
Hoy viene a Morelos y, precisamente a la capital del estado, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. Aunque pocas, en anteriores y muy cuidadas visitas, además de la promoción de sus planes, políticas e ideología, respaldó, defendió y ensalzó la gestión de gobierno de Cuauhtémoc Blanco Bravo, como gobernador de Morelos.
Muchas, infinidad de ocasiones hemos escuchado preguntas cómo: ¿Cuándo será el día en que informen a López Obrador sobre las realidades que vive la tierra donde vivió y luchó Emiliano Zapata y no solamente le acerquen tarjetas informativas diciéndole que la actual administración lo ha hecho muy bien y se ajusta a los mandatos de la federación que él encabeza?
Hoy podría ser ese día.
¿Cuándo será el día en que los miembros fundadores y militantes comprometidos con la ideología del partido político que fundó Andrés Manuel y del cual él es el máximo líder puedan hacerle saber que han sido desplazados, humillados y ninguneados por fuereños que han venido a Morelos con el objetivo de satisfacer sus ambiciones políticas, buscando rentables cargos públicos y no encargos para trabajar a favor del pueblo morelense?
Hoy podría ser ese día.
Y también, ya entrados en posibilidades reales de comentar al presidente sobre lo que en verdad siente el pueblo al que él gobierna, ha afirmado que se debe y nunca va a traicionar, ¿cuándo será el día en que pongan a su vista los números sobre inseguridad, economía, inversión, empleo, desarrollo de infraestructura, pobreza, corrupción y demás para que se dé cuenta de la inmensa distancia que hay entre lo que oficialmente él declara y lo que vive, exige y se ha negado, al pueblo que él ama?
Hoy podría ser ese día.
Morelos es un estado de la República donde, en las tres ocasiones en que López Obrador fue candidato a la presidencia, ganó con los votos de un pueblo que, buena parte, sigue todavía hoy creyendo en él y otorgándole su aprobación. Si, como él ha dicho, amor con amor se paga, ¿cuándo será el día en que, con otros datos, con los del pueblo que vive intranquilo e inseguro, sepa que el estado de la cosa pública en las tierras tlahuicas no es como se lo han contado y tome cartas en el asunto?
Hoy podría ser ese día.
Sin embargo, a pesar de la esperanza que muchos de sus fieles seguidores tengan en que esto pueda suceder, parece difícil. No sabemos si no tiene conocimiento de todo esto o si ya lo tiene, lo ha tenido, y no le ha importado. Ya veremos en unas horas si quienes lo rodean permiten que el pueblo, los morenistas inconformes y la prensa libre se acerquen al mandatario, puedan hablar en forma franca y directa con él o si vuelve a ser solamente un acto protocolario, el de Palacio de Cortés.
Buena parte de los morelenses se encuentran confundidos. Esperan del mandatario respuestas que no han recibido. Ya sería tiempo, porque el sexenio está por terminar. Y entendamos bien, pueblo somos todos, desde el más humilde residente de las comunidades apartadas hasta el más acaudalado de los empresarios, todos formamos parte del pueblo.
Y para iniciados:
Bastarán unas cuantas palabras de Andrés Manuel para que el conflicto por la distribución de las candidaturas se acabe. Morelos es uno de esos estados donde ni Mario Delgado, ni Citlalli Hernández, ni Claudia Sheinbaum, ni Leonel Godoy, ni todos juntos, pudieron componer el desastre que se armó tras la designación de Ulises Bravo Molina como presidente de facto y luego en funciones de Morena. Estado donde la unidad se rompió y ya está teniendo costos elevados para la candidata, Margarita González Saravia. La mano del presidente resulta, entonces, fundamental para dar un nuevo impulso a su proyecto, a su partido y a su candidata.
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