de un merecido triunfo para esta organización, que podrá postular candidatos en las elecciones del año que está por iniciar. No. Le corrigieron de nuevo la plana, tanto al IMPEPAC como al Tribunal Electoral del Estado de Morelos (TEE).
Lo llamativo no es que una vez más las decisiones del IMPEPAC y del TEE sean revocadas por un órgano jurisdiccional superior. Eso ya es lo usual, a nadie sorprende. El acento se encuentra en otro lado. La acumulación de 23 partidos políticos con registro vigente en Morelos es un hecho, cuyas causas merecen ser estudiadas, no sólo para entender qué es lo que está pasando, sino para hacer las adecuaciones necesarias a la ley, a la aplicación de los procedimientos en materia electoral y en la auscultación a fondo del desempeño de las autoridades electorales locales.
Por un lado, la creación de nueve partidos políticos locales nos habla no del fortalecimiento de la voluntad de los ciudadanos para participar activamente en la política electoral, sino de la cerrazón de las opciones partidarias para abrir espacios a quienes no formen parte de las cúpulas que los dominan. Por eso, los desencantados, con cierto nivel de convocatoria, optaron por generar su propio partido, siempre con la venia y el apoyo de los que atrás de ellos mueven los hilos que los manejan.
Por otro lado, habría que revisar la confección de la ley y los reglamentos para el registro de nuevos partidos políticos, porque la actual ha resultado incongruente, en la práctica, con las leyes federales. Dado el tipo de sistema electoral mixto que tenemos en México, y que ya hemos explicado en otro momento, sí es de esperarse el registro de nuevos partidos, pero no tantos. Y una de las causas de que ello haya sucedido pueden ser las propias leyes electorales, que así lo permiten.
Y por un tercer lado, no menos importante que los anteriores, se encuentra la evaluación del desempeño de las autoridades electorales locales, para saber si la revisión del cumplimiento cabal de los requisitos no gozó de favorecimientos indebidos, ya sean por descuido, falta de capacidad técnica o de plano premeditados. Sabemos de sobra, y se puede demostrar documentalmente, que varios de los consejeros electorales no han sido los más preparados para ocupar esos cargos, y se trata de saber si eso ha influido en su desempeño colectivo.
Lo cierto y claro es que habrá 23 logotipos de partidos políticos en las boletas locales. Mucha confusión entre los electores y muy poca certeza de qué partido representa qué y a quién. Una gran cantidad de aventureras y aventureros ocasionales aceptarán ser candidatos a puestos de elección popular, para cubrir los requisitos que se exigen para participar en la contienda y ni aun así habrá, entre los nuevos partidos, ninguno que logre registrar candidatos para el total de los puestos en disputa. Muchos perderán su registro. Y quedará claro que los recursos públicos asignados a esos partidos no fueron una inversión en la democracia, sino un gasto inútil dentro de la misma.
Y para iniciados
La dirigente de Renovación Política Morelense, Leticia Salgado, señaló como inequidad la imposibilidad legal de que los nuevos partidos puedan hacer alianzas en la primera contiendan que participen. No es así, el espíritu de esa norma pretende hacer que los nuevos partidos demuestren que en realidad cuentan con el respaldo de un mínimo de electores que acudan a votar por ellos el día de las elecciones y si no, que se les retire el registro. Ya de por sí las leyes actuales en lo local para sus registros resultaron muy blandas como para que también quieran tener candidatos y elecciones peladitos y en la boca.
Excelente martes.
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Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

