Por Dagoberto Santos Trigo

La paz es un bien escaso en estados asolados por la violencia criminal y social. La ausencia de paz refleja una descomposición social profunda; una anomia de características inconmensurables.

La paz es el resultado de múltiples factores, pero los más relevantes tienen que ver con una estructura que permita la igualdad efectiva de oportunidades, el acceso a los servicios públicos elementales, la fortaleza de la moneda para la adquisición de los productos básicos de la canasta alimentaria, una sólida cultura de la legalidad y un ambiente social que privilegie el diálogo, la tolerancia y el entendimiento.

Lamentablemente Guerrero registra una de las más altas tasas de incidencia delictiva en el país. Lo mismo ocurre en vastas zonas de México, asoladas por voces de lamento, desesperación, desconfianza, frustración, rencor, animadversión, desasosiego y un odio social de magnitudes extremas.

En este contexto de uso de la fuerza ilegítima, de violencia generalizada, de abusos y pisoteos de los más elementales derechos humanos, el Instituto Nacional Electoral es una institución comprometida con la restauración de la paz pública y la armonía social.

Y lo hace de diversas maneras. Una de ellas consiste en utilizar todos sus recursos financieros, materiales y humanos con el propósito de cumplir el mandato constitucional de renovar a la clase gobernante, a través de elecciones libres, auténticas y periódicas.

¿Se imagina la amable lectora o el amable lector las consecuencias sociales provocadas porque no hubiera sido posible celebrar la elección presidencial del año pasado? ¿ahora, imaginen las consecuencias de llevar a cabo las elecciones, pero en un ambiente de nulo respeto a la voluntad popular?

El país estaría incendiado en estos momentos con una tensión y crisis política sin precedentes. De ahí que el Instituto, al llevar los procedimientos electorales con pulcritud, haya contribuido para que no sólo el gobierno federal, sino también, los gobiernos estatales y municipales, gocen de la legitimidad necesaria para que realicen sus gestiones y acciones en beneficio de la sociedad.

Pero más allá de los periodos electorales, el Instituto también busca la construcción de la paz, a través de programas institucionales en colaboración con otros organismos.

Un ejemplo claro de lo anterior se encuentra en la implementación del Programa Club Mundos; secuencias didácticas para la convivencia y la participación ciudadana, que, bajo la coordinación de la Dirección Ejecutiva de Capacitación Electoral y Educación Cívica, se lleva a cabo en tres entidades del país con fuerte presencia de violencia en determinadas regiones: Chihuahua, Guerrero y Veracruz.

El INE logró una concertación con el Comité Internacional de la Cruz Roja para México y América Central, así como con las secretarías de educación de esas entidades, con el fin de impulsar un programa enfocado a empoderar a la niñez, en centros educativos de nivel primaria, que se encuentra amenazada por un clima social adverso en colonias y barrios populares de zonas urbanas y rurales.

La idea es que el profesorado que se encuentra frente a grupo en 5° y 6° grado de nivel básico, a través de métodos y recursos didácticos acorde con su edad, (recursos didácticos que fueron diseñados por personal especializado del INE) incentiven la participación de las niñas y niños en el conocimiento de sus derechos y deberes, al mismo tiempo que valoran la dignidad de las personas, el respeto por los semejantes y se sensibilizan para evitar los conflictos y resolver las diferencias a través del diálogo, así como la comunicación no violenta.

De esta manera, a través de un camino lúdico que las y los lleva a recorrer tres mundos –mundo dignidad, mundo extremo, y mundo acuerdos, participación y convivencia- las niñas y los niños comprenden la importancia de ser personas y la relevancia de atender la conflictiva generada por la interacción social vía los valores de convivencia que han forjado la civilización.

El objetivo es, como lo establece la imagen institucional del citado programa, que cada niña o niño se reconozca, se considere una persona valiosa y exija respeto ante la sociedad.

Otro mecanismo mediante el cual el INE contribuye a la proliferación de un ambiente de paz, consiste en la implementación de la Estrategia Nacional de Cultura Cívica (ENCCÍVICA), mediante la que se busca que la ciudadanía se convierta en un agente de cambio activo, mediante la comprensión y apropiación del espacio público.

Con la ENCCÍVICA, se busca la construcción de un espacio para el ejercicio de la libertad de expresión, a través de la verdad y la exigencia de los derechos, pero también de las responsabilidades sociales.

Se contribuye a la paz, porque el programa busca el cambio en las mentalidades, busca que, a partir, de la cultura de la legalidad, la ciudadanía sea capaz de entender su papel como agente que supervisa, vigila, participa, exige, da alternativas, orienta y encuentra sentido a la vida pública, como una hechura que es consecuencia de las acciones, u omisiones, de todas y todos.

La paz es un valor que se busca tanto en el interior como en el exterior de la persona humana. Pero la paz pública, así como el respeto por el orden y el interés públicos, sólo es posible con la anuencia, participación y esfuerzo institucional de diferentes organismos sociales, públicos y privados.

