*Asegura que sigue firme su compromiso de recuperar la paz

*Enfrenta Morelos una de las semanas más violentas

Al ser cuestionado sobre la ola de violencia que vive Morelos, que en las últimas 48 horas cobró la vida de 18 personas en casi 20 agresiones a balazos, el gobernador Cuauhtémoc Blanco afirmó que mantiene firme su responsabilidad de recuperar la paz social, para lo cual hay acciones conjuntas con la Federación por medio de la Mesa de Coordinación Estatal para la Construcción de la Paz.

Reiteró que en su gobierno no se negocia con la delincuencia “como administraciones pasadas lo hicieron”, por lo que seguirán de frente las acciones para lograr que los morelenses vivan en un estado con paz social. “Yo no me echo para atrás, yo voy de frente (…), no evadimos esa responsabilidad; tanto el almirante (José Antonio Ortiz Guarneros, comisionado estatal de Seguridad) como yo y vamos a seguir trabajando para darle paz a la ciudadanía”, indicó.

El gobernador Cuauhtémoc Blanco destacó que mantiene las gestiones ante el Gobierno de México para que a Morelos se envíe un mayor número de elementos de la Guardia Nacional, quienes estarían llegando en el mes de diciembre.

Cuestionado con respecto a los posicionamientos políticos de los diputados al frente de las fracciones parlamentarias de la LIV Legislatura local, el gobernador manifestó su respeto y subrayó que su gobierno atiende de manera puntual las necesidades de la población.

Por Miguel Ángel isidro

La elección presidencial de 2018 tuvo, entre muchas otras , dos consecuencias notables y directas: la consolidación de Andrés Manuel López Obrador como el más importante liderazgo de la centro izquierda mexicana en el siglo XXI, y la pulverización del resto de las fuerzas políticas, hoy constituidas en oposición al proyecto político de la llamada Cuarta Transformación.

A diferencia de las dos ocasiones anteriores en que contendió por la primera magistratura del país, en las que fue postulado por alianzas políticas encabezadas por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), en éste tercer “turno al bat” Andrés Manuel López Obrador fue postulado por un instituto político de su propia creación: el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Fundado en 2011, y reconocido oficialmente como partido político en 2014, Morena es, como su nombre lo indica, la suma de un conjunto de movimientos y organizaciones políticas y civiles que tuvieron como primer y fundamental objetivo llevar a AMLO a la Presidencia de México. Como fundador y líder de Morena, López Obrador tuvo una significativa ventaja frente a sus oponentes en la elección presidencial de 2018; no sólo por estar siendo postulado por tercera ocasión al cargo, sino porque en calidad de vocero principal de su movimiento, contó con los espacios mediáticos y las prerrogativas económicas para apuntalar su candidatura.

A diferencia de otros candidatos, que enfrentaron los candados legales impuestos a funcionarios y representantes de cualquiera de los tres poderes, AMLO pudo tener acceso a espacios mediáticos y recursos económicos oficiales-vía financiamiento público a Morena- para promover su imagen a lo largo y ancho del país.

A su llegada al poder, en un tiempo récord para una fuerza política emergente, Morena enfrenta dos retos importantes: la consolidación de su vida institucional interna, y, sobre la marcha, construir nuevos liderazgos, pensando en refrendar en 2021 el arrollador triunfo obtenido en la pasada elección presidencial, y por otra parte, aunque parezca prematuro, dar paso a una nueva figura que permita dar continuidad a su proyecto político en 2024.

Es evidente que la popularidad de AMLO, primero como candidato y ahora como Presidente representa el más importante- y de hecho el único, dirían sus detractores- activo electoral de Morena. Y a su sombra se han cobijado una serie de personajes que de ninguna otra manera tendrían probabilidades de figurar en la escena pública, y mucho menos alcanzar un cargo de elección popular.

Al interior de Morena convergen toda suerte de figuras políticas: tránsfugas del viejo PRI, cuadros que “convenientemente” saltaron del barco del PRD en pleno proceso de hundimiento, liderazgos sociales y hasta figuras de la farándula y el deporte que sumaron su exposición pública -buena o mala- para treparse al tren de la “Cuarta Transformación”.

Hay que decirlo: a nivel de su vida institucional interna, Morena es un desastre. No hay claridad en su plataforma política, sus métodos internos son poco transparentes -y si no vea usted el encontronazo entre Martí Bartres y Ricardo Monreal por el control del Senado- y conforme avanza el sexenio, cada vez va siendo menos claro donde comienza el partido y donde termina el gobierno.

En días recientes, y a propósito del desencuentro de sus cuadros y liderazgos en el marco de sus procesos internos -renovación de coordinadores en sus bancadas y la propia elección de su dirigencia nacional- en Presidente López Obrador lanzó una severa advertencia: “Si Morena se corrompe, renuncio y pido cambio de nombre”.

En el marco de sus tradicionales conferencias mañaneras, AMLO hizo referencia a los enfrentamientos internos que han comenzado a aflorar en el partido que lo llevó a Palacio Nacional: “Les vamos a recomendar, de manera respetuosa, que mantengan ideales y principios (…). Quiero dejarles claro que luchamos muchos años para que no se usara el gobierno a favor de ningún partido, fue una lucha de siempre”.

Ciertamente, el Presidente tiene autoridad suficiente para hablar así del proyecto político de su creación. Al final del día, más allá de los recovecos estatutarios, AMLO sigue siendo el fiel de la balanza en Morena; alfa y omega. Toda decisión importante pasa por su fuero. Aunque se empeñen en hacer creer lo contrario.

