Por José Luis Garcitapia

El presidente Andrés Manuel López Obrador se niega a ver a las víctimas y aceptar que la violencia y los homicidios dolosos se dispararon en México en lo que va de su corta administración; los índices delictivos están peor que en los gobiernos del priista Enrique Peña Nieto y el expanista Felipe Calderón Hinojosa.

No es que no quiera ver a Javier Sicilia sino recibirlo representa poner, nuevamente, en el centro de la discusión nacional el dolor de las víctimas y reconocer que ha fracasado, hasta el momento, la estrategia de seguridad, que popularmente se ha banalizado en expresiones como “abrazos no balazos”, “los voy a acusar con sus mamacitas” o “pórtense bien”.

Hace ocho años la violencia que vivía Morelos la arrebató a Javier Sicilia a su hijo y el dolor lo llevó a iniciar una serie de reclamos, mismos que se convirtieron en el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, al que se sumaron miles de familias que había perdido en el gobierno de Felipe Calderón a un familiar.

El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad visibilizó a las familias de las víctimas y llevó al Gobierno de la República y a algunos estatales a tomar acciones para proteger y apoyarlas, como sucedió en Morelos a la llegada de Graco Ramírez al poder.

Hoy, López Obrador responde a Javier Sicilia que le da flojera recibirlo, que tiene otras ocupaciones, y que no lo atender porque quiere hacerle el caldo gordo a sus adversarios.

Andrés Manuel, maestro de la manipulación, desde el poder ha lanzado todas sus baterías para descalificar a Javier Sicilia, por cierto, a quien le negó el abrazo y el beso hace unos años.

¿Pero por qué el presidente decide atacar y descalificar?

No es Javier Sicilia al que se niega a ver, se niega a ver la realidad que vive México y que prometió cambiar desde el primer día de su administración. No quiere ver a las víctimas y menos aún darles voz para que no le ganen la discusión nacional, que desde “las mañaneras” impone ante cualquier tema que represente cuestionar a su gobierno.

Los muertos de Calderón se convirtieron en los muertos de Peña Nieto y ahora son los muertos de López Obrador, porque así han sido catalogados por muchos y principalmente por Andrés Manuel que los utilizó como una de sus banderas políticas para desacreditar a los gobiernos anteriores, principalmente a Felipe.

Es un hecho que 2019 será el año más violento de la historia de México, que cerrará con casi 30 mil homicidios dolosos, con regiones controladas abiertamente por el crimen organizado, sin que el presidente tome decisiones firmes y contundente, y que la economía no crece y hace más difícil contener la violencia e inseguridad.

Y esa es la realidad que el presidente no quiere ver ni que la vean los demás. Pero, Señor Presidente, ni sus datos y ocultar la realidad la va a desaparecer…

@PepeGarcitapia

La democracia en riesgo ante un golpe de Estado

Francisco Hurtado Delgado

Muchas dudas surgen con los últimos acontecimientos políticos de algunos países, principalmente Latinoamericanos, en dónde se han realizado golpes de Estado. Pero ¿Se puede considerar un golpe de Estado para el bien de una nación? ¿Es legal un golpe de Estado?

Para aclarar estas interrogantes recupero el pensamiento de O’kame Rosemary, quien define el “Golpe de Estado” originado en Francia como una forma de inestabilidad política, que deriva en el uso de la fuerza, junto con los motines, las rebeliones, el terrorismo o la guerra civil, con los que comparte su naturaleza de fenómenos políticos ilegales, que además implican siempre un desorden extenso y un empleo intensivo de la coacción física.

Por otra parte, algunos estudiosos como el jurista Ozan Varol, profesor asociado de la Facultad de Derecho de Lewis&Clark, sostiene el paradójico concepto de «golpe de Estado democrático» y lo argumenta de esa manera, porque cita que un golpe pone fin a una dictadura y conduce a elecciones libres y justas.