El INE coadyuva en alcanzar ese valor supremo de convivencia. Sin embargo, para lograr su efectividad no solo se requiere un cambio en el paradigma educativo, sino un ambiente distinto en los hogares de las familias mexicanas.

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LA LEY DE HERODES 
Por Miguel Ángel Isidro

Se cumplieron ya 25 años de un hecho que marcó uno de los más negros episodios de la historia del México contemporáneo.

El asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, entonces candidato del PRI a la Presidencia de la República, sacudió al sistema político y tuvo consecuencias no sólo al interior del entonces “partido aplanadora”, sino en el futuro inmediato de personajes clave de nuestra escena política.

¿Usted recuerda cómo se enteró, donde se encontraba al momento del atentado contra Colosio, esa fatídica tarde del 23 de marzo de 1994?

Le comparto mi historia personal.

En marzo de 1994, acababa de concluir mi permanencia de casi dos años en la redacción del periódico El Financiero edición Morelos, donde fungí en los últimos meses del proyecto como reportero de la fuente política.

Después de que la dirección central del diario decidiera cerrar algunas de sus ediciones locales por problemas de tipo económico, tuve algunos días de receso, mientras me mantenía en la búsqueda de una nueva oportunidad laboral en los medios.

Residía en la ciudad de Cuernavaca, Morelos, entidad en la que ese mismo año se celebrarían elecciones locales.

El 23 de marzo de 1994 acudí a la invitación de unos amigos para una fiesta de cumpleaños, en un departamento de la avenida Jesús H. Preciado, en el barrio de San Antón de Cuernavaca.

Al encontrarme en periodo de “descanso forzado” y fuera del ajetreo normal de la cobertura de las fuentes y la redacción acudí en ningún problema al convivió en esa calurosa tarde de marzo.

En ese entonces, el que esto escribe tenía 22 años de edad, y a la par de la labor reporteril, cursaba el tronco común de la carrera de Periodisno en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, en el Sistema de Universidad Abierta.

La campaña de Luis Donaldo Colosio navegaba entre altibajos. El fin de semana anterior, la revista Proceso había dedicado su reportaje de portada a los múltiples yerros y dificultades de la campaña que, a juicio del semanario considerado por muchos como la “fe de erratas del sistema político nacional”, en términos llanos, simplemente no levantaba.

Colosio enfrentaba el acoso del entonces Comisionado para La Paz en Chiapas, Manuel Camacho Solís y los incendiarios discursos del Subcomandante Marcos. En el aire flotaban rumores sobre un posible cambio de candidato por parte del PRI. Eran los días posteriores al polémico discurso de Colosio durante el aniversario del PRI, que para muchos observadores marcó su ruptura con el todavía presidente Carlos Salinas.

Nuevamente en el terreno personal, apenas unos días antes había recibido una llamada telefónica de la siempre inquieta jefa de Comunicación Social del Congreso de Morelos, que en ese tiempo era la licenciada Patricia Lavín Calderón.

-“Miguel, te voy a pasar a mi jefe, quiere hablar contigo”…

Al otro lado de la línea escuché la voz del diputado Alfonso Sandoval Camuñas, quien recientemente había sido “destapado” como precandidato del PRI a la Presidencia municipal de Cuernavaca.

-“Miguelón… supe que se cerró el periódico … le pedí a Paty que por favor te localizara… queremos invitarte a colaborar en la campaña. Ella se pondrá en contacto contigo en estos días; aprovecha y descansa porque después vendrá una buena chinga”…

No recuerdo exactamente con qué palabras respondí, pero tras agradecer el llamado, sólo atiné a preguntarle a Poncho Sandoval el motivo de mi nominación, tomando que era considerado dentro del grupo de reporteros “no afines” a la línea oficial, incluso en la cobertura del congreso local que él dirigía…

-“Pues por eso, maestro, porque queremos gente que nos ayude, ¡no gente que se haga pendeja!”…

Así de desenfadado era el estilo de Sandoval Camuñas, un buen hombre que gobernó Cuernavaca de 1994 a 1997, trienio en el que me dio la oportunidad de acompañarlo en su equipo como jefe de Prensa. Muchos pensamos que Poncho pudo haber sido gobernador de Morelos, pero lamentablemente un infarto nos lo arrancó de este mundo en enero de 1998, cuando fungía como diputado federal y su carrera política seguía en pleno ascenso.

Pero nos estamos adelantando a los hechos.

El 23 de marzo de 1994, ya en la sobremesa del convivio al que hacía referencia en párrafos anteriores, la algarabía se interrumpió cuando alguien que venía llegando comentó:

-“¡Venía en un taxi, y en la radio acaban de comentar que hubo un atentado contra Colosio!, ¿no escucharon nada?”

Del asombro siguió el escepticismo. Y de ahí, la reacción inmediata al encender la televisión y hacer zapping hasta encontrarnos con un reporte especial dando escuetos datos sobre el ataque, perpetrado en una colonia popular de Tijuana.

