PERSPECTIVA, POR MARCOS PINEDA GODOY

El gobierno de Donald Trump apenas va a cumplir cuatro meses el próximo 20 de mayo. Desde un inicio y hasta la fecha ha demostrado que llegó con toda la intención no solamente de cumplir sus promesas de campaña, sino de modificar el orden mundial, claro, a su favor.

En alguna forma, todas las decisiones de políticas domésticas o internacionales, en lo general, conllevan afectaciones para México o los mexicanos residentes en su país. Hasta este momento, ninguna de ellas positivas o favorables a nuestra economía, nuestros paisanos, ni a nuestra imagen en el mundo.

Anteponiendo el argumento de la prudencia y la búsqueda de acuerdos, mediante el diálogo, el gobierno mexicano, encabezado por Claudia Sheinbaum Pardo, prefirió no confrontarse con sus homólogos norteamericanos. Se limitó a solicitar explicaciones, ya bien desde las mañaneras o a través de notas diplomáticas. Sin embargo, ya lanzó su primera acusación, el día de ayer, cuestionando la llegada de los familiares de Ovidio Guzmán López a territorio estadounidense, como parte de las negociaciones en el proceso judicial que terminará con una sentencia condenatoria reducida para el hijo de “El Chapo” y protección, según los protocolos que tienen establecidos para quienes colaboran como testigos.

La presidenta reclamó por qué si los gringos presumen de no pactar con terroristas y han denominado de esa forma al cártel de Sinaloa, ahora llevan a cabo negociaciones con el joven capo. No sabemos si Trump o sus funcionarios vayan a contestar a la queja pública de la mandataria mexicana, aunque suponemos que no lo harán, como con el resto de las peticiones de información. Pero sí nos queda claro que la andanada de acciones unilaterales continuará. Y, tras la cancelación de la visa a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, junto con la declaratoria de terroristas a un grupo de narcos mexicanos y de otras nacionalidades, poco conocidos en los medios de comunicación, que se mantuvieron al menos dos décadas en la impunidad, los estadounidenses tendrán acceso a más información y testimonios para continuar sus pesquisas, incluso contra funcionarios y exfuncionarios mexicanos.

Ante este escenario, Sheinbaum, independientemente del discurso sobre la defensa de la soberanía y la independencia mexicanas, tendrá que decidir si colabora o no, una vez que las investigaciones avancen, señalen y pongan como objetivos a gente cercana a su antecesor.

 Y PARA INICIADOS:

Ayer estuvo en Morelos la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo. Mayormente, el acto público fue un éxito y la presidenta muy bien recibida. No obstante, en concordancia con los resultados de las encuestas que hemos realizado en Consulting & Research Estadística Aplicada, como la seguridad sigue siendo un pendiente por resolver en la entidad, un grupo de mujeres reclamaron seguridad a la mandataria. Tanto Sheinbaum como Margarita González Saravia lo tienen claro. Se necesitan urgentemente mayores resultados en esa materia. Pero, el mensaje de las asistentes debería calar más bien en los responsables de la seguridad, tanto del estado como en los municipios. Ojalá que haya tomado nota Miguel Ángel Urrutia Lozano.  

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