Como ya lo hemos apuntado en entregas anteriores, habida cuenta de lo raquítica, desprestigiada y desorganizada que se encuentra su oposición (un PRI impresentable, un PAN sin brújula y un PRD en vías de autoinmolarse para dar vida a una entelequia llamada “Futuro 21”, que dicho sea de paso, nació muerta, pero ése ya es otro análisis-, el verdadero riesgo de colapso para una fuerza política mayoritaria como Morena proviene desde el interior.

Se acerca la elección intermedia, y con ello los naturales apetitos de continuidad o el impulso de la muy mexicanísima “meritocracia” abrirán sin duda nuevos frentes de disputa entre quienes apoyan sinceramente el proyecto de la 4T y quienes quieren aprovecharse de la elevada popularidad de AMLO para mantenerse dentro de las esferas de poder, y lo que es más importante para ellos, en las nóminas oficiales.

Y después de ello, vendrá sin duda el reto más complicado para el Presidente en la segunda mitad de su mandato: operar su propia sucesión sin dejar de atender sus compromisos como mandatario, pero tampoco como líder de un movimiento político de gran arrastre.

El escenario no pinta sencillo. Por eso valdría la pena preguntarse, aunque parezca prematuro: para Morena, ¿habrá vida después de AMLO?

Veremos y comentaremos.

Twitter: @miguelisidro

*Ahora hay un hermano incómodo que decide sobre todos los acuerdos económico

*En materia de Seguridad el barco se hunde y el marino no ha podido contener la violencia

José Luis Garcitapia

Al arranque del primer periodo de sesiones, la diputada Tania Valentina Rodríguez Ruiz arremetió en contra de Cuauhtémoc Blanco Bravo, su gobierno y su esposa y medio hermano, Ulises Bravo Molina; así como el dirigente del Partido Encuentro Social, Jorge Argüelles Vitorero.

“Aquí en Morelos hay que decir las cosas como son: Algunos miembros del gobierno estatal ya no forman parte de la Cuarta Transformación; aquí en el Morelos se construye otro proyecto político con los mismos vicios del gobierno del pasado”, afirmó.

“Antes hubo un hijo incómodo ahora es un hermano incómodo, quien se ha convertido en aduana para que no haya contrato, convenio ni negocio que prospere sin el sabido acuerdo”, denunció la coordinadora del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo.

“Es el exdelegado político de Coyoacán el auténtico poder tras el trono, que favorece a sus amigo y divide al interior del gobierno en coordinación con el secretario de Gobierno; procuran el bienestar de una lista de familiares y de amigos”, remató la legisladora petista.

Tania Valentina sostuvo que antes se criticó que el gobernador tuviera concentrado el poder para comprar bienes, servicios y obras en una Unidad de Adquisiciones. Ahora, nada cambió, la misma Unidad sigue, pero la tiene a cargo un futbolista, gente de confianza desde luego, denunció.

“Antes el otrora poderoso jefe del partido se apellidaba Gayosso, ahora solo cambió el nombre por el de Arguelles. Las mismas prácticas para comprar voluntades y contar con Congreso sometido, con diputados a modo, como lo hicieron en la pasada legislatura”, remató.

Pero los reclamos de Tania Valentina no quedaron en el ámbito político, fueron al personal:

“Antes le gritaban a los del gobierno fuereños, golondrinas de paso. Nada cambió. El electo es de Tepito; la esposa de Brasil; el de Gobierno viene directo de Veracruz; el Marino de la Ciudad de México, otros de Europa y la lista consumiría mi tiempo de intervención. Lo mismo pues”.

Y apuntó: “Juraron cumplir la Constitución, pero antes de que cantara el gallo ya la habían traicionado, colocando solo tres mujeres en el gabinete, faltando al principio de paridad de género, consagrado en el artículo 70 de la Carta Magna”.

Tania Valentina que afirmó que el gobierno de Cuauhtémoc Blanco le ha fallado a la gente, porque es igual del de Graco Ramírez con sus disputas con el Congreso municipio y la gente

“Hay que decirlo, la misma medicina que Graco le aplicó, se la aplica ahora a Villalobos en Cuernavaca, sin impórtales que la gente de la capital sufra por falta de agua, por cortes de luz de una deuda de más de 80 millones, que dejaron pendiente de pagar en el SAPAC”.

Aseguró que el nuevo gobierno no es ni municipalista ni cercano a la gente, y recordó que Cuauhtémoc Blanco dijo “no les voy a fallar”, pero  ya nadie lo cree, “porque el autismo es la forma que usa este gobierno para hacer política, así lo acreditan sus prolongados viajes por el mundo y las largas ausencias en Morelos”.

Afirmó que en materia de seguridad en Morelos el feminicidio ha empeorado y junto con Veracruz está en los primeros lugares en el país. Denunció que el Gobierno del Estado pudo acceder a 109 millones de pesos para atender la violencia feminicida, pero sólo pidió a la federación 1 millón de pesos, para un proyecto que llamó “Blindaje Violeta” y el cual además se lo rechazaron.

“En seguridad pública el barco se hunde; ni el marino, ni todos los recursos que se apropiaron de los municipios; han servido para limitar la violencia. Se dijo que habría modernidad, pero siguen teniendo las mismas 1000 cámaras de videovigilancia, no todas en servicio”, aseguró.

“ Señor Gobernador, los morelenses le reclamamos directamente a Usted, resultados y no más quejas o pretextos. Cumpla con sus obligaciones, ya no más representantes. Lo que le demandamos, para que no le quede duda, es paz y seguridad”, le dijo a Blanco Bravo en su cara.