Francisco Hurtado Delgado

Día a día nos enteramos de la violencia en general, que se vive particularmente en nuestro País, en nuestro Estado, en el trabajo, en la calle, es más hasta en nuestro propio hogar, agudizándose esta rapaz violencia con la pandemia que originó un confinamiento en casa y de acuerdo a las estadísticas, el delito de violencia familiar se ha  incrementado en los últimos meses. Pero no olvidemos que ya se ha iniciado el proceso electoral 2020-2021 y este tema de la violencia política tristemente será una constante. Entonces, ¿Qué debemos hacer ante este problema de violencia de género en la política?

Debemos de vivir en un mundo en el que todos los seres humanos sean valorados y tratados por igual, porque la discriminación, la violencia y la exclusión por motivos de orientación sexual y/o identidad de género son una violación a los derechos humanos; es por ello, que el hecho de ser mujer, trans, lesbiana, homosexual, bisexual, etcétera; no merece ninguna discriminación de algún tipo y menos una expresión de odio y/o violencia.

En un sistema democrático político electoral, en el que elegimos libremente a nuestros gobernantes para ejercer el poder, me parece que ha llegado el momento en el que debemos abrir nuestra mente a nuevas ideas y formas de relacionarnos; es decir, avanzar hacia otra concepción del poder, tal y como lo citara Michel Foucault en su obra: “Historia de la sexualidad”, debe tratarse de pensar el sexo sin la ley y, a la vez, el poder sin el rey.

La inclusión es un elemento esencial en los derechos humanos, razón por la que no debemos estigmatizar los cargos, profesiones o actividades lícitas a la que las personas quieran dedicarse, sin importar su género o diversidad sexual.

En la democracia y en los procesos electorales no se debe ponderar a las candidaturas solamente como hombre o mujer, sino como personas humanas, porque más allá de tener una diversidad sexual, lo más importante es ser un ciudadan@ ejemplar, honesto, capaz, eficaz, ético, prudente y tolerante; es decir no violento, soberbio o ignorante de valores y temas inherentes a la administración pública.

Por lo anterior, levantemos la voz  exigiendo a los partidos políticos, que en las siguientes elecciones hagan sus propuestas o candidaturas electorales con responsabilidad y compromiso social; es decir que no se basen solo en la popularidad, que para poder ganar un cargo, designen a personas como deportistas y/o actores o actrices, o aparentes mesías; en fin, lo que necesitamos con urgencia son líderes o lideresas que asuman su responsabilidad como verdader@s servidores de la sociedad, para beneficio del desarrollo colectivo y progreso de nuestro Estado y País.

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