Vale la pena analizar, profundizar y ponderar si es o no democrático y legal un golpe de Estado, pero por sentido común y abreviar, se llega a la conclusión de que, en un golpe de Estado si existe un acto ilícito, razón por la que no se puede validar algo sin fundamento, no sustentado bajo un principio de legalidad y violentando sobre todo el Estado de Derecho de una nación. Vale la pena reiterar el tema que aborde en mi anterior artículo, y es de aplicar la Revocación de Mandato como una vía y mecanismo de participación ciudadana, racional, pacífica y democrática, para evitar a toda costa la violencia en cualquiera de sus expresiones.

Lo ocurrido en Bolivia debe significar una profunda enseñanza para nuestro país y el resto del mundo. Con este acontecimiento queda de manifiesto la importancia de la aprobación por el Congreso de la Unión de la figura jurídica de Revocación de Mandato que pronto experimentaremos, tal vez esta sea la mejor alternativa y no golpes de Estado.

LA LEY DE HERODES
Evo Morales: La forma es fondo

Por Miguel Ángel Isidro

Habida cuenta de su tradición diplomática de no intervención y solidaridad internacional, México cuenta con una histórica reputación como una nación humanista en materia de política exterior.

A lo largo de su historia, nuestro país ha abierto sus puertas a naciones en desgracia. Generaciones de ciudadanos exiliados de su propia tierra por conflictos internos han recibido auxilio y cobijo en tierras mexicanas, donde han recibido no sólo resguardo, sino la posibilidad de iniciar una nueva vida.

Los exiliados de la Guerra Civil Española, las comunidades china, libanesa y judía; los perseguidos y desplazados por las dictaduras militares en distintas naciones del centro y sur del continente, los cubanos disidentes forman parte ya del mosaico multicultural y pluriétnico de la sociedad mexicana. En muchos casos, ciudadanos extranjeros han decidido sentar raíces en tierra mexicana y sus descendientes han contribuido al engrandecimiento de México con destacadas aportaciones en la ciencia, las artes, la cultura, el deporte y las humanidades. Instituciones tan prestigiadas como El Colegio de México han tenido su origen en la iniciativa de ciudadanos que recibieron asilo político en nuestro país y que en su momento decidieron retribuir desde su ámbito de actividad una muestra de agradecimiento a un país que les tendió la mano en momentos difíciles.

Por supuesto que el otorgamiento de asilo al depuesto presidente de Bolivia Evo Morales Ayma corresponde a éste espíritu.
El gobierno mexicano hizo lo correcto al brindar ayuda humanitaria a un líder político cuya vida estaba en peligro por la complicada situación política y social de su país. Juzgar los orígenes y circunstancias de la actual crisis boliviana no nos corresponde: es un asunto de los ciudadanos y las instituciones de ese país hermano.

La piedra angular de la política exterior mexicana es la denominada “Doctrina Estrada”: un conjunto de fundamentos legales, políticos y filosóficos acerca del principio de no intervención y respeto a la libre determinación de los pueblos. Su nombre fue tomado de su impulsor, Genaro Estrada, canciller mexicano durante el gobierno de Pascual Ortiz Rubio, y sintetiza los preceptos emanados de la norma constitucional y la lucha histórica por el reconocimiento a la nacionalidad mexicana, en equilibrio con el ideal de respeto y colaboración con el resto de las naciones. Fue publicada como decreto el 27 de septiembre de 1930, como base normativa de la Política Exterior de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

En términos de ésta doctrina, México plantea el respeto a la libre determinación de los pueblos y establece la no intervención como norma para defender nuestra soberanía nacional.

Aunque suena complicado, es muy simple de entender: terminada la Revolución Mexicana, los gobiernos mexicanos enfrentaron problemas para recibir reconocimiento internacional. El mundo estaba convulsionado tras la Primera Guerra Mundial y Europa se mantenía bajo la convulsión política y territorial que dio paso a la segunda; por ello hacía falta definir una postura institucional en materia diplomática.

