Lucio Lara Román

*En Tepoztlán se luce el Consejo Coordinador Empresarial…

«México no necesita más héroes para salir adelante, esos de capa y máscara, para ello cuenta con hombres y mujeres con talento, virtudes, fe pero sobre todo deseosos de ver un México diferente, vigoroso, emprendedor, de oportunidades, compromisos serios y sin gobernantes corruptos…».

Con ese mensaje que aclaró -es muy personal- se presentó Ismael Hernández Uscanga, el ganador de la medalla de bronce en la disciplina de Pentatlón Moderno en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, Brasil 2016, ante empresarios morelenses que le ofrecieron una comida de reconocimiento en el Pueblo Mágico de Tepoztlán.

El medallista olímpico de 26 años de edad, sin lugar un personaje de lo más sencillo que a leguas se aprecia tiene los pies bien puestos en la tierra. Joven universitario cuyas palabras van de la mano con su personalidad, es claro, sincero y abierto, tan es así que dijo que la invitación que le hizo a medallistas y más gentes de la sociedad el presidente de la república Enrique Peña Nieto no le gustó. «Fue para enaltecerse él no dar a conocer el sentir de la sociedad, lo que el pueblo demanda y en su caso las nuevas generaciones de mexicanos…»

Explicó que su trayectoria como deportista de alto rendimiento fue accidental, es decir nunca pensó o se propuso en primera instancia llegar hasta aquí. Pero le gustó lo que del pentatlón le contaron, más porque le dijeron que también lo practicaban muchachas bonitas y le entró. Y en cuanto su relación con la milicia, se debe a que su madre es Médico Militar, luego entonces su estadía en ese terreno fue regular.

No olvida que siendo adolescente vio como chicos y grandes se divertían haciendo deporte, luego los logros de ganadores en las disciplinas de natación y atletismo. «Ello me puso a pensar si yo lo podría hacer y fue que comenzó a familiarizarse con estos grupos y así fue que con el permiso de sus padres se inscribió y comenzó a forjarse como Campeón».

No pudiendo ocultar el lado amargo de su carrera deportiva, aquel doping que vivió luego de los Juegos Centroamericanos de 2010, cuando fue suspendido por dopaje tras dar positivo por clembuterol. «Yo no sabía qué era eso o de que me hablaban y todo se debió a comer carne, un bistec que jamás creí tuviera esa sustancia, luego me dijeron para alentarme. Tú no tienes culpa alguna pues si a todos los mexicanos les hicieran el doping un porcentaje saldría positivo en esa sustancia…»

De ahí, previo a los Juegos Olímpico de Londres 2012 sufrió una fractura seria en el rostro tras la caída del caballo que le impidió llegar a estas, por lo que ahora sí, con más experiencia a su corta edad, se propuso llegar a Río y lo logró con todo y medalla. Ahora viene Tokio Japón y en su mente está el oro para México. Pero en tanto llega, teniendo la carrera de economista se irá hacer su maestría en la Universidad de Harvard en Inglaterra donde también se prepararía pues allá el Pentatlón es de alto rendimiento.

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