Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

En las democracias consolidadas sólo hay una forma de perder las elecciones: no contar con la mayoría de los votos. En cambio, en los países cuya transición a la democracia ha sido lenta e intrincada, por contar con sistemas políticos ya bien de corte o con mucha involucración castrense, o bien con élites cuasi autoritarias que, a su vez, puede ser laicas o fundamentalistas, la duda sobre la limpieza de las elecciones y el respeto a la voluntad popular persiste, más allá del discurso oficial, que demagógicamente justifica triunfos electorales poco claros y niega, sistemáticamente, la intervención del gobierno para favorecer a uno u otro candidato.
Como sea, la correlación entre desarrollo económico y calidad de vida de los ciudadanos con la calidad de la democracia que se tenga está suficientemente documentada y estudiada, desde diversos ángulos de las ciencias políticas y sociales. En concreto, a mayor calidad de la democracia, mayor calidad de vida. Y esa es una razón más que importante para poner toda la atención necesaria en la manera en que se diseña, se opera y se vive la democracia de una nación.
Bajo esta premisa subsisten otras no menos influyentes, en tanto factores o variables independientes: El ejercicio en la práctica del diseño constitucional, del sistema electoral y del papel del gobierno en las elecciones, que dependen, a la vez, de la voluntad de los actores políticos.
De poco o nada le sirvió a Colombia tomar la delantera en los años ochenta y noventa en el diseño de instituciones basadas en la democracia participativa, cuando su sistema político seguía plagado de corrupción e infiltrado por el crimen organizado.
De poco o nada le ha servido a Venezuela contar con una más extensa división de poderes del Estado, porque allá no son tres, sino cinco los poderes en que se divide, cuando el autoritarismo, disfrazado de la defensa de los derechos del pueblo y de los pobres, ha llevado al exilio, a la prisión o a la muerte a familias enteras; cuando la política del gobierno crea una ilusión de que se va por buen camino, cuando las clases medias y altas se han visto empobrecidas, y los pobres se han hecho todavía más pobres y dependientes de los programas sociales. Eso sí, generando una nueva clase de riqueza y privilegios, al estilo del antiguo politburó soviético, que disfrutan los miembros del gobierno chavista, encabezado por Nicolás Maduro.
En nuestro país, son ejemplo de crecimiento económico, elevación de la calidad de vida y transición a la democracia los estados que van del centro hacia el norte. Y del centro hacia el sur, siguen siendo ejemplo de caciquismo y manipulación de la pobreza, con fines electorales.
¿Tendrá algo que ver la calidad de la democracia con la calidad de los gobernantes? Suponemos que sí. Y no solamente con su nivel de estudios, sino también con su calidad moral, con su sensibilidad y capacidad para solucionar problemas y llegar a acuerdos. Y póngalo en contrario, digamos que, si el gobernante no solamente tiene un bajo nivel de escolaridad, sino además su calidad moral es más que cuestionable y su capacidad para llegar a acuerdos y solucionar problemas deja mucho que desear, ahí tendrá usted la respuesta a por qué las cosas no van bien.
Por todo lo anterior, resulta de fundamental importancia que la participación de los electores con su voto no se limite a emitirlo simplemente porque hay que votar, ni porque un candidato se haga muy conocido pagando publicidad, regalando despensas o ahora sanitizando calles, sino emitir un voto consciente, informado, que sepan quiénes son los candidatos, cuál es su historia y cuáles son sus capacidades. Y voten por la persona que tenga las cualidades necesarias para sacar adelante lo que los que han gobernado han dejado atrás.
Y para iniciados.
Hoy se vence el plazo extendido por acuerdo del IMPEPAC, para que los partidos políticos registren a sus candidatos. Luego habrá otro período para que puedan subsanar la falta de documentación que avale el cumplimiento de los requisitos. Y como lo habíamos previsto, muchos de los partidos políticos, nuevos y viejos, no lograrán postular al 100% de las planillas. Todavía en las siguientes horas estarán afanosamente buscando quiénes les hagan el favor de ser inscritos, aunque después los cambien por otros. Y de los 23 partidos con derecho a postular, por ejemplo, por la “joya de la corona”, Cuernavaca, ya queda claro que los candidatos y la candidata competitivos, se cuentan con los dedos de una mano. Los demás, serán relleno en la boleta electoral.
Excelente fin de semana.
La información es PODER!!!

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