México es un país que enfrentó tres siglos de ocupación colonialista y dos intervenciones extranjeras. Por ello el principio de política internacional representó en su momento una vanguardia: tratar a las demás naciones como deseamos que nos traten a nosotros. No intervengo en los asuntos internos de otra nación para que otras naciones no intervengan en los míos.

La Doctrina Estrada se opone al reconocimiento de un gobierno a otro. Desde ésta percepción, se considera denigrante que la prevalencia de un gobierno dependa de la aprobación de otros. Por ello México no emitía opiniones o declaraciones de reconocimiento a un gobierno o a la independencia de otro país; su postura se definía a través del retiro o asignación de su representación diplomática.

Por ello es que el episodio que actualmente se desarrolla en torno a la figura del boliviano Evo Morales es del claroscuros. México hace lo correcto al ofrecer asilo político a un dirigente en una situación excepcional. Pero de manera irresponsable, representantes del Estado Mexicano han emitido juicios de valor en torno al conflicto boliviano, situación que contradice el principio de no intervención.

También es cuestionable que se brinde el espacio y los recursos para que Evo Morales haga proselitismo político en territorio nacional. Una cosa es respetar su postura política; pero darle escenario y andarlo paseando como “rockstar” es contrario a la neutralidad que ha dado prestigio a nuestra política exterior. Claudia Sheimbaum hizo gala de oportunismo al otorgar al boliviano calidad de “Huésped Distinguido”. Funcionarios y representantes de Morena la 4T se han dado vuelo en declaraciones y redes sociales tratando de sacar raja del fenómeno político del momento.

Pero lo mismo aplica para otros personajes, principalmente del Partido Acción Nacional que han asumido un protagonismo tan ramplón como reprobable emitiendo calificativos sobre Evo Morales, Bolivia y su gobierno. Como villanas de telenovela de quinta categoría, se han puesto en el papel de llevar la contraria sin mayor argumentación; nomás por joder.

Veámoslo desde otra perspectiva. Supongamos que en 2024 se lleva a cabo la elección presidencial, dando triunfo marcado a un determinado partido y candidato -el que sea-. Sin embargo, una fuerza opositora -la que sea- se opone al resultado. Se interponen recursos legales y bajo la intervención de un agente externo como tercero en discordia-por ejemplo, la Organización de Estados Americanos, como en Bolivia- se emite una declaración señalando que hay muestras de fraude electoral.

Resultado de ello, se da un conflicto electoral y el candidato mexicano ganador acepta ir a una segunda vuelta electoral, pero en respuesta, el Ejército Mexicano emite una declaración desconociendo el resultado de la elección y pidiendo al Congreso que convoque a un nuevo proceso eleccionario. El candidato impugnado recibe ofrecimiento de otro país -el que sea- para recibir asilo político.

En un escenario de crisis, ¿nos gustaría a los mexicanos que otro gobierno valide o descalifique el resultado de un conflicto electoral? ¿Qué hubiera pasado si en 2006, un personaje como López Obrador, en lugar de autoproclamarse “presidente legítimo” de hubiera ido al extranjero alegando persecución política, y hubiese recibido respaldo de otro gobierno para hacer proselitismo?

En pocas palabras: es humanitario asilar a un líder político de un país en crisis, pero no es correcto darle trato de jefe de Estado ni otorgarle recursos y medios públicos para hacer proselitismo. Lo prudente es mantener mayor sobriedad ante los acontecimientos que se generan en un país hermano.

Lo ocurrido en Bolivia va más allá del golpe de Estado; es una crisis institucional y está en juego la prevalencia o derrocamiento de todo un sistema de gobierno y ejercicio del poder. No es cosa menor. Por eso mismo es un tema en el que nuestros Padrotes de la Patria, incluido el Presidente de la República, deberían mostrar más mesura y madurez política.