Pocos son los políticos que, a lo largo de toda su vida, demuestran congruencia, principios y valores. La mayoría tiende a seguir las tradiciones que instauraron sus antecesores. Dicen lo que la gente quiere escuchar, dan para recibir el apoyo popular. No tienen el menor escrúpulo a la hora de salir, ya bien a la caza de sus adversarios o a la defensa de sus intereses. Y en la práctica, en la realidad, fuera de la escenografía montada para cubrir las apariencias, en lo que hemos dado en llamar el escenario electoral, sus verdaderos rostros se asoman, a veces a parcialidades, pero se dejan notar.
Las tragedias, tratándose de cualquier tipo de calamidad padecida por el ser humano, han sido aprovechadas por los políticos, siempre a su favor. Han tomado como bandera las causas más nobles de las sociedades vapuleadas por la miseria o la desgracia, aliándose entre ellos, sin importar sus pasados deshonrosos, para tomar el poder o aferrarse al mismo, si ya lo obtuvieron.
Eso lo vimos en la construcción del imperio romano, con Julio César inaugurando las políticas asistencialistas de dar pan y circo a los pobres, así como el perdón a los poderosos que no se opusieran a su mandato. En Napoleón Bonaparte y en Adolfo Hitler vimos a líderes militares, carismáticos políticos, arrastrando consigo a sus pueblos, a sus sueños de poder y ambición, prometiendo una grandeza y superioridad, más bien, muy cercana a la locura. Y podemos mencionar a muchos, pero muchos más, antiguos y contemporáneos, lejanos y de nuestras tierras, desde un Porfirio Díaz hasta un Donald Trump, un José Stalin o un Fidel Castro, un Hugo Chávez o un Benito Mussolini. Entre ellos hay muchas diferencias, pero también un denominador común: llegaron al poder y se mantuvieron en él, engañando a sus pueblos y sometiendo o aniquilando a sus enemigos. Usaron las causas del pueblo a favor de su poder personal.
Hoy la causa más sentida, junto con la de la lucha contra la miseria en que se hayan decenas de millones de mexicanos, es la batalla para vencer a la COVID-19. En forma independiente a su costo en dólares, las vacunas se han vuelto mercancías preciadas, los gobiernos del mundo, los productores y comercializadores de las vacunas libran una lucha por su obtención, con diferentes fines. Unos animados por el espíritu humanitario y otros por el lucrativo. El capitalismo y la supervivencia de la humanidad siguen caminando de la mano. Y ni todos los esfuerzos e influencia de los gobiernos de las naciones pueden más que las relaciones comerciales para su venta y distribución.
Todo apunta a que las vacunas llegarán a México. Quizá no en las cantidades y con la celeridad que nos prometió el gobierno, pero llegarán. Y en su mayoría comenzarán a ser aplicadas en pleno proceso electoral. Por supuesto, el gobierno actual y su presidente no lo planearon así, pero peca de inocente quien no quiera ver que la vacuna contra el virus también es y será utilizada por los personeros del régimen, en un intento por vacunar electoralmente a este gobierno, de sus desatinos, necedades, incapacidades, su culto al líder y su centralismo antidemocrático.
Y para iniciados
Para muestra un botón: Las vacunas en México siempre han sido gratuitas y, en todos los casos en que médicamente así ha sido indicado, también han sido universales. La insistencia en que el gobierno de López Obrador dará de manera gratuita y universal la vacuna contra la COVID no es más que propaganda barata. Las críticas al desempeño del presidente y sus colaboradores están más que fundamentadas, no sólo en el tema de la pandemia, no obstante, parafraseando el viejo refrán, podríamos decir que: no hay peor chairo que aquel que no quiere ver.
Excelente inicio de la última semana de este año.
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Por Jorge Meade Ocaranza