La fiesta terminó con todos los asistentes mirando el televisor, atónitos, sin dar crédito a lo que se informaba. Eso sí, todos con trago en mano.

Del grupo que departía en esa reunión, era el único que se dedicaba al periodismo. Me invadía cierta sensación de impotencia, puesto que en ese momento no me encontraba laboralmente activo. Sentía el cosquilleo de querer estar en una redacción recabando datos, cruzando llamadas, buscando reacciones.

Por supuesto que no estábamos en estos tiempos de comunicación personalizada y redes sociales. Pedí prestado el teléfono del departamento y marqué apresuradamente el número celular de Paty Lavín (en aquél tiempo escasamente los funcionarios de primer nivel contaban con esos aparatos del demonio):

-Paty, ¿qué onda con lo de Colosio?
-Nos estamos enterando, Mike. Está muy grueso el asunto…
-¿Qué dice Poncho? ¿Ésto no afectará el inicio de su campaña?- cuestioné, ya en tono de reportero.
-Para nada, Miguelón. El diputado está atento a los hechos, pero esto no cambia los planes. Sólo mantente al pendiente y localizable”- respondió Paty al tiempo de despedirse.

Como es sabido, horas más tarde fue confirmada la muerte de Luis Donaldo Colosio, por parte de una nerviosa Talina Fernández, a quien un entonces todopoderoso Jacobo Zabludowsky regañó al aire en cadena nacional, exigiéndole casi que se metiera al micrófono para confirmar la noticia de voz de los propios médicos u obtener más reacciones.

Ésa fue mi experiencia personal de esa agitada tarde, después de la cual, efectivamente, México no volvió a ser el mismo.
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A dos décadas y media de distancia, en la parte oficial se continúa sosteniendo la hipótesis del asesino solitario, personificado en la figura de un Mario Aburto Martínez , que en el imaginario colectivo y tras los años de reclusión cada vez se nos asemeja menos al hombrecillo de tez morena y bigote ralo que apareció en todos los medios con la frente manchada de sangre al ser detenido en Lomas Taurinas. Lo cierto es que en el juicio popular sigue pesando la sombra de un asesinato con fines políticos y operado desde las altas esferas del poder.

Hay todavía muchas cosas por aclarar, y es probable que sin el cruel sacrificio de Colosio, la historia de los últimos cuatro sexenios no hubiera sido la misma.

¿Será posible, que algún día, la historia le haga justicia a Colosio?

Twitter: @miguelisidro

Por Francisco Hurtado Delgado

Los Ayudantes y Delegados Municipales son las autoridades auxiliares en nuestros municipios del Estado de Morelos. Con base en el artículo 101 de la Ley Orgánica Municipal, el propósito de ellos es contribuir a mantener el orden, la tranquilidad, la paz social, la seguridad y la protección de los vecinos. La elección respectiva es por votación popular directa cada tres años bajo el principio de mayoría, las preguntas clave son: ¿Se podrán considerar a las autoridades auxiliares municipales, como algunos municipalistas las clasifican o; ser una extensión del “Cuarto orden o cuarto nivel de gobierno”? o ¿Serán las autoridades auxiliares una forma verdadera de gobierno comunitario o realmente ser un cogobierno?

La autoridad auxiliar parece una extensión de la administración pública municipal, apreciación tal vez no del todo sea correcta. En La forma de elegirlos de acuerdo a las diversas convocatorias municipales, es una acción política de la ciudadanía para tener representantes oficiales y con carácter civil, por lo tanto,  con la elección respectiva, adquieren legitimidad para dirigir e imponer la voluntad colectiva sobre los intereses particulares; lo anterior, para obtener obediencia y ganar respeto, y para “ejecutar detalladamente la aplicación de las normas generales a los individuos” de la comunidad, recordando a Ricardo Uvalle Berrones, en su obra El gobierno en acción: La formación del régimen presidencial de la administración pública.  

En cada estado del país se han construido las condiciones institucionales que acreditan diferentes estadios en que la acción de la autoridad auxiliar tiene lugar. Figuras vitales de los Ayudantes y Delegad@s por la cercanía y ser primer contacto con la sociedad, más allá de ser una extensión del cuarto orden de gobierno municipal, debe ser considerada como una autoridad relevante en nuestro sistema de gobierno que rige nuestro país.

Perspectiva

Por Marcos Pineda

Son varios los casos de los funcionarios estatales y municipales que han mostrado un completo o casi completo desconocimiento de las bases fundamentales y los procedimientos bajo los que operará la Guardia Nacional. Destacan los casos recientes, por las declaraciones que han hecho a los medios de comunicación de Eliacín Salgado de la Paz, director del IEBEM y Juan Ángel Flores Bustamante, alcalde Jojutla, entre otros.

Por sus dichos pareciera que ya están urgiendo a que el gobierno federal les envíe elementos para combatir la ola violencia que azota a la entidad, cuando todavía no han sido promulgadas las reformas constitucionales, ni se han elaborado y aprobado las leyes reglamentarias, que serán indispensables para la puesta en marcha de la gran apuesta del régimen de la cuarta transformación para devolver la paz a México.