Y a los que lanzan diatribas contra Evo Morales calificándolo como “dictador”, deberían revisar sus posturas y actitudes en torno a temas locales. En nuestro propio país existen asuntos graves que merecen atención, y no podemos desperdiciar tiempo ni energías en conflictos que no nos competen.

El Estado Mexicano es un asunto superior a su gobierno, sea del partido que sea. Por ello merecemos representantes que entiendan lo elevado de esa misión.

Para pleitos, señoras, señores… con nuestra crisis de seguridad y economía estancada tenemos para dar y repartir. ¿Qué estamos haciendo al respecto, desde el ámbito que nos compete?

Es pregunta.

Twitter: @miguelisidro

Por José Luis Garcitapia

En los últimos meses algunos portales, cuentas de Facebook y grupos de WhatsApp se han dado a la tarea de exhibir los antecedentes penales de las víctimas mortales de la violencia; publican fotografías para mostrar la saña como fueron ejecutadas y de detenciones previas; y sin que aún el Servicio Médico Forense (SEMEFO) ni la Policía de Investigación Criminal hayan iniciado las carpetas de investigación, hacen conclusiones sobre el por qué fueron ejecutadas.

También hemos visto con atención cómo se han transformado las “narco-mantas”, mejorando en su redacción y ortografía; las impresiones son profesionales y hacen negocios establecidos; y son colocadas en lugares estratégicos para ser vistas por todos, sin que las cámaras de videovigilancia del C5 hayan captado a quienes las cuelgan, cuando menos la Comisión Estatal de Seguridad no ha revelado nada.

Pareciera que esos portales, cuentas y grupos de redes y quienes colocan las narco-amenazas, que no necesariamente lo hacen por órdenes del crimen organizado, tiene el objetivo es justificar la violencia y los asesinatos, para que los ciudadanos digan conformes “lo mataron porque andaba metido”, “se están matando entre ellos mismos”, “una rata menos” y otras tantas expresiones que muchos hemos leídos.

Hoy el gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo se sumó a la descalificación de las víctimas, su revictimización y la justificación de la violencia, al señalar -sin empacho alguno- que todas las personas muertas en Morelos “han tenido que ver algo con el crimen organizado”; e insistió que su estrategia de seguridad está funcionando porque están haciendo las cosas bien.

En otras ocasiones ya hemos oído a “El Cuau” decir que se están matando entre ellos, que es un problema entre los cárteles del crimen organizado que se están peleando la plaza; pero hoy afirmar que todas las víctimas tienen relación con grupos delictivos es un exceso que ofende tanto las personas muertas como a sus familias.

Esta afirmación implica decir que también esas víctimas son delincuentes y se suma a la campaña, concertada o no, de algunos “medios” y “comunicadores” para justificar la muerte y la violencia, que por cierto está batiendo récords en Morelos y el país.

No todos los muertos tienen una relación con el crimen organizado ni de la delincuencia común. La mayoría son víctimas inocentes que estaban en el lugar, día y hora incorrectas o que se negaron a pagar el derecho de piso, la extorsión o el secuestro. Son niños y niñas, adolescentes, padres y madres de familia, comerciantes, empresarios y profesionistas.

Bien vale de parte del gobernador una aclaración y una disculpa pública…

@PepeGarcitapia

Perspectiva

Por Marcos Pineda

La sociedad civil de Morelos ya comenzó a organizarse para exigir la renuncia de Cuauhtémoc Blanco. El ex ídolo futbolístico que se ha jactado de haber sido triunfador por sí solo y que pretende llegar a ser presidente de México, ha fracasado ya como gobernador de Morelos. Los muy bajos niveles de aprobación de su gobierno se ven reflejados cada vez que son dados a conocer los resultados de cualquier encuesta. Y de la posición que ocupa entre los mandatarios estatales del país ni hablar, o es el peor o de los peores calificados.

