José Luis Garcitapia
El inminente triunfo de Alfredo del Mazo, sobre Delfina Gómez, representa un duro golpe a Morena y a Andrés Manuel López Obrador, quien ayer por la tarde-noche aseguraba que su candidata había ganado 2 a 1 sobre el priista, lo que no coinciden ni por mínimo con la realidad de la competencia electoral cerrada en el Estado de México.
Si bien, el PRI tiene argumentos suficientes para festejar su triunfo, pues la maquinaria electoral mexiquense funcionó al 100 por ciento ante esta dura prueba, pues no competía con Delfina ni contra Morena sino contra el mismísimo López Obrador, habría que reconocer el papel que jugaron los demás contendientes.
Por un lado, Juan Zepeda logró contener que la izquierda militante en el Partido de la Revolución Democrática se fuera a votar por la candidata de López Obrador; y aunque entró a la contienda en un muy lejano cuarto lugar, logró una importante votación y ubicó al PRD en la tercera posición electoral con casi –hasta el momento- 18 por ciento de la votación, lo que hace tres meses era inimaginable.
Mientras que la panista Josefina Vázquez Mota inició la contienda en tercera posición, inclusive algunas casas encuestadoras, la colocaban la segunda y con grandes posibilidades de triunfo. Sin embargo, como sucedió en hace casi seis años la candidata del PAN se fue desinflando y llevó a su partido a la cuarta posición, con un poquito más de 11 por ciento de la votación.
El hecho de que Juan Zepeda lograra mantener la fuerza del perredismo y se negara a ceder a las presiones de López Obrador a declinar, evitó –en mi opinión- votos de la izquierda a favor de Delfina, pues cara a cara el perredista es mejor candidato que la morenista; pero más interesante resulta –para mí- la decisión de muchos panistas de votar en contra de López Obrador, a través del PRI, como un opción clara y contundente de contener, cuando menos en el Estado de México, el avance del líder de Morena rumbo al 2018.
Hay que esperar el resultado final, el que se emitirá con el conteo que inicia el próximo miércoles, y el curso que tomen las impugnaciones al proceso, que hay que reconocer estuvo plagado de irregularidades, delitos y abusos de parte de todos los partidos; y la decisión que tome López Obrador, quien de entrada no reconoce el triunfo priista e insiste en que su candidata es la ganadora de la contienda.
José Luis Garcitapia
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