Ni para dónde se hagan si tratan de esconder su ignorancia. Vamos, ni echándole la culpa a sus asesores jurídicos. En el caso de Juan Ángel Flores no se puede hablar de incompetencia, sino sólo de desconocimiento de la estrategia más importante en materia de seguridad que está impulsando el presidente, Andrés Manuel López Obrador. Pero en el caso de Eliacín Salgado sí se suma a diversas declaraciones, posturas y desatinos que por lo menos nos hablan de una profunda incompetencia para el desempeño de sus funciones al frente de una institución tan importante como este Instituto de Educación Estatal.

Y ese caso, el de Salgado de la Paz, es uno de los que tendría que revisar el gobierno de Cuauhtémoc Blanco, puesto que hay personas administrativamente calificadas, políticamente sensibles y con la experiencia necesaria que podrían e incluso ya deberían estar entrando al relevo en el IEBEM. Una revisión de los pendientes (y la postura del funcionario al respecto) que se tienen con los jubilados y pensionados, los casos de reconstrucción de inmuebles, la falta de seguridad en los planteles educativos y la reinstalación de los profesores que fueron injustamente cesados a partir de la mal llamada Reforma Educativa de Peña Nieto, aportan suficientes elementos para ello. A lo sumo, sus explicaciones han sido para tratar de justificar por qué no se pueden resolver ya estos problemas y no para presentar un plan con el objeto de dirimir las dificultades.

Para iniciados
Ahora sí, al estar cerca cumplirse los primeros seis meses de la administración de Cuauhtémoc Blanco como Gobernador Constitucional, comienza la verdadera batalla por la permanencia o remoción en sus cargos de quienes o bien fueron seleccionados por José Manuel Sanz Rivera o lograron colarse en los altos y medianos puestos de gobierno por las recomendaciones, amiguismos, compadrazgos o contubernios que mantienen con funcionarios cercanos al gobernador.

Dados los casi nulos resultados en diversas materias, el propio gobernador se verá obligado a llevar a cabo ajustes en su gabinete legal y ampliado, ya que si no lo hace los reclamos de la sociedad se incrementarán al grado de exigir su renuncia. Además, dentro del mismo equipo comenzará la grilla, el golpeteo, el fuego amigo, los cuatros, las filtraciones y demás artimañas que estilan políticos para deshacerse de quienes consideren que constituyen o pueden constituir en un futuro cercano un obstáculo o un riesgo para sus proyectos personales.

LA LEY DE HERODES
Por Miguel Ángel Isidro

Más allá de las naturales controversias generadas por la revisión de los primeros 100 días de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, valdrá la pena observar con detenimiento los hechos que se presentarán rumbo al primer año de la administración y, naturalmente en torno al siguiente proceso electoral.

Hasta el momento la agenda marcada por el Ejecutivo Federal está fuertemente inclinada hacia un componente político. En el terreno de la economía, a pesar del optimismo oficial, el eco de las acciones del gobierno de la Cuarta Transformación aún no logra un impacto positivo.

Especialistas, calificadoras y organismos empresariales parecieran mostrar resistencia al modelo planteado por el presidente López Obrador.

Hay quienes piensan incluso en un “castigo” por parte de los actores que mueven los hilos de la economía y los mercados.

Sin embargo hay que entender que el mundo de la economía se rige por la frialdad de los números.

Hasta el momento los indicadores más importantes de la economía muestran estabilidad: el tipo de cambio frente al dólar, la inflación, las tasas de interés.

Pero habría que advertir que en terreno de inversión y economía internacional, lo que se venden son proyectos y planes de negocio, y no sólo buenas intenciones.

Pongamos como ejemplo un dato a seguir:
De acuerdo a datos de la Secretaría de Hacienda, el gasto corriente del gobierno federal de México refleja una baja del 18%.

Habrá que esperar varios meses más para verificar el impacto de este indicador en los índices de eficiencia gubernamental, recaudación fiscal y reactivación del mercado interno.

Dicho en cristiano: al término del primer año de gobierno podríamos verificar si la llamada “austeridad republicana” tiene un impacto real en términos de economía interna.

O sea: tomará algún tiempo verificar si el gobierno está ahorrando tanto como presume, si está siendo eficiente en su gasto y si estas acciones tienen una respuesta positiva por parte de los contribuyentes y los inversionistas. Es decir, quienes sostienen con su dinero la operación y proyectos del gobierno y quienes arriesgan su capital en el desarrollo de negocios en el país.

Hasta el momento, las acciones aplicadas por el gobierno lopezobradorista parecen más enfocadas al fuero interno que al Mercado y las finanzas internacionales.

De ahí la reacción de especialistas y calificadoras.

En economía, no sólo es importante el “que”, sino también el “cómo”.

Quizá el verdadero impacto que se persigue es político.

Quizás.

Habrá que esperar para verificarlo.