Y las razones, tanto para que la gente lo repruebe como mandatario como para que, a poco más de un año de haber tomado el poder, ya quieran que se vaya, están muy claras al revisar los datos duros. Sobre el tema de la inseguridad, pues está bastante claro que no ha podido, pero eso no es todo, aunque sea el más importante. Sobre esos otros temas, algunos de los ejemplos más contundentes son los siguientes:

Mientras en el 2018 si bien el cumplimiento de la meta de creación de empleos quedó muy por debajo de lo esperado, 26%, al menos hubo creación de algunos empleos. En cambio, en 2019, no solamente no se han creado empleos, sino que se han perdido, en lo que va del año el indicador de la meta va en negativo, en -21% de la meta establecida.

Al contrario de incrementarse la formalidad laboral está superando ya la informalidad el 65%, que coloca al estado de Morelos junto con los estados con mayor informalidad laboral del país, mismos que son Puebla, Tlaxcala, Guerrero y Oaxaca. Es decir, Morelos está entre las entidades con el mayor número de trabajadores que carecen de prestaciones y seguridad social.

En materia de productividad laboral, Morelos no solamente está por debajo de la media nacional, con un indicador de 113 pesos por hora trabajada, sino que se haya muy lejos de Campeche, con 634 pesos, la Ciudad de México con 368 o Nuevo León 271 pesos de producción por hora trabajada.

Y entre las personas que tienen la fortuna de contar con un trabajo formal, destaca que poco más de la mitad se clasifica dentro de la pobreza laboral, es decir, el 65% de los empleados formales en Morelos no gana lo suficiente para tener una vida digna. Y en ese mismo sentido, mientras en el 2018 el 49.5% de los morelenses estaba en pobreza de ingresos en lo general, en lo que va del año es cifra se ha incrementado al 54%. En otras palabras, ahora hay más pobres.

¿Y sabe usted qué porcentaje de la sociedad morelense carece de seguridad social? Pues nada más ni nada menos que el 65%. Y así con muchos indicadores, todos por debajo de la media nacional de carencias en los rubros de bienestar y acceso a los elementos de una vida decorosa.

Todo ello demuestra que ni “El Cuau” ni su equipo de trabajo saben ni pueden con el ejercicio de gobierno, que han fallado a la sociedad, que le mintieron los morelenses cuando les prometieron que podrían con el paquete. Todo ello explica los porqués del creciente repudio al gobierno que dirige José Manuel Sanz Rivera, el español avecindado en México, teniendo como invitado para las fotos a Cuauhtémoc Blanco.

Para iniciados

La primera gran movilización para exigir la renuncia de Cuauhtémoc Blanco ya está en marcha. Se llevará a cabo el próximo domingo primero de diciembre y se espera multitudinaria. Y no se equivoquen, no se trata de grupos de derecha o de conservadores reaccionarios que estén tratando de frenar o desestabilizar a un gobierno de la izquierda progresista, de la cuarta transformación, sino de muchos colectivos de la sociedad civil, de mujeres y hombres, de jóvenes y adultos, que ya están cansados de un gobierno y de un gobernador inoperante, ausente, indolente, prepotente, nepotista, ignorante e incapaz.

La información es PODER!!!

Que tengan un excelente día.

Francisco Hurtado Delgado

El Senado de la República y el Congreso de la Unión han aprobado la Revocación de Mandato, no obstante que es una figura de participación ciudadana, surge la siguiente interrogante: ¿La ciudadanía conocerá el significado y sus alcances políticos de la revocación de mandato, para contar con mejores gobernantes?

La revocación de mandato permite a los ciudadanos, a través de una elección, decidir si un gobernante debe o no continuar su periodo de mandato. En este sentido sería una facultad del Instituto Nacional Electoral (INE) realizar este ejercicio democrático a petición de la ciudadanía. De acuerdo con el Manual de Democracia Directa del Institute for Democracy and Electoral Assistance (IDEA), existen dos tipos de revocación de mandato: la completa y la mixta. La primera consiste en la participación popular tanto para convocar como para aprobar la revocación de mandato. El tipo mixto requiere que la convocatoria emane de un parlamento y su aprobación dependa del voto popular a través de un refrendo, en nuestro caso se adoptó por esta última.