En el 2018, nuestro país vivió un proceso electoral que abrió las puertas al entonces opositor Andrés Manuel López Obrador, para asumir el cargo político más importante para los mexicanos; después de 18 años, ganó la presidencia de México.
La historia registra desde el año 2006, el desconocimiento de López Obrador a los resultados electorales. Es decir, descalificó y cuestionó todo, incluso se definió junto con sus partidos aliados como el presidente legitimo.
López Obrador siempre declaró que los procesos no eran limpios, su molestia y modos para protestar rebasaron toda forma política; su enojo después de cada proceso fue acumulando resentimientos, (incluso puso en duda en su conjunto al régimen político y sus instituciones). El reclamo de una victoria que le fue arrebatada era permanente y tuvo libertad absoluta para insultar a todos, reclamar y señalarlos con calificativos (muchas veces hasta ofensivos) y aún así se le respetó y escuchó, nunca paró de hacerlo y la prudencia nunca lo acompañó, incluso recurrió a mecanismos ilegales y de movilizaciones para dejarse ver. Aún con eso, los gobiernos que él condenaba le respetaban.
Las coaliciones y alianzas son mecanismos democráticos que las normas electorales permiten a los partidos políticos, producto de la modificaciones a la Ley que regula la lucha electoral por el poder. Esto, para la conformación del Congreso y otros espacios políticos en un sistema de partidos.
En las elecciones del 2021, definidas como las más importantes en la historia política de México, alcanzar la mayoría en la representación de la Cámara de Diputados Federal, es una prioridad para las distintas fuerzas políticas y para el Presidente, (según lo ha mostrado), y pasó de una necesidad y aspiración política de un mandatario, a una obsesión personal.
Tal parece que después del triunfo en el 2018, Andrés Manuel pensó que era para siempre y hoy por sus actitudes, parece que no le gusta y desea evitar una disputa real por el poder; es claro que el no quiere la competitividad,
por el contrario, otras fuerzas políticas se unen para poner un alto a los constantes excesos en el ejercicio del poder del Presidente, que han provocado enfrentamientos y conflictos propiciados por el voluntarismo presidencial que vulnera todas las mañanas (y sin limitaciones) las instituciones, programas y políticas públicas construidas por varias generaciones en distintos gobiernos.
Las elecciones del 2021 para renovar el Congreso Federal, gobernaturas, congresos locales y ayuntamientos, pondrán en evidencia los resultados del gobierno de la 4T, de MORENA y eso lo sabe el presidente. Los triunfos del PRI en Coahuila e Hidalgo lo alertaron y se dio cuenta de lo vulnerable que es y que la población con su voto no le dio un cheque en blanco.
Alejandro Moreno, el presidente del PRI lo definió bien: un presidente bien evaluado, pero con un gobierno y funcionarios con malos resultados.
En el 2021, el presidente no quiere competencia, quiere alcanzar la mayoría en el Congreso en condiciones de ventaja; sabe que no va en la boleta electoral; que su creación MORENA no es capaz de gobernarse por sí mismo, (incluso impuso a su presidente), que está conformado con grupos, actores y corrientes políticas en su mayoría sin convicciones, sin formación y compromiso más que con ellos mismos, que no saben consensar, solo imponerse unos a otros.
Ante este escenario, «Las Mañaneras», se convertirán y seguirán desvirtuándose de un mecanismo informativo a uno de propaganda política a favor de MORENA, en un uso y abuso del poder.
Por otro lado, como nadie conoce quienes son, ni cómo se otorgaron los programas sociales, los padrones de beneficiarios se convertirán en los listados de votantes de MORENA; las mentiras y verdades a medias repetidas constantemente, son una forma de polarizar los ánimos para ganar simpatizantes.
La corrupción y señalar errores de gobiernos pasados, ha sido su estrategia para hacerlos vigentes y más para radicalizar y exaltar para que se olvide y no se vea la corrupción de ahora y los malos resultados de los gobiernos de MORENA. Hoy por hoy, tenemos en México un gobierno de venganzas y caprichos; un gobierno que traiciona diariamente la voluntad popular; un gobierno que perdió la brújula.
«La alianza de 3 partidos nacionales y de las organizaciones ciudadanas no está sustentada en la recuperación del poder, sino para evitar en la próxima Cámara de Diputados, la destrucción de la República», afirma Don Augusto Gómez Villanueva, que incluso definió a la 4T como una ridícula comedia, producto de la ira infantil de quien la creó.
«De la moda, lo que acomoda» dice el dicho, y al presidente le gustan alianzas y coaliciones mientras convienen, incluso MORENA ahora se alió con el Partido Verde, el partido a quienes ellos mismos definieron como el partido más desprestigiado y corrupto de México.

Francisco Hurtado Delgado

Primera vez en la actualidad que las generaciones humanas, enfrentamos una emergencia de salud, caso particular el coronavirus, el cual se ha extendido en casi todo el mundo y que requiere una respuesta global, ¿Qué hay que hacer?

El jurista italiano Luigi Ferrajoli hace una reflexión muy interesante sobre nuestro futuro ante el coronavirus, y lo ilustra bajo dos enseñanzas:

La primera la refiere a nuestra fragilidad, que no obstante a los avances tecnológicos, crecimientos de riquezas e invenciones de armas, la especie humana seguimos expuestos a desastres, algunos causados por nosotros mismos como la contaminación irresponsable, otros como la epidemia actual que consiste en desastres naturales; misma que afectan sin distinción a toda la humanidad sin diferencia nacionalidad, idioma, cultura, religión o incluso condiciones políticas o económicas. Sin embargo, esta pandemia sanitaria obliga con urgencia a construir un constitucionalismo plenario; es decir, aquel propuesto y promovido por el grupo constituyente de la tierra “dar vida a una Constitución de la Tierra que provea de garantías e instituciones capaces de enfrentar los desafíos globales y proteger la vida de todos”.

En la segunda enseñanza Ferrajoli describe que debemos tomar medidas efectivas, particularmente homogéneas, para evitar que la variedad de medidas adoptadas en gran parte inadecuadas termine favoreciendo el contagio y multiplicando el daño para todos. Apunta también el jurista que cada país toma medidas diferentes, subestimando el peligro para no dañar las economías por citar a Estados Unidos e Inglaterra

Concluye Luigi citando que para este salto de civilización –la realización de un constitucionalismo global y de una esfera pública planetaria– hoy existen todas las condiciones: no solo las institucionales, sino también las sociales y culturales. Entre los efectos de esta epidemia hay una reevaluación de la esfera pública en el sentido común, una reafirmación de la primacía del Estado en comparación con las Regiones en términos de salud y, sobre todo, el desarrollo –después de años de odio, racismo y sectarismo– de un extraordinario e inesperado sentido de solidaridad entre las personas y los pueblos, que se está manifestando en la ayuda proveniente de la China, en los cánticos comunes y en las manifestaciones de afecto y gratitud, en los balcones, hacia los médicos y enfermeras, en la percepción, en resumen, que somos un solo pueblo en la Tierra, unidos por la condición común en la que todos vivimos. Quizás de esta tragedia puede nacer, finalmente, una conciencia general respecto de nuestro común destino que, por ello mismo, requiere también de un sistema común de garantías de nuestros derechos y de nuestra pacífica y solidaria coexistencia.

Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

Ayer anunciaron públicamente y hoy formalizarán ante las autoridades electorales federales la coalición que tendrá por nombre “Va por México”. Los dirigentes nacionales, de los tres partidos tradicionales en nuestro país, lograron los acuerdos básicos para enfrentar a López Obrador y su partido, Morena, en las próximas elecciones.
En la forma, y con el típico estilo de poner los temas que más interesan a la sociedad, por delante de los que en el fondo y en la realidad les interesan a ellos en lo particular, los presidentes nacionales, Marko Cortés, por el PAN, Alejando Moreno, por el PRI y Jesús Zambrano, por el PRD, presentaron las líneas generales de la plataforma electoral que defenderán en común. En suma, los temas que destacaron y sostendrán en campaña son la defensa del empleo, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas y la erradicación de la violencia contra las mujeres.
Por su parte, el presidente panista declaró que esta coalición apostará por la democracia, la libertad y por seguir viviendo en un México de instituciones. En su intervención, el priista, Alito, destacó que no tienen la intención de ganarle a nadie, sino de que gane México y acusó a Morena de incapacidad y frivolidad para gobernar. Jesús Zambrano, ahora líder de los Chuchos, que se quedaron con lo que sobrevive del PRD, dijo algo que muchos vemos, pero pocos se atreven a reconocer, que nuestro país ha vuelto a ser la nación de un solo hombre y hay una excesiva concentración de poder en el presidente de la República. Y ningún aspecto fundamental de la vida nacional que se encuentre en buen estado.
Por supuesto, los objetivos de esta inédita coalición son pragmáticos. Representan el hacer a un lado las profundas diferencias ideológicas entre los tres partidos y, por lo tanto, también los temas en los que no podrán ponerse de acuerdo y que serán parte de sus debilidades. Tienen en su contra el desprestigio que acarrean ya por décadas y la polarización que ha promovido con una reciedumbre, que raya en la necedad, el propio Andrés Manuel López Obrador, afirmando que los tres partidos son lo mismo y por fin sacan sus verdaderas caras.
Sin embargo, esa misma polarización en la que AMLO ha sumido al país, de que o estás conmigo o estás contra mí, que todos son iguales y que esta coalición está formada por partidos que son lo mismo, podría jugar a favor de los que hoy se están aliando. Esa misma polarización podría hacerlos ver como la única opción real de oposición en México. No sabemos todavía qué tanto podrían ganar en las urnas, pero tienen la posibilidad de acumular los votos de quienes se encuentran inconformes con el actual gobierno. La señal de que sus dirigentes nacionales fueron capaces de lograr acuerdos para enfrentar a un adversario en común puede tener efectos de suma, al menos durante la temporada electoral.
Quizá sin darse cuenta, ya que en el fondo sus objetivos son pragmáticos, porque buscan recuperar espacios de poder, esta coalición podría estar comenzando la batalla por la permanencia o el rechazo de la llamada Cuarta Transformación. Y el que lo logren o no dependerá de su capacidad para capitalizar electoralmente la creciente inconformidad de las clases medias de nuestro país, que finalmente serán las que decidan triunfos y derrotas en las urnas.

Y para iniciados
El camino cuesta arriba ya está allanado para José Luis Urióstegui Salgado como candidato, al menos cuatripartito, rumbo a la presidencia municipal de Cuernavaca, siempre que Cristina Balderas, por el PRD y Jonathan Márquez, por el PRI, sigan la línea marcada por sus dirigencias nacionales. Muy pronto tendrán que pronunciarse respecto a la coalición y sus efectos en Morelos. Esperemos que los cantos del PES no los lleven a buscar sirenas que jamás habrán de encontrar.
Excelente mitad de semana.
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Perspectiva Electoral

Por Marcos Pineda

Hace no muchos años, particularmente antes de las reformas electorales de 2014, las campañas federales y las locales no sólo eran extensas, sino también demasiadas. Aunque el espíritu de las reformas ha sido disminuir los tiempos en que los electores están expuestos a los mensajes de los candidatos, los líderes partidarios y la propaganda política, los políticos encontraron la manera de darle la vuelta, bajo figuras como las de los procesos internos de selección, precampañas y demás.