Twitter: @miguelisidro

Perspectiva

Por Marcos Pineda

Muy sorpresiva y llamativa resultó la presentación de la renuncia de Vinicio Limón Rivera a la dirigencia estatal de la CTM. De inmediato se apresuraron sus detractores a lanzar golpeteos y mordaces críticas al sexagenario líder político que a lo largo de más de cuarenta años concentró un poder e influencia que para la mayoría de sus correligionarios no será más que un sueño mucho muy lejano de alcanzar.

A Limón Rivera, a diferencia de muchos jóvenes novatos y de viejos marrulleros, sí le tocó vivir todas las etapas de transformación del sistema político mexicano. Usufructuó el cobijo del poder casi absoluto que ejerció Fidel Velázquez durante la parte final de la hegemonía priista. Formó parte del declive del partido de Estado y la pérdida de posiciones políticas del corporativismo clientelar. Tuvo que adaptarse a la pérdida y a los nuevos tiempos, a la democracia. Y siguió siendo una voz influyente al interior del hoy empequeñecido y derrotado PRI.

Por más que lo intentaron sus adversarios dentro y fuera de la CTM, nunca pudieron sacarlo de la secretaria general de la CTM. Al contrario, siguió escalando en la estructura del SUTERM, donde por cierto continuará despachando a nivel nacional y desde donde seguirá influyendo, seguirá siendo el poder tras el trono, en la delegación morelense de la central obrera, que también hoy pasa por su peor momento político.

Quien diga que Vinicio no se benefició personalmente de los diversos cargos sindicales y de representación popular que ocupó, miente. Si hubo algún beneficiario consolidado a lo largo de cuatro décadas, no de la lucha sino del control de las huestes obreras, fue precisamente él. Podrá ser criticado con fiereza o aplaudido por sus incondicionales, pero no ser tratado con indiferencia.

Deja la batuta en manos de Andrés Tufiño Barrera, quien no tiene muchas opciones al frente de la CTM: su principal reto es que al menos sobreviva la central sindical. Cualidades políticas no se le ven, liderazgo tampoco. Críticas a su forma de proceder le sobran. Lo califican al menos como bandido y vendido. Habrá que darle seguimiento a su desempeño.

Para iniciados
Ya estamos tras la pista de lo que está sucediendo en algunas instancias de gobierno. Concretamente sobre el proceder de funcionarios públicos de la actual administración que podría ser no sólo inmoral, sino también ilegal y constitutivo de actos como nepotismo, tráfico de influencias, fraude e incluso violencia de género. En otras palabras, funcionarios corruptos. Pronto tendremos detalles al respecto de estos tipos que hoy cobran en el COBAEM, el IMPEPAC y el IEBEM, por mencionar sólo algunos.

LA LEY DE HERODES
Por Miguel Ángel Isidro

1.- Es muy corto un periodo de 100 días para medir la eficacia de un gobierno.

2.- Sin embargo, hay que señalar que Andrés Manuel López Obrador comenzó a tomar decisiones desde prácticamente el día siguiente de la elección.

3.-El arrollador triunfo y popularidad del tabasqueño ha generado enormes expectativas sobre su gobierno y los alcances del mismo.

4.- El gobierno de la llamada “Cuarta Transformación” ha traído distintas innovaciones al quehacer gubernamental, por cierto, no todas efectivas.

5.- A varios integrantes del gabinete legal y ampliado es notorio que el tamaño de la encomienda les ha quedado grande.

6.-El Presidente ha tomado decisiones arriesgadas en temas controversiales, apoyado en el capital político que le brinda su amplia popularidad.

7.- El uso recurrente de las “consultas públicas” o “ejercicios participativos” han permitido al Ejecutivo evadir responsabilidades directas en la toma de decisiones, aún con las consecuencias políticas que ello pudiera traer.

8.- Las fuerzas políticas que actualmente conforman la oposición no han terminado de estructurar una estrategia eficaz para fungir como contrapeso real al Ejecutivo y su partido.

9.- El Presidente y su partido están convencidos de que popularidad es sinónimo de eficiencia.

10.- La estrategia comunicacional del Ejecutivo es rudimentaria, pero efectiva.

11.- A cualquier otro presidente ya se lo hubieran comido vivo sus opositores con la mitad de las contradicciones en que ha caído el actual mandatario.

12.- Morena y AMLO tendrán que trabajar más a fondo en democratizar sus procesos si pretenden que su popularidad se transforme en legitimidad.

13.- El equipo asesor de AMLO necesita entender más a fondo cómo funciona la economía globalizada. No es un simple asunto de “neoliberales”, “progresistas” y “conservadores”.

14.- El Presidente necesita más y mejores operadores políticos en diversos frentes.

15.- Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal y Martí Bartres no le van a poder resolver todo a su jefe.

16.- La titular de la SeGob está haciendo más activismo ahora que en toda su carrera.

17.- La política social del actual gobierno es sobresaliente, pero no se puede separar de su componente electoral.