Para esclarecer el tema planteo el siguiente caso hipotético: sí se ejerciera este mecanismo para el cargo del Presidente actual de México, durante los 15 días después de cumplir los primeros 3 años de mandato, se puede hacer la solicitud ante el INE quien es la autoridad facultada, solo sería válida si está acción estuviera abalada por las firmas del 3% de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores, es decir, aproximadamente 2.7 millones de personas; además deberá provenir de 17 entidades federativas del país. Posteriormente el INE tendría solo 20 días, en caso de que procediera, para emitir la convocatoria y se estimaría que, en marzo de 2022, se realizaría esta elección para determinar si continúa o no en su mandato.

En ese tenor de ideas, para que la revocación de mandato proceda, deberá de contar con la participación aproximada de 36 millones de ciudadanos (40% de la lista nominal) y en caso de que sucediera la revocación de mandato, la misma autoridad administrativa tendría que convocar a una elección extraordinaria para elegir a la persona que cumpliría con el resto del periodo mandatado de 6 años.

Esta herramienta de participación ciudadana tiene una historia que se remonta a la antigua democracia ateniense y además es fundamental para una democracia, razón que es importante señalar, por una parte, que es una llamada de atención a las autoridades en funciones votadas por el sufragio popular, para cumplir cabalmente con su mandato constitucional y promesas de campaña y por otra, a la ciudadanía, para que asuma esta oportunidad con seriedad, consciente y con absoluta responsabilidad.

La mesa ya está puesta y ahora solo restará probar su efectividad y eficacia, para contar con mejores gobernantes.

Perspectiva

Psicosis y violencia

Por Marcos Pineda

Las amenazas contra funcionarios de gobierno, mandos policíacos e instituciones públicas acompañadas de continuos sucesos de violencia homicida están generando un ambiente de psicosis. Las comunidades padecen cada vez más miedo y angustias por lo que pueda suceder en las calles, franco temor a encontrarse presentes cuando ocurra algún ataque armado.

Es cierto que el que nada debe nada teme contra su persona en lo particular, pero no es así cuando se considera que hay gente amenazada por la delincuencia, a través de actos de extorsión, por ejemplo, cuando las ejecuciones se producen en la vía pública o en lugares muy concurridos, a cualquier hora del día, cuando la delincuencia amenaza con atacar a las instituciones o a quienes las representan y de antemano se disculpa por las afectaciones que puedan haber para inocentes.

Hay quienes están tratando de evitar lugares públicos, restaurantes y hasta las propias calles todo lo que pueden, otros que a pesar del miedo salen porque no tienen más opción que cumplir con sus deberes cotidianos y también quienes sí van a dónde sea y a la hora que sea, bajo el argumento de que ni modo que se queden encerrados en sus casas. Particularmente, así piensan los más jóvenes.

Hechos como el motín en el penal de Atlacholoaya, los ataques armados contra policías, las mantas en que se profieren fuertes amenazas y se acusa a funcionarios de estar involucrados con el crimen organizado, ejecuciones en lugares muy transitados y a plena luz del día, el reconocimiento de parte de los empresarios y comerciantes que si no han denunciado las extorsiones de que muchos de ellos son víctimas es por temor a sufrir represalias, contribuyen a la formación de una psicosis cada vez más intensa.

A diferencia del gobierno federal que impulsa un estrategia para la pacificación, le vaya funcionar o no, tiene al menos una estrategia que articula acciones a corto plazo y largo plazo, pero que espera tenga resultados en el futuro, aquí no vemos estrategia, como sí la hay en otras entidades de la federación. A lo más, hemos escuchado al gobernador formal, Cuauhtémoc Blanco “El Cuau”, estar esperanzado a que la estrategia federal y el apoyo de la Guardia Nacional le resuelvan el problema. Y así, en materia de seguridad, como en todas las demás áreas de la vida pública, vamos navegando sin rumbo.

