Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

La antigua cultura griega heredó al mundo notables y trascendentes aportes, en todas las áreas del pensamiento y el desarrollo de la humanidad. Suele dividírsele entre antes, con y después de Sócrates, debido a la riqueza del pensamiento de este ateniense al que reconocemos como el creador de la dialéctica, en tanto forma para llegar al conocimiento y el entendimiento. Como maestro en las artes de la oratoria y como ícono del hombre justo, ético y congruente.
Entre las muchas enseñanzas que Sócrates legó a través de su alumno más destacado, Platón, tenemos el haber puesto al descubierto a unos mercaderes del conocimiento, llamados los “sofistas”. En su sentido más peyorativo los sofistas fueron acusados, incluso por Aristóteles, de no ser propiamente filósofos, sino de utilizar la retórica, el arte del convencimiento, para engañar, para hacer que una mentira pareciera una verdad. Y, por supuesto, tomar partida, ganancia o beneficio de ello.
Muy lejos de que los sofistas se hayan extinguido junto con la cultura helénica, se transformaron. Han trascendido hasta nuestros días. A lo largo de toda la historia de la política occidental la herencia de los sofistas ha hecho mella. Y la encontramos en eso a lo que llamamos “demagogia”, es decir, el procedimiento para ganarse el favor y el aplauso del pueblo, convirtiéndolo en un instrumento para el logro de objetivos políticos, a través de la expresión de halagos, promesas y, claro está, sofismas, que hagan de un individuo muy popular, aunque en realidad no sea más que un mentiroso profesional. O sea, un político consumado, en el peor y más insano sentido de la palabra.
Aquí es donde entran los temas de las pensiones a los adultos mayores, el plan nacional de vacunación, y todos los demás programas sociales. Pero hablemos en este momento de estos dos. Por donde se le vea, el uso político-electoral de estos dos derechos es detestable, sofístico, demagógico, pues. Uno, de quienes han dado ya toda una vida de trabajo, esfuerzo, y pago permanente de sus impuestos y, el otro, un derecho universal, el derecho a la salud.
Ya quedó perfectamente claro, nada más con revisar las fechas, que Andrés Manuel López Obrador, eligió los tiempos para jugar a su favor con los recursos destinados a cumplir con la obligación del gobierno de entregar las pensiones a los adultos mayores. Al inicio de su mandato elevó la edad mínima para recibir la pensión a los 68 años. Y ahora, en pleno proceso electoral, cuando su partido, Morena, se encuentra en el banquillo de los acusados por actos de corrupción, nepotismo, autoritarismo, convulso por la lucha por el poder, y en muchos lados ha ido perdiendo el respaldo hasta de miembros que lo fundaron, vuelve a poner la edad requerida en 65 años. Presenta la decisión como un logro de su administración, como una señal de que su autodenominada cuarta transformación está al servicio de pueblo y de los adultos mayores.
Algo similar está sucediendo con el plan de vacunación, cuando se presenta como una forma de proteger primero a las poblaciones más vulnerables, los mayores y residentes en las poblaciones con mayores índices de marginación. Siempre acompañando ambas estrategias del equipo de operadores electorales, denominados “servidores de la nación”, que hoy tienen sueldo a cargo de nuestros impuestos.
El problema no está en la reducción de la edad para recibir la pensión ni en el plan para vacunar primero a los adultos mayores y más pobres, sino en la forma sofística, demagógica, como lo presenta el presidente, de lo que saca raja, de lo que se beneficia políticamente para mantener su popularidad y procurar así más votos a favor de su partido. El problema, lo inmoral, es la intención de sacar provecho electoral de las pensiones y de las vacunas.
Y para iniciados.
Todavía no se aprueban las candidaturas a los diferentes puestos de elección popular y ya varios de los aspirantes y sus equipos cercanos están muy preocupados. El escenario no es como lo esperaban o como les convenía. Los que se sentían en la delantera, hoy ya no pueden más que aparentar que se siguen sintiendo seguros, cuando en realidad, ven que el reacomodo de las preferencias electorales apenas está iniciando y no les favorece. Están empeñados en aparentar que las cosas siguen igual, que ellos están entre los posibles ganadores, y eso ya no es del todo cierto. Y habrá más y más cambios en la intención de voto, una vez que inicien formalmente las contiendas.
Excelente mitad de semana.
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Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

