Por Dagoberto Santos Trigo

Vocal Ejecutivo del INE en Guerrero

Comienza un nuevo año para quienes trabajamos en el Instituto Nacional Electoral. Sin duda, aparte de las responsabilidades institucionales tradicionales como lo referente a los productos del Registro Federal de Electores, sobre todo la expedición de la credencial para votar; la celebración de elecciones locales en distintos estados del país; la fiscalización de los recursos de los partidos políticos, así como el otorgamiento de las prerrogativas que por ley se les asignan a los partidos; lo cierto es que debemos reforzar, profundizar y relanzar la Estrategia Nacional de Cultura Cívica (ENCCÍVICA).

Esta estrategia debe tener, en este año, un impulso destacado para fortalecer el espacio público y crear las condiciones para una democracia no solo representativa, sino también deliberativa y que reconozca la pluralidad social y étnica de México.

Una democracia en la que tengan cabida todos los sectores sociales. En la que participen también las minorías que existen a lo largo y ancho de la República.

Para el estado de Guerrero, un sector minoritario al que se le debe atender, impulsar y fortalecer para recrear nuestra democracia pluricultural, es al de las comunidades y pueblos indígenas.

Y lo debe ser por varios motivos: a) Porque en determinadas zonas de la entidad, las comunidades y pueblos indígenas han sido excluidos de las decisiones fundamentales o han sido engañados y olvidados.

b) Porque como lo demuestra el ejemplo de Ayutla de los Libres, sí es posible una forma diferente de organización municipal, lo que representa la concreción, en la práctica, del principio de autodeterminación plasmado en el artículo 2º constitucional.

c) Porque todavía existe una distancia entre la normativa y los principios constitucionales y la realidad social en cuanto a valorar los derechos político-electorales de los indígenas y los mecanismos para hacer respetar sus determinaciones.

d) Finalmente, y no por ello menos importante, porque la agenda del respeto a los derechos indígenas debe ser la palanca para que este sector marginado de la sociedad mexicana tenga una mayor participación, pero sobre todo, alcance una representatividad política sólida que le ha sido negada por décadas.

De ahí la importancia de avanzar, con el impulso de la ENCCÍVICA, en la generación de espacios de diálogo con los pueblos originarios así como con las autoridades de los diferentes niveles de gobierno, con las organizaciones de la sociedad civil, con la ciudadanía en general, pero sobre todo, con los propios grupos étnicos que integran el variopinto mosaico de identidades culturales, para fortalecer la ciudadanía indígena y propiciar mecanismos alternativos de relaciones de poder y de concreción de derechos.

Por lo que se proponga que el INE en el estado de Guerrero (puede utilizarse como un caso a replicar en estados del país con población indígena), como parte de sus acciones de cultura cívica, realice acercamientos, fomente foros de discusión y lleve a cabo reuniones de colaboración con líderes y agrupaciones de pueblos y comunidades indígenas para implementar actividades.

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