Para iniciados

La salida de la mesa de seguridad de José Manuel Sanz Rivera, el español avecindado en México que todavía ocupa el cargo de jefe de la oficina de la gubernatura, puede tener varias interpretaciones. Una es que “El Cuau” quiere protegerlo del desgaste que significa estar dando la cara y mejor dedicarlo al cuidado de intereses y negocios políticos. Otra, es que ya se dio cuenta de que Sanz ni sabe sobre seguridad y no tiene la capacidad para dar resultados en ese rubro y prefiere dejar ese tema fuera de la oficina de su manager. Y una tercera, que Sanz está perdiendo la batalla política contra el hermano del futbolista retirado, Ulises, y el secretario de gobierno, Pablo Ojeda Cárdenas, en la que se están jugando el control de los recursos y el ejercicio en la práctica del poder gubernamental.

La información es PODER!!!

Que tengan un excelente día.

Por José Luis Garcitapia

A todos sorprendió y alarmó los mensajes que, a través de su cuenta de Twitter, difundió el presidente Andrés Manuel López Obrador. Planteó la posibilidad de que en México se registre una Golpe de Estado; y presumió el respaldo social del que goza para defender su presidencia y proyecto de gobierno.

“¡Qué equivocados están los conservadores y sus halcones! Pudieron cometer la felonía de derrocar y asesinar a Madero porque este hombre bueno, Apóstol de la Democracia, no supo, o las circunstancias no se lo permitieron, apoyarse en una base social que lo protegiera y respaldara”.

“Ahora es distinto. Aunque son otras realidades y no debe caerse en la simplicidad de las comparaciones, la transformación que encabezo cuenta con el respaldo de una mayoría libre y consciente, justa y amante de la legalidad y de la paz, que no permitiría otro golpe de Estado”.

Un Golpe de Estado implica la participación de una parte o todo el Ejército para ejecutarse y que pueda tener éxito. Entonces ¿qué está planteando el presidente Andrés Manuel López Obrador? ¿una traición de la Fuerzas Armadas? No cabe duda que es un irresponsable y cobarde.

Y advirtió que cuenta con el apoyo de una mayoría ciudadana, que no permitiría un Golpe de Estado. ¿qué significa eso? ¿está llamando a sus seguidores a estar listos para defender su gobierno? ¿qué está dispuesto a hacer lo que sea para mantenerse en el poder?

Sin duda alguna, el presidente es un maestro de la manipulación. El «culiacanazo» u operativo fallido lo convierte un triunfo del humanismo (personal) y ahora llama a ir en contra de los golpistas que no lo dejan gobernar ni avanzar a la Cuarta Transformación. Aguas…!

Creo que llegó el momento de evaluar la salud mental del presidente López Obrador para saber sí es apto para gobernar o simplemente usa la manipulación, las verdades a medias y la mentira (yo tengo otros datos) para salirse de los problemas, pero sin resolverlos, y culpar a otros de sus errores e insuficiencias.

@PepeGarcitapia

Por José Luis Garcitapia

El gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo declaró que aceptaría el reto de competir por la presidencia de la República y ser quien sustituya en el cargo a Andrés Manuel López Obrador en el 2014 -me recordó a Graco Ramírez, quien en la segunda etapa de su gobierno también dijo que quería ser presidente-, dando por hecho que ganaría la elección.

La declaración de “El Cuau” primero me causó risa y luego preocupación porque hay que recordar que los electores de Morelos votaron a su favor para que fuera gobernador y que MORENA le regaló la candidatura, pensando que, si lo dejaba ir sólo por el PES, le haría sombra al entonces senador Rabindranath Salazar Solorio, quien se tuvo que conformar con ser banquero.