Hasta el momento y a reserva de que la autoridad electoral revise si las y los aspirantes a la presidencia municipal de Cuernavaca cumplen con los requisitos para aparecer en la boleta, de los 23 partidos políticos se registraron en la plataforma 19 candidaturas. Diecisiete son de hombres y dos de mujeres. Todavía falta saber si habrá quien impugne, al menos una o dos de las candidaturas, para lo cual los interesados tendrán un plazo de cuatro días, contados a partir de que el IMPEPAC resuelva sobre la procedencia de los respectivos registros.
No sabemos qué tanto podrían animarse a presentar recursos contra el registro de alguno o algunos de los contendientes, pues los equipos jurídicos de los partidos parecieran estar durmiendo el sueño de los justos. Las impugnaciones podrían girar en torno, sí, al cumplimiento de los requisitos, pues ya ve usted lo que sucedió cuando por temor a victimizar a un candidato en el 2015, le permitieron llegar demasiado, demasiado lejos. El propio Santiago Nieto, hoy titular de UIF, entonces fiscal contra delitos electorales, reconoció en su más reciente libro, que uno de los pendientes que dejó fue no haber podido sancionar la candidatura de Cuauhtémoc Blanco.
Es un secreto a voces que hay candidatos que ya han incurrido y siguen incurriendo en violaciones a la ley, pero como la autoridad electoral no puede actuar de oficio, hace falta que algún partido los denuncie, para que se pueda investigar y, en su caso, sancionar. Mientras eso no suceda seguirán violentando el denominado proceso de intercampaña de manera impune, tanto los que andan regalando gel y cubrebocas, como los que sanitizan calles y los que regalan despensas y demás.
Y lo dicho hace unos meses: tenemos de tres para escoger cuando llegue el seis de junio. Los políticos de siempre en los partidos de siempre. Los políticos viejos en los partidos nuevos y solamente un par de opciones surgidas auténticamente de la sociedad civil. Diecinueve candidaturas, 22 logotipos en la boleta electoral, pero será solamente una la persona que gane la contienda.
Esta elección no será de logotipos, pues el desgaste y el descrédito, acumulado por los partidos políticos viejos al paso de los años y su plena demostración de que lo que les interesa no es el pueblo sino el poder, no los hacen ya una opción confiable para depositar el voto a su favor. Por los partidos votarán sus escasos miembros y simpatizantes, pero no las ciudadanas y los ciudadanos que no tenemos ninguna filiación partidaria. Por los partidos nuevos que son dirigidos por políticos viejos tampoco votarán los ciudadanos sin partido, por la misma razón. Ya no inspiran confianza.
La atomización del voto conducirá quizá a una reñida contienda, pero no porque el voto espontáneo y consciente así lo determine, sino porque los políticos viejos y los tramposos harán uso de todo tipo de artimañas para comprar, en efectivo, en especie o con promesas, el favor de los electores. La decisión final puede estar en manos de los electores que no se dejen comprar, que no vendan su conciencia por programas sociales a los que tienen derecho por ley ni por miserables platos de lentejas, hoy representados en despensas, tinacos y demás, que de por sí están prohibidos para su uso electoral.
Y para iniciados.
Ya están circulando las listas de candidaturas a la “joya de la corona”, es decir, la alcaldía de Cuernavaca. Si estas listas se confirman por la autoridad electoral, de entre los diecinueve registros son pocos quienes no se encuentran en esa lista a la que llamamos “los de siempre”, ya sea porque están en los partidos de siempre o porque son los que hemos visto en la política de siempre. A mi parecer, solamente Honorina Estrada Macedo, destacada empresaria, reconocida a nivel nacional, y José Alfredo Salgado Salgado, líder entre los contadores públicos en la entidad y empresario, son personas prestigiadas, impulsadas por partidos nuevos, que no han estado envueltas en escándalos políticos ni pleitos partidarios. Los demás, son pan con lo mismo.
Excelente martes.
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Las Redes Sociales un espacio para la democracia
Francisco Hurtado Delgado

