Por Miguel Ángel Isidro

Al momento de redactar estas líneas, las redes sociales ardían en torno a una desafortunada declaración del diputado local morelense José Casas González, ex integrante de por lo menos cuatro partidos políticos y hoy autoproclamado legislador “independiente”.

Palabras más, palabras menos, el diputado local aseveró que en la legislatura morelense hay mujeres a las que sacaron de la cocina para ponerlas en una curul. Y ardió Troya. Y en qué forma.

Conozco al hoy diputado Pepe Casas desde que era un chamaco. Era uno de los miembros más jóvenes del equipo de Alfonso Sandoval

Camuñas, quien gobernó la ciudad de Cuernavaca de 1994 a 1997.

A sabiendas de que Pepe quería hacer carrera política, Poncho Sandoval lo puso a hacer talacha desde abajo. Como parte del programa de rescate de la imagen urbana de Cuernavaca, se desplegaron a lo largo de todo el centro histórico y vialidades principales de la ciudad botes de basura con ruedas. Eran de un plástico muy resistente.

Esto surgió como parte de la dinámica de Poncho de escuchar a los ciudadanos durante sus incansables recorridos por las colonias y pueblos de Cuernavaca. “Señor alcalde, queremos colaborar, que no haya tanta basura en las calles, pero no hay dónde tirarla…”

Pepe Casas, el hoy controvertido diputado, tenia a su cargo una tarea pesadísima: llevar el registro y mantener el abasto de los botes de basura en el Centro Histórico de Cuernavaca. Era un desmadre. La gente se robaba los botes, los perros los volteaban, los conductores briagos se los llevaban de corbata… pero la instrucción del alcalde se cumplía: el inventario debería estar completo y listo para el servicio cada semana.

Ese tipo de tareas, que muchos autoproclamados “políticos” desprecian, tienen un fin: en este caso era enseñar al joven aprendiz a trabajar en territorio, hablar con la gente y estar a su servicio.

Creo que el diputado Casas es un tipo bien intencionado. Ahora está siendo crucificado por controversiales declaraciones, pero seguramente en el fondo su crítica iba dirigida a un sistema político que ha tomado la paridad de género como un asunto de cuotas, espacios, compadrazgos y marranería política.

Su pecado fue el usar un lenguaje coloquial en tiempos que exigen a todo mundo expresarse en forma “políticamente correcta”. No lo defiendo a ultranza. Creo que debió ser más inteligente con sus palabras en la más alta tribuna de la entidad morelense.

Hace unos días Pepe Casas celebró su informe legislativo por todo lo alto, con invitados rimbombantes, acarreados y parafernalia digna de campaña.

Hoy enfrenta el linchamiento social en redes y medios por su falta de habilidad para señalar lo que es evidente: la política en Morelos se pudrió y se redujo a un asunto de pesos, centavos y saliva.

Bienvenidos a la era de la “postverdad”, donde nada es realidad, nada es mentira… y donde una carrera política se puede desbarrancar en cinco minutos…

En el año 2000, el equipo de Vicente Fox supo convertir en un acierto un flagrante error del entonces candidato del PAN. Convirtieron su necia cantaleta del “Hoy, hoy, hoy”, en un legítimo reclamo popular de cambio. Está registrado: aunque Fox fue un pésimo presidente, se debe reconocer que como candidato, ha sido uno de los mejores ejemplares de la baraja política nacional.

Ahora le tocará a Pepe Casas recomponerse.

Si es que realmente pretende trascender.

¿Valdrá la pena?

Es pregunta.

Twitter: @miguelisidro

PD: Considero menester aclarar que a pesar de conocerlo, tengo por lo menos 15 años sin hablar con el diputado aludido. Y sinceramente no me interesa hablar con él. Por si las dudas…

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