Perspectiva Electoral
Por Marcos Pineda
Resulta inevitable en esta época, que Manuel Castells conceptualiza como “la era de la información”, que las naciones y sus regímenes políticos sean objeto de análisis y escrutinio, de manera pronta y exhaustiva. Durante muchos siglos de la historia política, la información sobre lo que ocurría y cómo ocurría más allá de las fronteras de las comunidades, los pueblos, los territorios y, más adelante, los reinados y luego los Estados nacionales, tardaba mucho en llegar y no necesariamente llegaba completa y con detalle. Aún así, se supo de la demagogia de emperadores romanos, los excesos de los reyes medievales, los planes de conquista mundial de Napoleón e incontables hechos históricos más.
La universalización de la idea de la democracia moderna, el reconocimiento al derecho de votar y ser votado y la legitimación de los gobiernos, basados en la llamada “soberanía popular”, que delega la ejecución de la ley al través del sufragio, en elecciones libres y periódicas, supusieron grandes obstáculos a las ambiciones autoritarias y al totalitarismo, de cualquier índole. Y aun así, los ciudadanos, en distintas partes del mundo, particularmente en las sociedades menos desarrolladas, han seguido padeciendo gobiernos y líderes autoritarios, que venden la ilusión de la democracia, del poder del pueblo, de las libertades políticas, cuando en realidad no hacen más que engañar y esconder sus verdaderas intenciones, mismas que invariablemente terminan siendo descubiertas, nada más que ahora ya no tarda tanto en llegar la información de un lado a otro, incluso en muchos casos llega hasta en tiempo real.
Durante casi todo el siglo XX, el sistema político-electoral mexicano fue señalado y duramente criticado, dentro y fuera del país. Pero el sistema siempre encontraba una forma de acallar esas voces que evidenciaban el autoritarismo prevaleciente. Y era muy difícil entender cómo, durante sexenios, mantenía el poder y el respaldo del pueblo con el voto, un partido político, el PRI, que era todo, menos democrático. Y cómo, bajo la sombra de la presidencia de la República, se cobijaban los más oscuros intereses económicos que dieron como resultado un país calificado como uno de los más corruptos del mundo. Difícil de entender, que se viviera con un gobierno corrupto y corruptor, que la maquinaria social también fuera corruptible y corruptora.
En ello nada ha cambiado de fondo, nada más de personajes en el poder, siendo muchos de ellos también parte de aquel régimen autoritario, que hoy se fustiga desde el púlpito presidencial mañanero, pero que actúa contra lo que se va sabiendo de la verdad y de las críticas a su desempeño, con tanta o más vehemencia, como cuando los herederos de la Revolución Mexicana descalificaban a sus críticos, acusándolos de reaccionarios, de enemigos de la revolución, sin entrar siquiera al análisis de las críticas que se le hacían al régimen.
El régimen actual, como el anterior, también le vende al pueblo la ilusión de una democracia, mientras se asienta y se extiende el nuevo autoritarismo mexicano. Y vuelve a ser difícil de entender cómo es que el verticalismo y la supremacía del poder presidencial gozan de buena parte del respaldo popular, cómo son acalladas y descalificadas las voces críticas que exhiben las realidades que el poder intenta ocultar, cómo un partido se vuelve una maquinaria electoral en simbiosis con el gobierno, cómo es que los operadores electorales son a la vez disque siervos de la nación. Es difícil de entender, pero también es inevitable que se vaya desvelando la realidad.
Y para iniciados…
Los últimos esfuerzos de los grupos políticos, dentro y fuera de Morelos, por conseguir candidaturas se llevan ya a cabo. Los llamados a ir a México de urgencia, las entrevistas con personajes a los que llaman “políticos nacionales”, que tienen metidas las manos en los diferentes partidos políticos, los líderes que compran y venden candidaturas, están muy movidos queriendo negociar, queriendo tumbar a quienes ya se sienten con la candidatura en la bolsa. Por ejemplo, en Morena, ya los están llamando, para que asistan a la ciudad a recibir indicaciones, para perfilarlos, para dejarles entrever que las alianzas pactadas desde el centro no necesariamente se sostendrán. Y eso, como decía mi maestro, José Antonio Maya Schuster, porque hay una máxima a la que debe ponerse mucha atención: político que no rompe acuerdos, no es político.
Excelente inicio de semana.
La información es PODER!!!