Hubo una época en que la sociedad en general, durante sexenios y trienios, fue acumulando una especie de hartazgo en torno los temas relacionados con la política. En tiempos electorales se cansaban de ver la propaganda por todos lados, la acumulación de basura producto del abuso en la colocación de mantas y pendones. Incluso había estados de la República en que casi cada año había un proceso electoral diferente, debido a que sus fechas de procesos electorales locales no coincidían con las federales. En Veracruz, por ejemplo, un año tenían la elección de gobernador, al siguiente la de presidentes municipales, en el otro la de diputados locales y las federales el año que no había locales. Era como estar en campañas casi permanentes.

Las leyes se han venido reformando y ya son muchas menos las entidades que no tienen procesos electorales concurrentes con las elecciones federales. Se ha limitado el tipo y los espacios autorizados para la colocación de propaganda política y los tiempos para la realización de actividades electorales. Se prohibió a candidatos y partidos la contratación de tiempos en radio y televisión, otorgándoselos ahora mediante la distribución de tiempos oficiales, lo que por cierto benefició muchísimo a los partidos pequeños, que carecían de las millonarias cantidades que los grandes sí podían contratar para hacerse promoción.

Con todo y la serie de reformas a las leyes y los reglamentos sobre la propaganda política y las campañas electorales, sumando incluso los programas, del entonces IFE y ahora INE, para la promoción de la cultura democrática y la participación ciudadana, las estadísticas nos muestran que no se han incrementado los niveles de interés en los asuntos públicos, ni ha disminuido la mala opinión que tiene la población en general sobre los partidos políticos.

A lo más, se ha incrementado la percepción negativa de los actores políticos, en tanto instituciones, como cuando se habla de personas en lo particular. En otras palabras, la gente está harta de la política, pero ese hartazgo se volvió focalizado. Se hartó de ciertos políticos y de ciertos partidos, según el caso y el lugar. A la política y los partidos los siguen viendo igual o casi igual, a los políticos los ven peor.

Incluso, políticos y partidos, llegaron a pactar treguas navideñas hace unos años, para darle un respiro a la sociedad, y claro, de paso darse unas vacaciones. Ahora deberían hacer un pacto para elevar el nivel de la política, pero no en el discurso, sino en la realidad, para darnos un descanso de las guerras sucias, los dimes y diretes, de esta política de la que ya estamos tan decepcionados y no vemos que haya quienes puedan darle ese nivel, esa altura, ese profesionalismo que podría, quizá, hacernos cambiar de opinión.

Y para iniciados

Los partidos MAS y MÁS, Movimiento Alternativa Social y Más Apoyo Social, esos que ahora disputan por el uso de las siglas e intercambian acusaciones sobre los perversos intereses que persiguen sus líderes, tienen un mismo origen, por eso no nos extraña el comportamiento ni la soberbia con la que actúan sus dueños. Los dos provienen del PRI, los dos tienen manos que los dirigen desde afuera. Ahora resulta que Matías Nazario es acusado por Diego Gómez y dice que acudirá a tribunales, que porque lo que busca Matías es dinero. Yo le pregunto a usted ¿ha sabido alguna vez de un político en Morelos que no busque dinero?

Excelente martes.

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Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