No cabe duda que, ante la siniestra y letal pandemia que vivimos, el uso de las tecnologías de información puede apoyarse a través de las redes sociales, para que l@s candidat@s de diferentes partidos políticos, promuevan sus propuestas de campaña sin el peligro del contagio por el Covid-19. Sin duda, este nuevo ejercicio político ayuda a evitar la presencia de multitudes de personas, que pondría en alto riesgo la salud a los participantes en este proceso electoral y; que, por cierto, cada día más se acerca la conclusión de la intercampaña y el inicio de la campaña formal. Es por ello que ¿Debe ser reemplazado el sistema tradicional por una nueva forma de democracia electrónica, más directa y representativa?
Se ha demostrado, que hacer campaña a través del uso de las tecnologías de información como lo hicieron Barack Obama, Donald Trump y el reciente ganador Joe Bidem Presidente del país vecino, ha mostrado su efectividad para tener ganadores y ganadoras. Este nuevo instrumento tecnológico deberá ser usado en este proceso electoral, para que interactuando virtualmente sin arriesgar la salud de la ciudadanía, se pueda garantizar nuestra vida democrática.
De acuerdo al INEGI, más del 56% de personas tienen internet en casa, y más del 70% de la población mayores a seis años son usuarios de internet, lo que significa que con el uso de las modernas plataformas digitales, se podría cubrir la mayor parte del electorado, para que las y los candidatos en su momento puedan hacer campaña a través de este mecanismo digital.
Jurgen Habermas mencionaba en su artículo “In Critical Theory and Society”, que las ideas se moldean racionalmente, porque vivimos actualmente en una sociedad de masas originada por cambios estructurales económicos y políticos, creando consigo una sociedad de masas moderna donde predomina el ocio; quiere decir que este es el causante de que el debate critico racional se haya sustituido por una cultura de aceptación del ocio. Nuestro rumbo democrático en el sistema de elecciones debe ser modificado y apoyarse con profesionales técnicos de imagen y producción digital, porque serán recursos humanos fundamentales, ejemplo para la creación de páginas web y redes sociales para hacer foros, blogs críticos y con debate racional virtual y coadyuvar al fortalecimiento de nuestra democracia.
La radio, la televisión y medios impresos han quedado rebasados por las nuevas herramientas del internet; es por ello que, las nuevas tecnologías de la información serán vitales en este proceso electoral. Además, los beneficios del uso de las tecnologías de la información, serán para combatir el abstencionismo que se presenta principalmente en la juventud, solo deberán las y los candidatos tener un buen plan sobre el uso de las redes sociales como Twitter, Instagram, Whats app, Facebook, Tik Tok, entre otros, para no interrumpir las campañas electorales y que las elecciones del 6 de junio tampoco se vean interrumpidas por el entorno de la pandemia.

Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

Concluyó el período, incluso con la extensión otorgada por el IMPEPAC, para el registro de candidatos a puestos de elección popular en Morelos. Según los datos presentados por el Organismo Público Electoral Local (OPLE), en lo general los partidos políticos no cubrieron la totalidad de las postulaciones que tenían derecho a registrar. Se quedaron en el 79 por ciento. Pero ese dato todavía no es definitivo, pues falta la revisión de los documentos de cada una de las 8,694 personas que fueron registradas, el señalamiento sobre los faltantes de documentación y/o sustitución de documentos que comprueben que cumplen con los requisitos establecidos.
Estamos hablando de 12 diputaciones de mayoría relativa, 8 de representación proporcional y 33 ayuntamientos, con sus respectivas sindicaturas y regidurías. Cada uno de los puestos con sus correspondientes suplentes. Si multiplicamos esas cifras por los 23 partidos políticos con registro vigente en Morelos, obtendremos el histórico número de 10,994 posibles registros de ciudadanos ante el órgano electoral en una sola elección.
Los partidos, como ya se anticipaba, no lograron cubrirlos en su totalidad. No encontraron candidatos suficientes. Alcanzaron a cumplir con el 79%. Los datos precisos sobre qué partidos tendrán candidatos y para qué puestos, los tendremos hasta que las autoridades electorales los den a conocer oficialmente. Dicho sea de paso, estas autoridades deberían aprovechar para poner al día su página Web, pues en muchos rubros está francamente desactualizada, lo que no cuadra con los principios de máxima publicidad y transparencia que están teóricamente obligadas a cumplir.
Los registros de mujeres y hombres no son exactamente paritarios, pero son muy cercanos a ello. Sería absurdo pretender que fueran exactamente la misma cantidad de hombres que de mujeres, dado que, además, muy pocos partidos al final habrán podido cumplir con el total de las postulaciones.
Por lo que toca a las diputaciones fueron 246 hombres y 259 mujeres, por el principio de mayoría relativa. Y para los ayuntamientos 3,992 hombres y 3,926 mujeres, a los diferentes cargos y bajo los distintos principios de elección, mayoría y asignación proporcional, según el caso. Lo que sí tuvo un fuerte retroceso fue el registro de candidaturas independientes. Solamente presentaron documentación 18 hombres y 12 mujeres.
Resulta claro que, al menos al momento de presentar la documentación, no se logró una representación exactamente paritaria de ambos géneros, pero se acerca mucho más que en procesos electorales anteriores. Todavía falta para saber sobre los registros definitivos, ya incluyendo el análisis del cumplimiento de las normas para la inclusión de los electores de autoidentificación indígena y de los pertenecientes a la diversidad sexual.
Lo que podemos concluir, de entrada, es que los partidos que no lograron postular candidatos tampoco podrán contar con representantes de casilla, ni estructura electoral y mucho menos con votos.
Y para iniciados.
Un partido que lleva por nombre Progresa y que está presentando como líderes y candidatos a quienes representan un pasado reciente de sumisión, opacidad y señalamientos de corrupción deja mucho que desear. En lugar de progresar pareciera que su participación electoral conduciría al retroceso. Su pecado político fue ser muy cercanos y, en varios casos, abyectos graquistas. Lo más curioso no es que lo hayan sido en lo individual, sino que en conjunto vuelvan a la escena pública, pensando que tienen posibilidades de ganar. Ya veremos qué tal les va en las urnas y qué tanto son capaces de en verdad deslindarse de ese pasado reciente que los dejó marcados.
Excelente inicio de semana.
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Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

