Mucho tiempo, muchas personas, estuvimos esperando la salida de Cuauhtémoc Blanco Bravo del gobierno estatal. Hubo quienes apostaban a que no pasaría de los primeros tres años, tras las revelaciones del “caso primavera”, por la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y otros que se iría como candidato en algún momento de este año.

Los últimos acertaron. Sin embargo, todo bajo una compleja trama judicial cuyo resultado no acaba de convencer, pues los argumentos para la orden del TEPJF para separarse del cargo se distancian y hasta, podemos afirmar, se oponen al espíritu del artículo 55 constitucional. La interpretación y los alcances de esas disposiciones, que todavía podrán ser objeto de discusión, quedan como una deuda de las autoridades jurisdiccionales 

Para unos, será un alivio de sesenta días. Para otros, no pasa nada. Da igual si estaba o si se iba. Unos más, suponen que gozará de unas vacaciones en un exilio autoimpuesto, para no ser alcanzado por la falta de fuero constitucional. Lo cierto es que, hasta este momento, los astros se alinearon, o se los alinearon, para que pueda regresar a la silla de Palacio de Gobierno, cubriéndose de nuevo con el manto protector de la inmunidad procesal, al siguiente día de la jornada electoral, ya con la garantía de que será electo como diputado federal plurinominal.

Todo el tiempo y por todos lados, Blanco Bravo aparece, aunque físicamente de vez en cuando, como un intocable y, a veces también, como un innombrable, cobijado por Andrés Manuel López Obrador, para quien es un gran gobernador, a contracorriente de una inmensa mayoría de morelenses, que quizá lo sigan admirando como ex ídolo del fútbol, pero lo repudian como gobernante y están decepcionados de haber votado por el en las elecciones de 2018.

La respuesta para los cuestionamientos sobre qué pendientes deja es muy sencilla y fácil de entender: todos. La inseguridad, la problemática hídrica, la economía, la falta de infraestructura y cuanto tema se quiera poner en la mesa son problemas que no serán resueltos en el corto plazo por Samuel Sotelo Salgado, quien quedará al frente de la gubernatura desde hoy y hasta el 2 de junio.

Y si durante más de cinco años Blanco Bravo no quiso, no pudo o no le interesó resolver los problemas y las necesidades más apremiantes para los morelenses, a su regreso menos. Resulta lógico pensar que ha estado y estará ocupado en garantizarse el quedar exento de rendir cuentas sobre una larga lista de señalamientos que van desde lo meramente administrativo, hasta aquellos que podrían ser motivo de cuantiosas multas y penas privativas de la libertad.

No obstante, no haber conseguido ni el sueño de la candidatura presidencial, ni la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, digamos que le ayudaron mucho para caer parado. Todavía hay quienes consideran que no todo está escrito y podría haber giro de timón, pero ese escenario se antoja difícil, aunque no del todo imposible.

Y para iniciados:

No se pierda hoy la editorial Red Compartida de La Prensa, donde tratan el tema electoral de Morelos y deslizan las preocupaciones al interior del CEN sobre la campaña de Morena y las críticas en torno a quienes acompañan la candidatura al gobierno del estado. Hoy será un día movido para los morenistas en la entidad y podría haber sorpresas.

La información es PODER!!!

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