Uno de los problemas, que ya no le estallaron en las manos a la ahora destituida del cargo de consejera presidenta del Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (IMPEPAC), Ana Isabel León Trueba, revive ahora tras la orden de la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para que la instancia jurisdiccional local, es decir, el Tribunal Electoral del Estado de Morelos, estudie de fondo la queja promovida por el nuevo partido político, Movimiento Alternativa Social (MAS), sobre la presunta ilegalidad del reconocimiento estatal al Partido Encuentro Social.
El principal alegato que sostiene el medio de impugnación promovido por Enrique Paredes Sotelo, en su calidad de Secretario General del MAS, se basa en que el propio Partido Encuentro Social no cumplió con lo establecido en las normas, y particularmente en las formas, que establecen las leyes electorales para sostener su registro como partido político local. En concreto, que no estuvo apegado a derecho.
Ya en su momento, los señalamientos, cuya constancia debería obrar en las actas de las sesiones del Consejo General del IMPEPAC y en su Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos, llevaron a que León Trueba fuera objeto de severas críticas por permitir y promover que se aceptara como válida la documentación del PES y salvarlo así de desaparecer legalmente en la entidad.
Queda muy claro que el asunto era de la mayor importancia, pues significaba la posibilidad de que el partido del gobernador, Cuauhtémoc Blanco, perdiera su registro. Por supuesto, llamó más la atención de la opinión pública que Ana Isabel León haya sido objeto de violencia política de género, pero esta presión fue sin duda la más fuerte a la que estuvo sometida. A pesar de la evidencia documental presentada por miembros fundadores del PES en Morelos, que terminaron abandonando las filas de ese partido, León Trueba y los consejeros electorales, de ese momento, terminaron cediendo.
En una primera instancia, como se le dice en el argot jurídico, el Tribunal Electoral desestimó el recurso legal, con base en la forma en que fue presentado, aduciendo que Paredes carecía de facultades para promoverlo y, por tanto, se negó a estudiar el llamado fondo del asunto. Los amantes del sospechosismo de inmediato advirtieron un contubernio entre el PES, el gobierno y las autoridades electorales, queriendo dar carpetazo. Pero el tema escaló a al TEPJF.
Ya con la resolución de esta segunda instancia, el Tribunal Estatal tendrá que pronunciarse respecto al fondo del asunto, es decir, si considera que el registro del PES fue legal o no. Y si no lo fue, cuántas y de qué tipo fueron las violaciones que se cometieron para otorgarle una prórroga a su supervivencia.
Vaya paradoja que se vive en Morelos: Un partido cuyo registro pudo ser ilegal, pero que gobierna Morelos, que es un hecho irrefutable el que no ganó con sus votos el gobierno estatal que encabeza, ni la mayoría parlamentaria que tiene y tampoco las presidencias municipales que ahora presume encabezar. En manos de los tribunales electorales está ahora el dar una señal de que la ley puede ser aplicada de manera efectiva.

Y para iniciados
Justo cuando está por darse a conocer la resolución de la Sala Regional del TEPJF, se llevó a cabo un acercamiento público entre los líderes del PES y del MAS. Y los observadores políticos ya la están interpretando de diversas maneras. Sin embargo, la pregunta no es si ya estarían enteradas ambas partes y si los del PES estarían tratando de negociar con Paredes para que ya no siga adelante la queja que interpuso. Eso puede darse por hecho. No, la pregunta es ¿qué decisión tomará ahora Enrique Paredes, aceptará echarse para atrás y negociar o seguir adelante, incluso hasta la última instancia en el Tribunal Electoral Federal? Si negocia algo ganaría, pero si no, y gana en los tribunales, se catapultaría políticamente, habiendo logrado no sólo justicia, sino lo que la oposición no ha podido lograr: poner al PES en su lugar.
Excelente inicio de semana navideña.
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Por Jorge Meade Ocaranza