En las democracias consolidadas sólo hay una forma de perder las elecciones: no contar con la mayoría de los votos. En cambio, en los países cuya transición a la democracia ha sido lenta e intrincada, por contar con sistemas políticos ya bien de corte o con mucha involucración castrense, o bien con élites cuasi autoritarias que, a su vez, puede ser laicas o fundamentalistas, la duda sobre la limpieza de las elecciones y el respeto a la voluntad popular persiste, más allá del discurso oficial, que demagógicamente justifica triunfos electorales poco claros y niega, sistemáticamente, la intervención del gobierno para favorecer a uno u otro candidato.
Como sea, la correlación entre desarrollo económico y calidad de vida de los ciudadanos con la calidad de la democracia que se tenga está suficientemente documentada y estudiada, desde diversos ángulos de las ciencias políticas y sociales. En concreto, a mayor calidad de la democracia, mayor calidad de vida. Y esa es una razón más que importante para poner toda la atención necesaria en la manera en que se diseña, se opera y se vive la democracia de una nación.
Bajo esta premisa subsisten otras no menos influyentes, en tanto factores o variables independientes: El ejercicio en la práctica del diseño constitucional, del sistema electoral y del papel del gobierno en las elecciones, que dependen, a la vez, de la voluntad de los actores políticos.
De poco o nada le sirvió a Colombia tomar la delantera en los años ochenta y noventa en el diseño de instituciones basadas en la democracia participativa, cuando su sistema político seguía plagado de corrupción e infiltrado por el crimen organizado.
De poco o nada le ha servido a Venezuela contar con una más extensa división de poderes del Estado, porque allá no son tres, sino cinco los poderes en que se divide, cuando el autoritarismo, disfrazado de la defensa de los derechos del pueblo y de los pobres, ha llevado al exilio, a la prisión o a la muerte a familias enteras; cuando la política del gobierno crea una ilusión de que se va por buen camino, cuando las clases medias y altas se han visto empobrecidas, y los pobres se han hecho todavía más pobres y dependientes de los programas sociales. Eso sí, generando una nueva clase de riqueza y privilegios, al estilo del antiguo politburó soviético, que disfrutan los miembros del gobierno chavista, encabezado por Nicolás Maduro.
En nuestro país, son ejemplo de crecimiento económico, elevación de la calidad de vida y transición a la democracia los estados que van del centro hacia el norte. Y del centro hacia el sur, siguen siendo ejemplo de caciquismo y manipulación de la pobreza, con fines electorales.
¿Tendrá algo que ver la calidad de la democracia con la calidad de los gobernantes? Suponemos que sí. Y no solamente con su nivel de estudios, sino también con su calidad moral, con su sensibilidad y capacidad para solucionar problemas y llegar a acuerdos. Y póngalo en contrario, digamos que, si el gobernante no solamente tiene un bajo nivel de escolaridad, sino además su calidad moral es más que cuestionable y su capacidad para llegar a acuerdos y solucionar problemas deja mucho que desear, ahí tendrá usted la respuesta a por qué las cosas no van bien.
Por todo lo anterior, resulta de fundamental importancia que la participación de los electores con su voto no se limite a emitirlo simplemente porque hay que votar, ni porque un candidato se haga muy conocido pagando publicidad, regalando despensas o ahora sanitizando calles, sino emitir un voto consciente, informado, que sepan quiénes son los candidatos, cuál es su historia y cuáles son sus capacidades. Y voten por la persona que tenga las cualidades necesarias para sacar adelante lo que los que han gobernado han dejado atrás.
Y para iniciados.
Hoy se vence el plazo extendido por acuerdo del IMPEPAC, para que los partidos políticos registren a sus candidatos. Luego habrá otro período para que puedan subsanar la falta de documentación que avale el cumplimiento de los requisitos. Y como lo habíamos previsto, muchos de los partidos políticos, nuevos y viejos, no lograrán postular al 100% de las planillas. Todavía en las siguientes horas estarán afanosamente buscando quiénes les hagan el favor de ser inscritos, aunque después los cambien por otros. Y de los 23 partidos con derecho a postular, por ejemplo, por la “joya de la corona”, Cuernavaca, ya queda claro que los candidatos y la candidata competitivos, se cuentan con los dedos de una mano. Los demás, serán relleno en la boleta electoral.
Excelente fin de semana.
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Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

