E N T É R A T E, por Manuel García García
  • Todo un Ardid la Protesta de Taxistas.
  • Con Dinero Hasta el Perro Baila.
  • Desde el Senado y la Cámara Baja.
  • Defienden al Cuauhtémoc Blanco.

El bloqueo de taxistas fue toda una realidad, los tintes políticos también lo fueron y utilizaron a los líderes de taxistas y a los choferes con el cuento de que la Secretaría de Movilidad pretende aumentar la tenencia vehicular y el cambio de placas.

Este argot fue descubierto luego de que algunos líderes y taxistas abrieron la boca diciendo que el güero y el Cuau van por la cabeza de Margarita González y para ello, utilizaron “toda la fuerza” del senado y de la Cámara de Diputados.

Cabe resaltar que por indicaciones de la gobernadora se levantó denuncia (4 ) en contra de la administración del futbolista, quien junto con sus secuaces, se robaron 40 millones pesos y instruyeron a los jurídicos de gobierno, ir ante el Fiscal Anti Corrupción, Juan Salazar Núñez, para que éste levantara las carpetas de investigación en contra de quién o quienes resulten responsables.

Lógico, esto no le pareció nada al ex mandatario convertido en “moreno” con cargo de “pluri” para brincar la tablita y salvarse de las investigaciones del fiscal Salazar Núñez. Este se comprometió con la sociedad y resaltando su autonomía, dojo que de inmediato instruiría a un Agente del Ministerio Público para las investigaciones y ejecutar las órdenes,

El güero pretende salvar al Cuau, pero a él ¿quién lo salva?, y aunque se dice que el güero es dueño de casi todo Cuernavaca, sus debilidades debe tenerlas. Cuauhtémoc no logró convencer a López Obrador para que Mercado fuera gobernador, pero sí hizo al Cuau diputado plurinominal.

Sin embargo, dicen los que saben y si no lo… que van por la cabeza de Margarita, porque ésta le pegó con todo a Cuauhtémoc, y por lógica, salió en su defensa, el ex de Movilidad, el güero, quien desde el senado le están tirando a la cabeza de Morelos, por lo que Juan Salazar Núñez, Fiscal Anticorrupción debe apresurarse a la investigación y como escarmiento, meter al “bote” a quien tenga que hacerlo. Sobre todo aquellos que no cuentan con fuero constitucional, porque dicen que “matando la cabeza, el cuerpo muere solo”.

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