Durante los últimos años, miles de familias, derivado de la violencia y la inseguridad, viven una realidad donde el miedo y la impotencia no dejan de estar presentes; los hechos de sangre, ejecuciones, feminicidios, secuestros, robos y los actos delictivos se distinguen a diario. El temor como sentimiento, se reproduce en los núcleos de las familias y ha alterado y tensionado nuestras relaciones interpersonales sin darnos cuenta.
La ejecución por demás cobarde, del ex-gobernador de Jalisco Aristóteles Sandoval, su muerte y su modus operandi, revive para toda una generación los hechos violentos previos al proceso electoral de 1994; el asesinato de Luis Donaldo Colosio y Francisco Ruiz Massieu. Estos hechos, conmovieron meses antes de las votaciones a la sociedad mexicana. Un hecho es claro: cuando te quieren dañar, ejecutar, desaparecerte y callarte para siempre no hay momento ni lugar seguro. Cualquier espacio es una oportunidad para quienes planean quitarte la vida; no importan qué tan resguardado estés. La planeación del atentado violento como de película contra el jefe de la policía de la CDMX, Omar García Harfuch en una de las principales avenidas, mostró el poderío y logística de grupos delictivos. El asesinato de Aristóteles Sandoval, desnuda lo que las autoridades en el discurso quieren ocultar. Es decir, corren tiempos de una enorme violencia que no es castigada. Cuando la autoridad señala en el discurso los tiempos violentos de antes para justificar la violencia e inseguridad de hoy, solo enojan y violentan a las familias de las víctimas de ahora. Los crímenes políticos suponen -en términos hipotéticos-, que alguien quiere eliminar y callar a quien o quienes les son incómodos, les critican o les representan un debilitamiento al poder que ejercen; o bien que se negaron a negociar o someterse contra quien lo planeó y mandó ejecutarlos.
Consumados los hechos, las
respuestas son las mismas y ambiguas e iremos hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga.
Aristóteles Sandoval fue el candidato del PRI, y quien para los priistas recuperó el Estado de Jalisco después de 20 años de ser oposición. Aristóteles Sandoval formaba parte de los nuevos liderazgos políticos del país. Su muerte, recuerda a quienes están en la vida pública, a que si alguien o varios quieren desaparecer a alguien, nadie se escapa y los hechos nos muestran un escenario desalentador.
La retórica oficial en nada va a cambiar la realidad; se convierten en eventos que nos conmueven en el momento sin ninguna consecuencia jurídica, solo escándalos públicos que se olvidan pasando los días. Quienes cometen estos actos, (a veces planeados, ordenados y otros a veces lo ejecutan) son olvidados y asimismo,
protegidos y nunca castigados.
Se han acumulado hechos públicos visibles de múltiples ejecuciones de mujeres y hombres dedicados al quehacer político. En este sentido, los presidentes municipales y legisladores federales u locales, sin distingo de ideología suman varias decenas los últimos meses, ya ni mencionar la suma de periodistas asesinados. En el 2021, vamos a un proceso electoral, con el mayor número de espacios a elegir por los ciudadanos de forma tal y simultánea, que se tenga memoria en un ambiente de inseguridad, violencia física y política, con múltiples regiones del país donde los grupos organizados controlan todo, donde están socializados la falta de resultados de los gobiernos; sitios donde los criminales gobiernan de facto y que la autoridad lo sabe y a juicio de los ciudadanos, poco hace por cambiar las cosas o están las autoridades involucradas y asociadas.
Vivimos un círculo vicioso, donde el actual gobierno ha sido incapaz de cohesionar una estrategia de combate al crimen. Por el contrario, en muchos de los casos y en base a resultados, se sospecha de ella. Hay un rompimiento político previo a las elecciones, donde el fuego amigo hace gala. Con los malos resultados de un gobierno. Aristóteles ejerció el poder, sirvió al pueblo de Jalisco, fue un político innovador y su muerte no debe ni puede dejarse impune; lo recordamos en calidad de mártir en un país que presume todas las mañanas la transformación.
Solo preservando el orden social, respetando las libertades y derechos, garantizando la seguridad de la población y de las familias, podrá un gobierno legitimar sus resultados, de lo contrario, quienes los dirigen, se convierten en demócratas sin vocación, abusan del poder y con el tiempo dañan y hunde a quienes gobiernan.

Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

Los plazos electorales ya son de inminente vencimiento. Ya los partidos políticos nos han acostumbrado a su cumplimiento, a veces, hasta el último minuto. Ahora, las elecciones concentran su atención en lo que ocurra con el partido del presidente López Obrador, con Morena. Será la primera elección en que participe ya siendo en partido en el poder nacional y las expectativas que se están generando son muy amplias, pero también los riesgos.
Por su propia conformación, ese mosaico de diferentes expresiones políticas, llamados grupos corrientes y personalidades, su manera tan belicosa e intransigente de proceder, han demostrado que en Morena lograr los acuerdos al interior les resulta más que difícil. Los enfrentamientos por los espacios de participación ya lo tienen como un partido dividido, fragmentado. Más que sus adversarios de afuera, los morenistas deben preocuparse por sus riesgos internos. Sus principales problemas van a venir desde adentro.
Las y los aspirantes a cargos de elección popular de Morena consideran que lo más difícil no sería ganar en las urnas, sino obtener las candidaturas. Creen que las preferencias electorales favorecerán a quien sea que encabece las fórmulas en las contiendas, algo similar a como sucedió en el 2018, que no importó quién fuera el candidato, la inmensa mayoría se vieron beneficiados de manera automática por el arrastre popular de AMLO.
En todos los estados de la República donde habrá elecciones concurrentes con la federal, serán nombrados delegados especiales para conducir los procesos locales y aterrizar los acuerdos de coaliciones y candidaturas comunes. Si los morenistas no fueran tan necios, tan belicosos, no necesitarían de tales delegados, como sí lo ha necesitado históricamente el PRI para apaciguar a sus fieras, por ejemplo. Y tampoco necesitan de alianzas de ningún tipo en entidades como Morelos, pero donde manda capitán no gobierna marinero, así que el delegado o la delegada que llegue a Morelos tendrá la encomienda de lograr la coalición electoral prometida por Mario Delgado.
Las bases morenistas y muchos de sus liderazgos locales están en contra de pactar alianzas, saben que no las necesitan y que les serán sumamente costosas políticamente. El beneficio de las alianzas no será para Morena ni para sus candidatos, sino para los que provengan de sus aliados, mismos que, si fueran solos en la contienda, no tendrían posibilidades de ganar.
A Morena ya le está pasando lo que en su momento sucedió con el PRI, el pago de facturas y las decisiones de las cúpulas le costará muchos espacios políticos, que generarán inconformidad manifiesta en sus filas, así como la fuga de liderazgos sociales que pueden poner en riesgo lo que de otra manera habrían sido robustos triunfos electorales.
Y para iniciados
A Morelos tendrían que enviar una delegada o un delegado con una muy amplia capacidad de negociación y convencimiento. La recepción y el trato que pueden darle aquí, desde la toma de las oficinas hasta la rebelión y las renuncias al partido, serán una muestra del riesgo en que caerá Morena de comenzar su proceso para dejar de ser el partido hegemónico que pudo consolidar, y abrir la puerta para el crecimiento de una nueva opción partidaria, entre las organizaciones que recientemente obtuvieron sus registros, a donde irían a parar los inconformes, llevándose el capital político que cada uno tenga.
Excelente fin de semana.
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Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