Ya sólo es cuestión de tiempo para que se consume el registro de los contendientes por “la joya de la corona”, es decir, la alcaldía de Cuernavaca. El mapa estará completo, una vez que el IMPEPAC sesione para validar las candidaturas y así pasar a la siguiente etapa del proceso electoral.
Tres de los aspirantes que causaron revuelo al inicio de las precampañas fueron Sergio Alberto Estrada Cajigal Ramírez, exgobernador y expresidente municipal y Matías Nazario Morales, exdiputado local y exdiputado federal, así como Jorge Argüelles, actual diputado federal.
Los dos primeros tienen una larga carrera en la política. Sergio Estrada es expanista y Matías Nazario es expriista. Jorge Argüelles también es expriista, con mucha menos experiencia, eso sí, y se dice que es gente de Manlio Fabio Beltrones. Pero los tres representan lo que la gente denomina, más de lo mismo.
Por su parte, Sergio Estrada nunca ha estado totalmente fuera de la política. Después de su período como gobernador, tuvo mucha cercanía con el PRI e impulsó a sus allegados para intentar colocarlos en diferentes puestos de elección y cargos en la administración. Pero ninguno de los proyectos de amplio alcance logró cuajar. Ahora tomó la decisión de participar él mismo en la contienda y todos los días se le ve pagando publicidad para aparecer en las redes sociales, bajo el cobijo de un cargo en el partido del líder sindical Pedro Haces, Fuerza México, con quien tuvo mucha relación cuando el ahora incondicional de López Obrador hacía negocios en Morelos, alrededor de veinte años atrás. Quizá los más jóvenes electores aún no lo sepan, pero aquellos que rebasan los cuarenta años y han vivido en el estado de Morelos sí sabrán que es un candidato muy vulnerable, debido a una serie de escándalos y señalamientos de frivolidad en el ejercicio de la función pública.
Por otra parte, Matías Nazario fue formado por la vieja guardia del PRI, su historia en Morelos se remonta a la época de Carrillo Olea, cuando el magisterio todavía formaba parte de la operación política territorial, mayormente en apoyo al priismo. Durante muchos años, su influencia en el sindicato y en el partido formado por Elba Esther Gordillo, Nueva Alianza, fueron clave para el desarrollo de su carrera política. Se ha dedicado en los últimos años a crear una estructura territorial que le permitiera competir, por primera vez, en un cargo de mayoría. Las dos diputaciones que ha ocupado fueron plurinominales. El problema es que esa estructura la construyó con los mismos líderes de siempre, aquellos que le fallaron a otros partidos y candidatos o que de plano se vendieron al mejor postor y que en realidad no fueron un factor que permitiera ganar las elecciones a quienes las compraron. Todo ese dinero en estructuras fue un desperdicio al final de cuentas.
Por el contrario, Jorge Argüelles llegó con el PRI, y tiene muy poco tiempo de haber comenzado actividades políticas en Morelos y de haber sido electo como diputado por el distrito electoral con cabecera en Jojutla. Claro, como bien lo señaló Ricardo Monreal, ganó con los votos de López Obrador. A diferencia de Estrada y Nazario, que tienen una larga historia política en Morelos, por más que su equipo de trabajo se empeñe en hacerlo parecer como arraigado a Morelos, no goza del visto bueno de los oriundos de la capital. En la precampaña resultó evidente que trae muchos recursos económicos, con los que ha logrado hacerse conocido, pero no ha sido suficiente para ser aceptado. Se ha reunido ya con muchísimos actores de la vida pública del estado, de mayor y menor peso, pero con muchos. Y se comenta que muchos de esos con los que se ha reunido han salido convencidos de que tienen que unirse para evitar que llegue a la presidencia, que tienen que hacer un frente común de facto para que quien ocupe la presidencia sea otra persona.
Así las cosas, siendo ellos tres considerados como más de lo mismo, la puerta se abre para que pueda ser una candidatura diferente, que se distinga de ellos, la que gane Cuernavaca. Ya habrá tiempo para analizar a los otros aspirantes y sacar conclusiones sobre quién sí podría ganar las elecciones.
Y para iniciados.
En la incertidumbre, ahí es donde se encuentran varios de los que han buscado ser candidatas o candidatos a algo. Y en medio de esta vorágine de negociaciones, altas y bajas, da mucho gusto saber que Lourdes Riva Palacio Lavín, será candidata a diputada local. Se trata de una mujer transparente, limpia y emprendedora. Bien vista en Cuernavaca. Personalmente tiene mucho a su favor. Sin embargo, su partido no le favorece, pues va por el PRI.
Excelente jueves.
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Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda

Las historias sobre los pecados electorales en el estado de Morelos podrían conformar todo un libro. Por supuesto que quienes han sido sus protagonistas muy difícilmente se animarían a reconocerlas como ciertas, ya que los mitos construidos sobre muchas famas públicas se vendrían abajo. Estas historias, contadas de boca a oído, en tertulias muy cerradas, hablan con mayor claridad de la verdadera historia del poder y de los poderosos, que mil discursos de partido o de campaña.
Una parte de esos inconfesables acuerdos versa sobre la venta de las candidaturas al interior de los partidos políticos. En algunos casos prima la discreción y la negación absoluta. En otros, la petición de que se mantengan bajo resguardo los nombres y las siglas. Pero de que se cuentan se cuentan. Y en la venta de candidaturas, la voracidad de los líderes partidarios ha llegado, en algunos momentos, a niveles que las colocan en una delgada línea que divide a la sorpresa de la risa.
Imagine usted que ha habido no sólo quienes le han puesto precio a una candidatura, sino que han llegado incluso a estandarizar los costos, dependiendo de cuál se trate. Así es, como catálogo de ventas, las presidencias municipales en tanto, las regidurías en tanto y las diputaciones igual, siempre dependiendo de en qué municipio o distrito se trate.
Y el argumento para justificar esos cobros es invariablemente el mismo: se trata de contribuciones para los gastos del partido o de las campañas electorales, cuando en realidad esas maletas de dineros van a parar a los bolsillos de quienes hacen los tratos, jamás son registrados en la contabilidad oficial y por lo regular no media ningún documento, más allá quizá de un simple recibo que en nada compromete legalmente a quien recibió el pago, ni garantiza tampoco nada al que lo otorgó.
Esta ha sido una perfecta manera de autosabotearse al interior de los partidos políticos, porque si bien es cierto que los recursos económicos son necesarios para la ejecución de un plan de campaña, en forma profesional y organizada, tampoco constituyen la fórmula del triunfo electoral. Hemos visto campañas millonarias que aun con todas las expectativas que arman, a través de la compra de espacios, conciencias y voluntades, terminan en estrepitosas derrotas electorales. Lanzan a candidatos con mucho dinero y poco prestigio. Y eso no hace más que autosabotearse. Los que ganaron son quienes las vendieron y los que las compran se la juegan, como si se tratara de una inversión privada y no de una competencia para representar los intereses del pueblo.
¿Y por qué sucede que se siguen vendiendo y comprando las candidaturas? Sencillo, por las leyes de la oferta y la demanda. Mientras haya quien esté dispuesto a comprar una candidatura, habrá quien quiera comprarla. Sin embargo, el mejor postor no necesariamente es el mejor candidato.
Vender las candidaturas se ha convertido ya en todo un arte al interior de los partidos políticos para autosabotearse.
Y para iniciados.
En este sentido, los partidos sobre los que más suenan denuncias informales de venta de candidaturas son Movimiento Ciudadano, Morena y el PRD. En alguno de esos informes de radio pasillo se comenta que llegaron a pedir por la candidatura a la presidencia municipal de Cuernavaca hasta diez millones de pesos. Claro que muchos dijeron que no, pues porque no tienen esa cantidad o no estuvieron dispuestos a jugársela. Y vaya usted a saber, ya en las negociaciones, si lograron algún acuerdo y de a cómo. Eso sólo lo saben ellos y sus finanzas personales.
Excelente mitad de semana.
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La corrupción una amenaza para las elecciones y la democracia
Francisco Hurtado Delgado

Las prácticas de sobornar a los votantes es incurrir en un delito electoral, este persistirá mientras exista un actor que ofrece y otro que recibe. Todo parece indicar que esta tentación no disminuirá en los próximos comicios de procesos electorales y la corrupción seguirá imperando. Entonces es oportuno preguntarse ¿De qué manera se pueden blindar las elecciones?