18.- En otros tiempos, se habría exigido que pifias como la del spot de Turismo con logos de Morena y la imagen del Presidente hubieran tenido consecuencias legales.

19.- A pesar del discurso, los beneficios reales de la estrategia de combate a la corrupción en
Pemex no estarán a la vista en el corto plazo.

20.- Se equivoca el Presidente y sus seguidores al inferir que todos sus críticos quisieran “que le vaya mal a México”.

21.- Queda claro que los diagnósticos de los que disponía AMLO antes de llegar al poder sobre distintos temas, como seguridad, combate a la corrupción y proyectos estratégicos eran erróneos. Por eso son tan notorias las discrepancias de su actuar con el discurso enarbolado en campaña.

22.- Es completamente insólito que un mandatario mexicano esté llegando a niveles históricos de aceptación popular en un periodo tan corto. Pero hay que advertir un riesgo: si no se logra sostener esta curva ascendente, la única posibilidad futura es la caída, y aún falta mucho por recorrer en este sexenio.

23.- Lo más importante es verificar hasta qué punto este gobierno es capaz de aprender de sus propios errores. El Ejecutivo ha tratado de recomponer sus planteamientos en temas como el de los refugios para mujeres maltratadas, pero ha sido terminante en otros como el caso de las estancias infantiles o la termoeléctrica de Huexca, por mencionar algunos. Al
Gobierno de la 4T le hace falta entender que es posible ganar perdiendo.

24.- Quedó demostrado que con la simple llegada de un “gobierno honesto” no fue suficiente para poner freno a la violencia criminal que sigue sometiendo a la ciudadanía a lo largo y ancho del territorio nacional.

25.- Queda mucho camino por recorrer. El enorme reto para AMLO y su gobierno es corresponder a las elevadas expectativas ciudadanas. Tiene los recursos y el respaldo popular. La oposición está disminuida y desorganizada. Hay mayor margen para éxitos que para errores. ¿Tres meses serán suficientes para seguir remitiendo culpas a los “gobiernos anteriores”?

Veremos y comentaremos.
Twitter: miguelisidro

Por Dagoberto Santos Trigo

Si el surrealismo, como movimiento literario y artístico, busca la representación de realidades que parecen absurdas, fantásticas y oníricas.

¿Qué más absurdo, ilógico e irracional que el statu quo vigente en México? ¿Qué más absurdo que la injusta desigualdad social imperante? ¿Qué más absurdo que la interpretación de la política y el significado atribuido al espacio público en nuestro país?

Imágenes de contraste pululan en nuestra sociedad: gatos de angora paseando en yates privados contra perros callejeros que deambulan sin control ni hogar; mirreyes disfrutando de las bondadosas herencias contra niños limpiaparabrisas en los semáforos de las urbes mexicanas.

Otros retratos: representantes populares con prestaciones superlativas contra profesores de educación básica de zonas rurales que apenas sobreviven ante la pérdida histórica del poder adquisitivo; estantes repletos de artículos, pero imposibilidad de comprar la canasta básica ante la insuficiencia del salario mínimo.

Pasajes igual de desconcertantes, en todos los rincones de nuestro país. La civilidad hecha añicos. Los valores sociales desterrados de la vida privada y más aún de la pública.

Soledad tecnológica; individualismo exacerbado; reglas de conducta y urbanidad tiradas a la basura; juventud competente relegada por contar con mérito, pero no con padrinazgo; desapariciones forzadas e infravaloración de la vida humana misma; pérdida de la confianza ante la búsqueda del interés egoísta.

Otras realidades: sueños frustrados, vidas apagadas por la codicia, la envidia, la brutalidad y la infamia; personas que saben leer y escribir, pero analfabetas por no comprenden los textos leídos; todo cabe en México. ¿Y la política? ¿Y el quehacer político y los sujetos que viven de ella en lugar de para ella?

En el imaginario popular, al político se le cataloga como un sujeto privilegiado, un tramposo, un ser elitista, un afortunado, un mentiroso, una persona no confiable, un ser que ha tenido la suerte de estar con el padrino o madrina adecuados en el momento justo.

De las categorías de lo social, el político mexicano carece de reconocimiento y es vilipendiado al registrar los últimos lugares en la escala de confianza.

¿Por qué hemos llegado hasta aquí? ¿Cuáles son las razones de la infamia? ¿O acaso tendrán razón?

La política en México es concebida, grosso modo, como una oportunidad para salir de los males personales; como un campo virgen para el saqueo o para implantar el sistema de botín; como una extraordinaria manera de superar las adversidades económicas.

Así ha sido visto por tirios y troyanos; por patricios y plebeyos; por güelfos y gibelinos; por jacobinos y girondinos; por quienes dicen comulgar con el socialismo y quienes aman la libertad a ultranza.

No es un tema baladí. En nuestro país resulta urgente reflexionar sobre la actividad política y sus consecuencias. O la ausencia de ella en el espacio público. Necesitamos políticas y políticos profesionales; requerimos de menos grillas y grillos y más seres que se interesen, de verdad, por la resolución efectiva de nuestros grandes problemas nacionales.