Hoy se cumple la fecha límite para que los legisladores federales manifiesten ante la autoridad electoral si habrán de buscar la reelección en su encargo. Por la noche, podremos saber si de los doce legisladores que, al menos en teoría, representan al estado de Morelos en la Cámara Baja del Congreso de la Unión, intentarán conseguir una nueva candidatura por el partido o alguno de los partidos por los que fueron postulados, con la gran ventaja de que no tendrán que solicitar licencia, podrán seguir cobrando como diputados hasta el final de la Legislatura, incluidos los apoyos económicos que reciben para gestión, viáticos y representación.
Claro que el INE ha puesto algunos candados para fiscalizar los recursos, a fin de que no se utilicen dineros públicos, que por ley deben tener otro destino, en la promoción electoral de las y los diputados. Y ojalá que los consejeros electorales tengan suficientes herramientas técnicas para investigar si los legisladores buscan darle la vuelta a la fiscalización, triangulando los fondos que reciben. Ya sabemos que a todo le encuentran los políticos, cuando se trata de aprovecharse del erario, y como el fin de la corrupción prometida por López Obrador sigue siendo una promesa y no una realidad, no queda más que, metafóricamente, amarrarles las manos a los candidatos.
Los más interesados en buscar la reelección serán los diputados de Morena, a pesar de la manifestación pública de su guía moral, Andrés Manuel, de que está en contra de la reelección y sobre todo de manera inmediata. Y no porque quieran construirse una carrera parlamentaria, profesionalizarse como legisladores y seguir sirviendo a la nación y al pueblo, sino porque quieren beneficiarse de la intención de voto a favor de Morena, que estadísticamente mantiene hasta el momento.
Por supuesto, también quieren beneficiarse de la popularidad del presidente de la República, quien, cobijado en la justificación de informar al pueblo a través de las redes sociales, no ha parado de hacer proselitismo, día con día. Presume de un 71% de respaldo de los electores del que quieren asirse los aspirantes a seguir cobrando de nuestros impuestos, aunque nosotros tenemos otros datos, y esa popularidad ya va en declive, sobre todo entre las clases medias que, por cierto, también son las que estadísticamente podrían definir los resultados de la próxima elección.
La reelección en México ha sido un tema históricamente polémico. Tanto las posturas a favor como en contra tienen argumentos sólidos. Sin embargo, aún con su prolongada prohibición desde la constitución de 1917 hasta su reciente aprobación para algunos cargos de elección popular, el sistema político autoritario y vertical, que ha dominado a nuestro país, encontró forma de violarla para perpetuar liderazgos hegemónicos, siempre personales, pero disfrazados de institucionales.
¿Cuántos casos no conocemos de personajes que se la han vivido de una curul de diputado a senador, luego funcionario, algún otro cargo y de vuelta a las curules?
A partir de la no reelección, las cúpulas políticas aprendieron a vivir del dinero público saltando de un cargo a otro, a mantener cotos de poder y a no dejar su lugar a nadie, a menos que ya les sea imposible sostenerse y caigan en la desgracia y, por tanto, en la marginación política.
Ya veremos hoy quienes manifiesten sus intenciones de reelegirse como diputadas o diputados federales.
Y para iniciados
La desesperación ya comienza a hacer mella en los partidos políticos. Una vez que se están volviendo conscientes de su realidad y expectativas de voto, no les queda más opción que buscar alianzas. Y no sólo entre partidos, sino con prominentes miembros de la sociedad civil que puedan lavarle el rostro a su desgastada imagen pública. Corre cada vez más fuerte el rumor de que José Luis Urióstegui Salgado podría ser candidato a la presidencia municipal de Cuernavaca por el PAN, en candidatura común con el PSD.
Excelente semana.
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