No cabe duda que, en la actualidad la corrupción es parte de un fenómeno característico de la sociedad, describe el pensador Serra y Soto “que la corrupción política se debe medir y valorar en términos de su impacto económico, porque no existe una visión unitaria sobre este fenómeno, sino algunas controversias de orden conceptual y metodológico en la literatura académica”; por ello la necesidad urgente de vacunar a la democracia contra la pandemia de la corrupción.

Existen infinidad de actos de corrupción a parte del soborno hacia los votantes, como los recursos económicos que se consiguen para las campañas, con el fin de que una vez llegando al poder lo puedan regresar a través de beneficios ilegales como contratos a modo, otro más puede ser el manejo encubierto de los gastos de campaña y de esa manera exceder los límites autorizados.

Se han establecido algunos mecanismos de protección para evitar la corrupción, como el voto secreto que evita el condicionamiento del voto; sin embargo, hemos quedado rebasados con las malas prácticas que han encontrado formas de violar estos candados de seguridad.

No cabe duda que los mejores candados de seguridad y; sobre todo, blindajes de seguridad electoral, se encuentran en la formación de los ciudadanos con una amplia cultura cívica y democrática.

Perspectiva Electoral

Por Marcos Pineda

En otros tiempos, el sistema político ejercía un control vertical infranqueable. Estaba diseñado para que en la práctica pareciera una república, con régimen federal y democrático. Todo bajo un Estado de Derecho. Pero en la realidad funcionaba como una cuasi monarquía, centralista y autoritaria. El empuje de las fuerzas y movimientos sociales, desde adentro y afuera del país, lo obligaron a dar paso a la transición a la democracia. Hoy da brincos agigantados hacia atrás, hacia ese pasado hegemónico y autoritario.

Era cuasi monárquico porque ser presidente de la República era casi como ser rey por seis años. Sus decisiones, proyectos y caprichos tenían que cumplirse así fuera necesario hacer cuanta reforma constitucional e institucional hiciera falta. Se le rendía pleitesía al presidente en turno, había sumisión por parte del pueblo y de su corte de funcionarios, y se pagaba muy cara la osadía de no actuar con una sumisión a la que llamaban lealtad.

Parecía una República porque legalmente había separación de poderes y un congreso en el que supuestamente estaban representados los intereses del pueblo, a través de los partidos políticos. Y parecía federal, pues el diseño de gobierno establecía la operación de administraciones locales, con su propia división de poderes y autonomía para el ejercicio de sus funciones, siempre dentro del marco constitucional. Pero en la realidad, el presidente ejercía control sobre el congreso, los gobernadores, las cortes de justicia y hasta los partidos políticos. Y quien no se sometiera a su poder, corría el riesgo de ser perseguido, acosado, desterrado, encerrado o enterrado. El menor de los riesgos era el de ser marginado de la política y de la administración pública.

Poco a poco, el sistema político tuvo que ir cediendo paso a la democracia y al ejercicio más o menos real de los postulados constitucionales, aunque nunca se terminó del todo el temor a la ira presidencial. Y los gobernadores se fueron convirtiendo en una suerte de virreyes, unos más y otros menos rebeldes al poder central. La construcción de instituciones autónomas, responsables de la organización y vigilancia de los procesos electorales, de la supervisión y sanción del ejercicio del gasto público y de la operación de las políticas públicas, acercó más a México a los ideales plasmados en las leyes, pero seguían subsistiendo tanto la supremacía del poder ejecutivo y de los mecanismos para someter o controlar a las instituciones que debieran ser autónomas e independientes. Y no faltaban posibilidades de generar acuerdos para seguir reformando la ley, a conveniencia de cada proyecto sexenal, de cada presidente.

Y ahí es donde está el problema de fondo. A diferencia de países con democracias consolidadas, en los que las instituciones tienen tal fortaleza que, no importa quién gobierne, siguen funcionando y operando conforme lo mandan las leyes y sus atribuciones, en México todo ha seguido funcionando conforme lo manda el presidente.

En estos tiempos de la autodenominada cuarta transformación, el mayor de los riesgos es el de perder todos esos avances democráticos e institucionales. Y que la voluntad, el capricho y la necedad de un solo hombre, vuelva a imponerse. El acoso, la persecución y el sometimiento de las instituciones a la voluntad del presidente, las reformas a las leyes, a modo de la ideología que pretende convertirse en hegemónica y el control hasta sobre los partidos políticos, es cada día más evidente, disfrazado, que es la peor de las demagogias, del cumplimiento de la voluntad del pueblo. ¿Quién manda en realidad? ¿Ahora ya manda el pueblo o está comenzando a mandar de nuevo un solo hombre al que llaman señor presidente?