Hay que recordar que Blanco Bravo ganó con poco más del 52 por ciento de los votos emitidos en la elección de 2018 (Alrededor de 220 mil aportados por MORENA, 80 mil por el Partido del Trabajo y 76 mil por el PES, partido que perdió su registro nacional al no lograr el 3.0 por ciento). En los hechos ganó Andrés Manuel López Obrador, quien arrastró al poder hasta delincuentes.

Pero el ego del exseleccionado nacional lo ha llevado a afirmar que el triunfo fue por él y no por Andrés Manuel.

Lanzarse como aspirante a la Presidencia de la República, por más irrisorio que parezca, tiene como objetivo llevar la discusión al ámbito de la especulación política para distraer a la población sobre la que está pasando en Morelos: Inseguridad y violencia, decrecimiento económico y desempleo, confrontación entre poderes e ingobernabilidad y una lucha por el poder económico y político al interior de Gobierno del Estado.

Los disturbios registrados en el penal de Atlacholoaya colocaron a Cuauhtémoc Blanco en el ojo del huracán, porque la masacre interna reflejó lo que está pasando en todo el estado: Más de 1,500 asesinatos en lo que va de su gobierno, quinto lugar nacional en homicidios dolosos y secuestros por cada mil habitantes y tercer lugar en feminicidios y la disputa por la plaza entre cinco o siete cárteles de la delincuencia organizada.

El distractor que lanza Cuauhtémoc Blanco, a través de algunos medios de comunicación deportivos y otros ajenos a Morelos, es un anzuelo que no se ha comido nadie, ni siquiera su partido, Encuentro Social le ha seguido la corriente, menos la oposición, que se mantiene firme -no unida- en el tema de seguridad y crecimiento económico.

Quien asesoró al Cuau para que lanzara dicho anzuelo tendrá que buscar otra carnada para ver quién se la come, porque ese juego ya se lo saben muchos y estamos a cinco años de la elección presidencial. Además, porque junto con el gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, Cuauhtémoc Blanco es de los mandatarios peor evaluados del país.

O bien, los asesores deben decirle con todas sus letras, que llegó el momento de tomar en serio la responsabilidad de gobernar; que es precisó hacer los cambios que requiere el gabinete y la estrategia de seguridad porque no están dando resultados; que, si bien Ulises Bravo es su hermano, no puede convertirlo en vicegobernador, porque es caer en lo que le criticó a Graco Ramírez por el poder que le otorgó a Rodrigo Gayosso.

¡Aguas…! Apenas llevamos un año y no hemos tocado fondo, las cosas se pueden poner peor.

@PepeGarcitapia

Por Miguel Ángel Isidro

Tropezando una y otra vez con sus propias mentiras en torno al episodio de Culiacán, el Presidente López Obrador opta por una salida fácil: culpar a la prensa de los múltiples yerros cometidos en esa jornada.

Altanero, se adjudica a sí mismo libertades que no le corresponden, emulando a los tiempos de La Decena Trágica: “Muerden la mano que les quitó el bozal”, afirma.

La libertad de prensa no es una bondad graciosa de este gobierno. Es, con todo y sus defectos, resultado de una larga lucha.

En su relatoría de la fallida detención de Ovidio Guzmán hay lagunas informativas e inconsistencias fatales. Por lo pronto: nada garantiza que el episodio no se repita en lo inmediato, ya sea con la detención de otro capo o cualquier otro pretexto.

Eso de evadir responsabilidades a conveniencia y echar por delante a la SEDENA y sus mandos para eludir culpas, tendrá responsabilidades políticas a mediano plazo. Al tiempo.

¿Por qué el Presidente no aplazó su viaje a Oaxaca?

¿Quién negoció con el Cartel de Sinaloa?

¿Quién levantó el pulgar para liberar a Ovidio Guzmán?

¿Es legal proceder sobre un objetivo prioritario sin informar al Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas?

Veremos y comentaremos.

Twitter: @miguelisidro