Y esto pasa por cambiar la concepción de la política como una actividad que ennoblece a los seres humanos por su capacidad para asignar recursos escasos, por su visión colectiva de la vida, por la necesidad de fortalecer el espacio público y evitar caer en el maniqueísmo del binomio amigo-enemigo.

LA LEY DE HERODES

Por Miguel Ángel Isidro

No hay fecha que no se cumpla ni plazo que no se llegue, y finalmente, el pasado 4 de marzo, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), acompletó sus primeras 90 primaveras.

Y el escenario para el aniversario del partido creado por Plutarco Elías Calles en 1929 no pudo haber sido más sombrío: expulsado del poder presidencial, en el sótano de su popularidad y arraigo entre el electorado, y para colmo de males, en bancarrota, a grado tal de haber contratado un crédito bancario por 250 millones de pesos para sostener sus operaciones.

Sin lugar a dudas, es meritorio relacionar la imagen del PRI a las peores prácticas de la política:
Corrupción, antidemocracia, culto a la personalidad presidencial, corporativismo, acarreo, fraude electoral y compra de conciencias sin algunos de los conceptos que vienen a la mente en cuanto se hace referencia al otrora “partido aplanadora”.

Sin embargo, habría que señalar que, para bien o para mal (y probablemente para mal en un mayor sentido), la política contemporánea de México no podría entenderse sin la presencia de dicho instituto político.

Remitiéndonos a los antecedentes históricos, el PRI es consecuencia directa de la Revolución Mexicana de 1910, un episodio histórico tan importante como apasionante y confuso.
Todo mundo sabe -o da por hecho- que dicho movimiento social inició con la insurrección anti reeleccionista de Francisco I. Madero, pero resulta complicado definir en qué momento dicha revuelta llegó a su conclusión formal.

Para muchos analistas, el fin de la Revolución llegó con la promulgación de la Constitución de 1917, documento rector de la nueva realidad nacional y del cual emanan las diversas instituciones que consolidaron la transición mexicana de un territorio convulsionado a un Estado de leyes.

Otros más ubican el fin de la Revolución precisamente en el año de 1929, con la fundación del Partido Nacional Revolucionario, antecedente del PRI, movimiento con el cual el entonces presidente Calles buscó dar por terminada la lucha armada como vía de acceso al poder y se comienza con la construcción de las instituciones gubernamentales y políticas del México contemporáneo.

Algunos más prefieren ubicar el fin de la Revolución Mexicana en 1946, con la llegada al poder de Adolfo López Mateos, el Primer presidente civil de la era moderna, iniciador de la era del llamado “desarrollo estabilizador”, en el que se emprenden los grandes proyectos y obras de infraestructura y se consolidan las instituciones que fungen como puntales de la política del “Estado Protector”.

Hasta el año 2000, el PRI fue la primera fuerza electoral absoluta de México. De la mano del priismo se consolidó el sistema sexenal, y se entronizó el corporativismo, además de dar paso a la expresión máxima del estilo de gobierno del México Postrevolucionario: el presidencialismo.

Expulsado del poder presidencial en 2000, el PRI encontró la forma de subsistir durante dos sexenios de gobiernos emanados del Partido Acción Nacional (PAN), para finalmente retornar en 2012 a la Presidencia, con la elección del mexiquense Enrique Peña Nieto.

La frivolidad, la escandalosa corrupción y una torpe conducción de la figura presidencial fueron sólo algunos de los factores que llevaron al PRI a sufrir la más severa de sus derrotas en las elecciones presidenciales de 2018.

El que en otros tiempos fuera el partido omnipotente y omnipresente en la vida política nacional, inició este sexenio reducido a su mínima expresión: 47 diputados federales, 14 senadores y 13 gobernadores conforman su cúpula representativa. Una pálida sombra de lo que fue en otros tiempos.

La elección intermedia de 2021 representará sin duda una prueba difícil para el PRI; estarán en juego más de la mitad de las gubernaturas que actualmente ostenta, y sus posibilidades de refrendo se ven limitadas. Acostumbrado a ser el partido en el gobierno y del gobierno, el tricolor naufraga huérfano de su principal fuente de recursos: el erario público.

Sin embargo, hay que reiterar que más que una simple filiación, el priismo representa toda una forma de ejercer la política, que ha marcado huella profunda en la praxis de nuestra clase gobernante. El resto de las fuerzas políticas han abreviado de los usos (abusos) y costumbres del priismo en sus procesos internos para la selección y designación de candidatos y dirigentes. El ritual del “tapadismo”, gestado en los gobiernos priistas, ha sido replicado en el resto de los partidos en el momento to de jugar con las expectativas de sus cuadros al momento de definir candidaturas y otros espacios de poder político.

A pesar de autoproclamarse como una fuerza completamente antagonista al priísmo, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) del Presidente
Andrés Manuel López Obrador mantiene diversas reminiscencias del PRI.
Para empezar, todos sus cuadros distinguidos son ex priistas, empezando por el propio jefe del Ejecutivo.