Y para iniciados.

Ayer comenzó a correr fuertemente la versión de que el abogado, Cipriano Sotelo Salgado, podría dejar colgado al PRI con la candidatura a presidente municipal de Cuernavaca, pues no está conforme con la designación de Jorge Meade González al frente de la primera regiduría, puesto que quizá sería el único que lograra alcanzar en la comuna capitalina ese partido político. Las condiciones económicas, de fama pública y de actividad profesional de Sotelo Salgado, le permitirían renunciar a la candidatura sin ningún problema para él, porque en realidad él no necesita nada del PRI. El PRI lo necesita a él. Incluso salvaría su nombre de una derrota electoral que se antoja inminente y para el PRI significaría la sepultura de sus aspiraciones electorales. Ya veremos qué deciden en la cúpula.

Excelente inicio de semana.

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Por José Luis Garcitapia

Félix Salgado Macedonio siempre fue el candidato de Andrés Manuel López Obrador al gobierno de Guerrero y nada ni nadie podría siquiera cambiar la decisión personal del quien habita el Palacio Nacional, como el pequeño rey que siempre quiso ser y que hoy disfruta serlo, pues la sumisión de los demás y la subordinación de las instituciones siempre fueron su anhelo, desde que era priista.

Las denuncias por violación de mujeres que existen en contra del político guerrerense -mejor conocido como “El Toro sin tranca” y cuyo apodo lo describe por completo-, la inconformidad de más de 500 mujeres militantes de Morena, de grupos feministas e intelectuales, no iban a modificar la decisión ya tomada.  

Como en el viejo régimen priista, el presidente López Obrador se convirtió en el gran elector, el que decide a su voluntad, conveniencia, intereses y caprichos quiénes deben ser los próximos gobernadores de México, aunque ello represente un agravio a los ciudadanos y a los electores, pero en el caso de Salgado Macedonio a las mujeres de Guerrero y la lucha feminista de México.

El anunció de Morena de reponer el procedimiento de elección de candidato a Gobernador de Guerrero siempre fue una farsa y el nuevo resultado de la encuesta una burla para las mujeres y los ciudadanos de Guerrero; no está en duda que Salgado Macedonio es el más conocido, pero no el más popular y que el acumula más negativos entre los guerrerenses.

La farsa morenista tuvo como objetivo reducir la presión social, feminista y política previo al Día Internacional de las Mujeres, el 8M, para que la convocatoria a la movilización nacional no tuviera como bandera el rostro de Salgado Macedonio. Y el anuncio de la ratificación de El Toro como candidato se dio en la noche del viernes (ayer) en pleno inicio de un Fin de Semana Largo.

Previo a todo esto, el presidente se dio a la tarea de descalificar al movimiento feminista nacional, de menospreciar la capacidad de diserción y decisión de las mujeres que participan en éste, a asegurar que eran manipuladas por los conservadores; y rechazar el uso de la violencia en las manifestaciones, pero sin condenar la violencia en contra de las mujeres.

Incluso, aseguró que el Pacto Patriarcal era una concepto extranjero, importado, y reconoció que no sabía el contenido del concepto sino hasta que Beatriz, su esposa, se lo explicó; es claro que el presidente no entiende la lucha de las mujeres y cree que todo no pasa por él va en su contra y de la Cuarta Transformación.

Peor aún, al ser cuestionado sobre la candidatura de Félix Salgado Macedonio descalificó a las víctimas, al considerar que era un tema por la coyuntura electoral, acusó a los conservadores, como llama a quien no piensa como él, de financiar el movimiento feminista; aseguró que nunca había habido reclamos como esto; y dijo que los medios e intelectuales participan en un linchamiento político, como si él, y la Oficina de la Presidencia, no lo hicieran todas las mañanas.

“Ya chole” dijo el presidente a las mujeres que un día sí y otro día también exigían poner fin a la candidatura de El Toro; y dejó en manos de los electores de Guerrero la decisión final, porque la suya no se iba a mover nunca.

Andrés Manuel López Obrador poco a poco se convierte en lo que dijo odiar en los últimos 30 años, al regresar a México al Régimen Presidencialista, concentrador de poder y decisiones, como lo ejercieron sus mentores políticos Luis Echeverría, José López Portillo y Miguel de la Madrid.

@PepeGarcitapia