Las principales figuras del gabinete, como la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero y el titular de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard fueron priistas, al igual que los también secretarios Esteban Moctezuma y Alfonso Durazo. Sus principales figuras parlamentarias provienen también del PRI, como es el caso de su coordinador en el Senado, Ricardo Monreal Ávila, o el Presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo.

Ha sido notoria también la forma en que el nuevo régimen ha centrado su eje de acción en la figura presidencial, basado en la popularidad sin precedentes de López Obrador, cuyo estilo personal de gobernar guarda relación estrecha con el presidencialismo priísta: el Presidente dicta la agenda nacional a través de sus conferencias de prensa matutinas, y se esgrime como el fiel de la balanza en la toma de las decisiones importantes, aún en aquellos casos en los que se convoca a las famosas consultas o “ejercicios participativos”, en los que, anticipadamente está marcada la línea presidencial.

De esta manera, a sus noventa años de existencia, el PRI se mantiene como esa incómoda figura paterna de la que todos los actores políticos reniegan, pero a cuyo “recetario” de acción política siguen recurriendo una y otra vez.

El PRI se apresta a celebrar la renovación de su dirigencia nacional, en un proceso para el que, sorpresivamente, ha solicitado la participación del Instituto Nacional Electoral en calidad de árbitro.

¿Está próxima la muerte del PRI? Esa respuesta la tienen por supuesto sus líderes y militantes. Por lo pronto, en el terreno parlamentario ha hecho valer su calidad de partido bisagra, al apoyar los acuerdos que permitieron sacar adelante la iniciativa de la Guardia Nacional, asignatura prioritaria para el Presidente López Obrador.

Para el PRI vienen tiempos de picar piedra y buscar la reconciliación con la sociedad. Incluso hay quienes ven en el horizonte cercano la posibilidad de una reinvención del partido, con cambio de colores y siglas, lo que sería tan aventurado como tratar de forrar al dinosaurio con una enorme piel de oveja. Pero en el ánimo de la supervivencia, ninguna acción se puede dar por descartada.

Este sexenio será clave para verificar si el PRI logra resucitar de sus cenizas, o si desaparece del mapa pata dar paso a otras formas de expresión política.

Y en la política, como en la vida misma, nunca hay que dar por muerto a nadie hasta que los funerales comiencen.

Veremos y comentaremos.

Twitter: miguelisidro

Perspectiva

Por Marcos Pineda

Aunque ha sido complicado llegar a una definición consensada del concepto de Terrorismo, el grupo de expertos de alto nivel sobre amenazas, desafíos y cambios de la ONU, a finales de 2004 elaboró la más aceptada hasta el momento, misma que sintetizo: “Cualquier acto… destinado a causar la muerte o lesiones corporales graves a un civil… cuando el propósito de dicho acto… sea intimidar a una población u obligar a un gobierno u organización… a realizar una acción o abstenerse de hacerla.”

El investigador Schmid, en 1988, aportó más elementos para comprender qué es el terrorismo. Entre ellos se encuentran el que los actos terroristas son perpetrados por individuos o grupos clandestinos cuyos blancos directos no son los principales, sino son víctimas elegidas al azar y usadas para enviar un mensaje. Las víctimas son puestas en peligro y afectadas para manipular al destinatario final del mensaje que los agresores pretenden hacer llegar y a la audiencia que se entera de acto cometido.

Resulta muy difícil para gobierno aceptar que se están cometiendo actos de terror, porque política y popularmente le significa un costo muy elevado. Lo más probable es que ni el gobierno de Cuauhtémoc Blanco, el de Antonio Villalobos y otros ediles, así como el mismísimo Gobierno Federal no quieran reconocerlo. Sin embargo, las evidencias sobre los ataques armados a bares y centros nocturnos en Cuernavaca, Yautepec, Zacatepec y Jojutla cubren todas las características para ser considerados actos de terror, entre otros mensajes que ha enviado el crimen organizado a los diferentes gobiernos y personajes públicos.

No voy a abundar más al respecto, mejor que cada quien se forme su propia opinión al respecto. Pero tampoco voy a dejar de señalar que no se debe permitir que estos actos se sigan produciendo ya que están aumentando el estado de ansiedad, miedo e incertidumbre entre la población morelense.

Para iniciados
La pésima operación de los servicios municipales en Cuernavaca está dejando más que insatisfecha a la población. Colonias enteras que siguen sucias, parecen estar en el abandono, y no les llega el agua potable con regularidad. Las protestas vecinales van al alza y muy pronto el malestar social se cristalizará en demandas al alcalde, Antonio Villalobos, para que haga algo más que dar declaraciones a los medios de comunicación y hacer política, que dé resultados y soluciones concretos a las necesidades de la población. De no hacerlo pronto, el beneficio de la duda que se ha otorgado a su gestión terminará en repudio y escarnio popular.